Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

¡RÁPIDO, QUE ME MUERO, TRAEDME EL POSTRE!

21 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Sin categoría

Anochece en San Sebastián. Imagen realizada desde la 5ª planta del Hotel de Londres e Inglaterra (Foto: E. B.)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Sin duda, para el que me conoce personalmente, sabe que he sido toda la vida gordo, con altibajos en la báscula, pero siempre dentro de un calibre respetable de líneas curvas.

Y salvo la época de biberones y papillas, no he sido lo que se dice un tragaldabas sin fondo. Pero lo cierto es que la historia está plagada de tragones ilustres, algunos bien delgaduchos, como el gotoso emperador Carlos I. El recordado escritor y gastrónomo catalán, Xabier Domingo, señalaba al caracterizar esa época: “La España de los Austrias, en el aspecto culinario, va de los más rigurosos ayunos hasta las más tremendas cuchipandas. Coexisten en el País los estudiantes famélicos y los ogros cortesanos. Carlos V dio la pauta y los tres Felipes que le siguieron fueron dignos descendientes del “gran tragón, por lo menos, en la mesa”.

Pero el que figura como el más grande engullidor de la historia, en concreto de espárragos, es Bernard Fontanelle, un escritor francés del siglo XVIII. Este escéptico filosofo, que murió pocos días antes de cumplir cien años, era un vicioso de la receta de “espárragos a la flamenca”, es decir, con mantequilla fundida y con huevos duros rallados. El escritor tenía una gran amistad con el abate Terrasón, quien también era un entusiasta de los espárragos. Pero este último los prefería preparados con salsa vinagreta. Una noche, que se disponían a cenar juntos en casa de Fontenelle, el abate sufrió una apoplejía justo en el momento de sentarse a la mesa. La reacción del flemático anfitrión no se hizo esperar y antes de socorrer a su amigo, se dirigió corriendo hacia la cocina y ordenó que todos los espárragos fueran a la flamenca.

Espárragos de la región francesa de las Landas en el mercado del sábado de Hendaya. (Foto: E. B.)

Para más abundamiento en el tema, Jean Anthelme Brillat-Savarin, en su célebre obra “Fisiología del Gusto” (1825), relata que fue una vez a visitar a Sieur Laporte, secretario de uno de los tribunales del Directorio, un gran aficionado a las ostras. Decidieron cenar juntos y comenzaron con ostras. Brillat escribe: “Lo acompañé hasta terminar la tercera docena, cuando lo dejé seguir solo. Cuando llegó a treinta y dos docenas decidí interrumpirlo. Amigo, no es su destino comer ostras hoy. Comencemos a cenar. Así fue, y Sieur cenó como cualquier ciudadano que se encuentra en ayunas.

“Y, cómo no, resulta obligado citar a la hermana del precitado gastrónomo, Pierrete, glotona reconocida. Se cuenta que ya anciana, el mismo día de su fallecimiento, se sentó a la mesa para almorzar y comió con su voracidad habitual. Ya en los postres, sintiendo un desfallecimiento cardíaco llamó imperativamente a la camarera: “¡Rápido, rápido, que me muero! ¡Traedme el postre!”

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Fotos: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

EL CONCURSO “LAS GARNACHAS DEL MUNDO 2018” PREMIA A LOS VINOS DE CALATAYUD

20 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Vinos

Foto: E. B. (copyright)

Los vinos de D.O. Calatayud (Zaragoza) han conseguido once medallas de oro y once de plata en el Concurso de las Garnachas del Mundo, celebrado en la DO Terra Alta (Tarragona); unas cifras que superan en cuatro a las obtenidas en la pasada edición celebrada en Cerdeña, cuando se obtuvieron 18 distinciones, marcando así una importante trayectoria de superación que ya se inició hace dos ediciones con el Concurso en el Monasterio de Veruela, cuando se obtuvieron trece medallas.

El resultado es todavía más espectacular, teniendo en cuenta que este año la competencia ha sido mayor, con más de 900 vinos, cerca de 200 más que  en la edición anterior.

El presidente del  Consejo Regulador, Miguel Arenas, considera que estos resultados “vienen a refrendar el trabajo que durante años están realizando las bodegas en la mejora y optimización de esta variedad, así como las características de suelo y clima que dan a nuestras garnachas unas cualidades especiales”.

Miguel Arenas, presidente de la D.O. Calatayud

Las medallas de oro en esta edición corresponden a:  dos a Bodegas San Alejandro: Baltasar Gracián Reserva 2014 y Clos Baltasar  2015; dos a Bodegas Breca: Breca 2015 y Garnacha de Fuego 2016;  dos a  Bodegas Sommos Garnacha: Alquilez 2016  y  Xiloca 2017; dos a Serra y Lampre:  Aragonum clásico 2015  y Aragonum  Selección 2015;   una a Bodegas Agustín Cubero: Stylo 2017; una a  Augusta Bílbilis, Segeda 2016, y una a Vinos Divertidos: La Moto Vintage2017.

Las medallas de plata las obtubieron: cinco  para  Bodegas San Alejandro; Baltasar Gracián  Nativa 2014, Baltasar Gracián Tinto 2107,  Evodia 2017, Evodia Pizarras Antiguas 2015 y las Rocas Viñas Viejas 2015;   dos para Augusta  Bílbilis: J de Samitier 2016 y Segeda Nova 2016;  una para Virgen de la Sierra: Cruz de Piedra tinto 2017; una para Agustín Cubero: Dominio de María 2015; una para Vinos Divertidos: La Motito Vintage 2017, y una para Sommos  Garnacha: Nietro 2017.

La garnacha es la variedad mayoritaria de la D.O. Calatayud representando un 62,5%, en su mayoría de viñedos muy viejos y plantados entre los 650 a los 1040 metros de altura, con unas condiciones climáticas particulares, lo que puede denominarse como “Viñedo extremo, vino de altura”. 

Fotos: D.O. Calatayud y Eduardo Bueso (copyright)

LA ESTACIÓN ARAGONESA DE ASTÚN, ABIERTA UN FIN DE SEMANA MÁS

19 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Eventos, Viajes

 

Una temporada de grandes y tardías precipitaciones merece el esfuerzo de alargarla, especialmente cuando los esquiadores responden al esfuerzo de la Estación, lo cual ha ocurrido durante el pasado fin de semana.

Si bien es cierto que la Semana Santa suele marcar el fin de la época de esquí, este año Astún ha apostado por ampliar el cierre, aún a costa del gran esfuerzo de organización que esto supone. Una respuesta clara a la petición de sus fieles seguidores.

Inicialmente se amplió al sábado y domingo 14 y 15 para posteriormente, y a la vista de la demanda de los aficionados, abrir también los días 21 y 22 de abril.

Con unos espesores excelentes para esta época del año, el centro invernal mantendrá abiertos los cuatro telesillas de Cima Raca, Truchas, Águila y Canal Roya, a la par que la cinta Ballón en base de estación.

El horario de apertura volverá a ser de ocho y cuarto de la mañana a dos y media de la tarde. El total de pistas abiertas será de 39 y los kilómetros esquiables 35. Los precios del forfait de un día serán: 25€ adulto, veterano e infantil. 20€ para esquiadores con abono de temporada de otras estaciones. 16€ menores de seis años.

Fotos: Yhabril Moro

Estación de Esquí de Astún (Pirineo de Huesca)

“1428” UN VINO DE ALTURA PARA TAPEO DE NIVEL

19 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Eventos, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

Jesús Abad, gerente de la cooperativa Niño Jesús, de Aniñón (Zaragoza), presentó el nuevo vino de la cooperativa, 1428, que alude a la altitud del monte Estecillo, en su término municipal, segunda cima del sistema Ibérico tras el Moncayo y que solamente se distribuye a través de hostelería.

Abad explicó las peculiaridades de esta cooperativa, que «dispone de un importante potencial debido a su ubicación en altura y la estabilidad que le confiere la producción de diversos alimentos». Pues a más de 700 metros de altitud, Niño Jesús produce cerezas, melocotones, peras, ciruelas, almendras, aceite de oliva extra virgen y, por supuesto vino, enmarcado dentro de la DOP Calatayud.

Jesús Abad, a la derecha, junto con el enólogo, Manuel Cristóbal

Sus vinos se exportan a Estados Unidos, Perú, Colombia, Emiratos Árabes y Singapur, además de Europa.

Manuel Cristóbal, enólogo de la casa, explicó que se trata de una mezcla de garnacha y syrah, con una elevada proporción de viñas viejas, criadas en vaso, incluso de más de 70 años.

Aprovechando la presentación, se probó también el Estecillo blanco 2016, la única añada que no ha logrado un bacchus –oro en 2015, plata en 2017–, pero que se presentó como un vino singular, perfecto en sus matices tras más de un año de vida. En apenas un mes llegará el Estecillo 2017, más frutal y fresco, que se podrá encontrar en las tiendas por menos de cuatro euros, con una excelente relación calidad-precio.

Vinos para la exportación, como Figaro o Las Capas, así como Rubus, se integran en la gama de la Niño Jesús, que la completa con el Estecillo Syrah, el Estecillo tinto, Estecillo rosado y los Estecillos Legado, tinto y blanco, más complejos.

Para comprobar el buen maridaje de los dos vinos presentados, el evento tuvo lugar en el Bar Izakaya de Zaragoza, donde su propietario y cocinero Carlos Gregorio, preparó algunas especialidades de la casa, centrada en las cocinas asiáticas. Con el blanco, Mini bowl de hummus de edamam y Yakitori de salmón; y Kushikatsu, brocheta de secreto de cerdo rebozada en panko y Gua bao de papada de cerdo, para acompañar el tinto. Ambos vinos salieron reforzados de sus respectivas alianzas gastronómicas, lo que habla de su potencial como acompañantes gastronómicos.

Fotos: Fabián Simón y Eduardo Bueso (copyright)

Kushikatsu, (brocheta de secreto de cerdo rebozada en panko)

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