Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

DUCASSE: EL GRAN LIBRO DE COCINA. LA VUELTA AL MUNDO

04 Jul 2016 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Libros

La galería acristalada del Museo Pablo Serrano-Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos acogió recientemente en Zaragoza la presentación en España de la edición española del libro del chef francés Alain Ducasse “El gran libro de cocina. La vuelta al mundo”. Este volumen, de 1.136 páginas, recoge 500 recetas de más de 40 cocineros y supone un viaje sensorial por las cocinas de todo el planeta. Las fotografías son de Thomas Duval. Al acto asistieron el cocinero francés y colaborador de Ducasse, Philippe Lafargue, del restaurante Philippe, de Biarritz, y Carmelo Bosque, chef del restaurante oscense Lillas Pastia y de los zaragozanos La Granada y Quema.

Bajo el auspicio de la Fundación Arte y Gastronomía, cuya presidenta, María Luisa Safont, presentó la convocatoria, Lafargue y Bosque pusieron de manifiesto el cariño y la sintonía que la cocina propicia entre las personas, incluso traspasando fronteras. El chef oscense recalcó que tan importante como los platos o el espacio en el que se desarrolla un almuerzo o una cena son las personas con las que se comparte esa comida.

Lafargue, en un perfecto castellano nos habló de cocciones lentas, tratamientos al vacío, respeto por el mercado y organización hostelera. Por supuesto, se declaró discípulo de Ducasse, con quien trabajó durante 12 años, catalogó a su mentor como un profesional “auténtico, que valora sobre todo la calidad del producto y su naturalidad”. Aseguró que los tres pilares de la gastronomía para Ducasse son el producto, el condimento y la cocción, y alabó la trayectoria del chef, que ha acumulado varias estrellas Michelin, que cuenta con 1.400 empleados y es dueño de una cadena hotelera y fundador de una escuela de cocina. Ducasse tiene un auténtico imperio con más de 1.400 empleados.

En cuanto al libro es voluminoso (en cuanto a tamaño) y de un detalle como poquísimas veces puede verse. Se podría decir que es un libro para fetichistas de la cocina de occidente.

Para finalizar el acto, en el la terraza del Espacio Quema se ofreció a los asistentes una muestra del buen hacer de los dos cocineros (Carmelo Bosque y Philippe Lafargue) con productos de la tierra, consistente en tapas de quinoa y bacalao en salsa vegetal.

El acto iba a contar con la presencia de Rafael Ansón, presidente de la Academia española de Gastronomía pero problemas de salud se lo impidieron.

Fotos: Eduardo Bueso

LAS FALLAS (ANTORCHAS) DEL PIRINEO

22 Jun 2016 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Fotos, Gastronomía

Esta vez vamos a viajar al corazón del Pirineo, concretamente a la Ribagorza, para descubrir una tradición que recientemente se ha convertido en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad “Las fallas del Pirineo”. La palabra falla proviene del latín facula y significa “antorcha”. Si hablamos de fallas, seguramente lo primero que nos viene a la mente es Valencia, pero no, en el Pirineo tenemos otro ritual que si no conocéis… estáis a punto de descubrir. ¿En qué consiste? Se trata de una celebración que tiene lugar durante la noche del solsticio de verano, la noche más corta del año, o en fechas próximas a San Juan.

Cada fin de semana se realizan en una localidad para que no coincidan y todos los habitantes de la zona puedan participar. Los días anteriores a la celebración, los vecinos elaboran las fallas (antorchas) con palos (tochos), madera o leña y alambres, dando un toque diferencial a cada localidad según su forma característica. El día de la celebración se sube a un cerro situado encima del pueblo. Este lugar se llama “faro” lugar donde se cena y enciende la hoguera que después prenderá las fallas.

Los fallaires o portadores de las fallas bajan con ellas encendidas hasta el pueblo y lo ideal es que éstas aguanten encendidas todo el camino. Se suele dar la vuelta al pueblo y en los tramos finales algunos de los participantes “corren las fallas”, es decir, realizan el recorrido corriendo. Cuando se llega a la parte baja de la población se hace un círculo y las fallas se lanzan al centro, todos a una o conforme se llega, depende de la costumbre de cada población. El fuego es un elemento que simboliza la renovación o regeneración de la vida. La celebración se completa con el reparto de vino y coca de San Juan y música.

Como curiosidad, las primeras alusiones de la celebración de este ritual se remontan al siglo XI y la referencia documentada más antigua es de 1759 en Vilaller.

¿Dónde se celebran? en 63 localidades de todo el Pirineo: 34 en Francia, 3 en Andorra y 26 en España, de las que nueve son aragonesas: Aneto, Bonansa, Castanesa, Laspaúles, Montanúy, Sahún, Suils y Villarrué, y San Juan de Plan en Sobrarbe, y el resto catalanas: Barruera, Boí, Erill la Vall, Pont de Suert, Senet, Taüll, Vilaller, etc. Si os animáis también podréis disfrutar del encanto de las casas rurales y alojamientos de la zona, así como de la naturaleza y deportes de aventura que estas pequeñas localidades ofrecen, o participar en el concurso de fotografía “Memorial Navidad Cereza”.

¿Y qué hay de la gastronomía? Además de productos típicos de la zona, embutidos, quesos, mermeladas, rosquillas, miel, etc. Hay un producto llamado “chireta” o “girella” que merece una mención especial por su singularidad y elaboración. Si os comento su preparación igual sois reticentes a degustarla pero sin duda su sabor es exquisito. Sólo diré que está rellena de arroz condimentado y carne de cordero… y que las de mi abuela Paquita están riquísimas.

Texto y fotos: Ana Coscujuela Vigo

X ANIVERSARIO DE LA RUTA DEL VINO SOMONTANO

03 Jun 2016 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Vinos

La Ruta del Vino Somontano celebrabró su primera década con  una atractiva velada en la terraza del Museo Pablo Serrano de Zaragoza en la que su Presidente, Antonio Cosculluela, recordaba momentos importantes de esa trayectoria vivida y presentaba los nuevos y atractivos proyectos que protagonizarán el calendario de la Ruta hasta finales de este año, además del folleto de la Ruta con la nueva imagen de la entidad presentada en febrero. La celebración, acompañada por el maridaje de vinos y tapas y la actuación de un grupo de jazz, contó con la asistencia de 200 invitados.

Los nuevos proyectos tienen como motor e hilo conductor lo que ha sido y es uno de los objetivos principales de la Ruta del Vino Somontano: unir y potenciar los diferentes recursos del territorio desde el vino como motor y complemento de todos ellos. Desde ese planteamiento nace “Un viaje por el Somontano a través de la cultura y el vino” promovido junto al Centro de Desarrollo del Somontano y que vinculará a las bodegas con espacios emblemáticos de turismo como Alquézar, el Parque Cultural del Río Vero y el Museo Diocesano de Barbastro. El programa consta de tres acciones: la primera, los “buses territoriales”, ofrecerán, durante el mes de julio, propuestas dirigidas a la población local y a los turistas que ya están en Somontano partiendo de Alquézar y Barbastro con visitas a bodega y punto de interés turístico. En ese mismo marco de dar visibilidad a todos los recursos turísticos del Somontano se crean entradas de cada establecimiento que incluyen descuentos en los otros que participan. Un ejemplo: cuando un turista compra una entrada para visitar una bodega de la Ruta del Vino tiene dos o tres propuestas de “2×1” a la hora de visitar la Colegiata de Alquézar, el Parque Cultural del Río Vero o el Museo Diocesano de Barbastro. La tercera propuesta de este viaje cultura que pretende dar a conocer los diferentes recursos a quien llega a Somontano por uno de ellos son diferentes eventos y actividades como la misma celebración de la Ruta del Vino en el Museo Pablo Serrano de Zaragoza; catas especiales de vinos de su bodegas aliándose con la cultura a través de sus celebración en espacios culturales de todo tipo como el Museo Diocesano, miradores y espacios naturales del Parque del Arte Rupestre o, entre otros muchos posibles, el Espacio Gutenberg de la UNED en Barbastro; la organización de maridajes y catas especiales de las bodegas en los restaurantes y establecimientos de la Ruta durante el mes de noviembre con motivo de un programa especial de la campaña “Catando Somontano” a raíz del Día Europeo del Enoturismo y la celebración de esta importante efeméride con Barbastro como Ciudad del Vino el 13 de noviembre.

Además, el Bus del Vino sigue siendo una apuesta fuerte de la Ruta del Vino Somontano quien, con el constante apoyo y trabajo de la empresa de autocares Alosa, se ha convertido desde sus primeros viajes en una de las acciones más conocidas y reconocidas de la Ruta.

Fotos: Ruta del Vino Somontano y Eduardo Bueso

EL GASTRÓNOMO MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

04 Mar 2016 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes

El 18 de octubre de 2003 fallecía víctima de un paro cardíaco Manuel Vázquez Montalbán, periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general. Todo lo hizo bien el polifacético escritor en sus variadas condiciones y múltiples aptitudes, pero si algo le apasionaba por encima de todo era la cocina, hasta el punto de que muchos de sus relatos eran una simple excusa para dar rienda suelta a su vehemencia por la gastronomía. Algunos personajes creados ex profeso por el autor servían de coartada perfecta para disertar sobre las virtudes de tal o cual plato.

Pero sin duda, su gran personaje gastronómico fue el detective Pepe Carvalho, protagonista de numerosas novelas en las que inexcusablemente se incluían  referencias gastronómicas o recetas, como la fideuá a base de fideos de arroz que figura en Los pájaros de Bangkok. Curiosa y fatalmente, en el aeropuerto de Bangkok encontró su muerte.

No es ninguna casualidad que sus cenizas fueran esparcidas en Cala Montjoi, esa pequeña ensenada de la Costa Brava donde tenía su sede El Bulli.

En su honor, queremos rendirle homenaje publicando este significativo fragmento perteneciente a su novela Asesinato en el Comité Central:

«Añoraré tus guisos, Biscuter. Me voy a una ciudad que sólo ha aportado un cocido, una tortilla y unos callos al acervo de la cultura gastronómica del país.

  • ¿Qué tortilla?
  • La tortilla del Tío Lucas. Si llaman los hermanos Lorenzo, los del robo de la patente de la puerta giratoria, les dices que vuelvan a llamar dentro de quince días.

Las Ramblas se preparaban para canalizar a los buscadores de restaurantes y cafeterías. Desaparecían los transeúntes de paso ligero y los corros de jubilados ante los quioscos de periódicos. En su lugar se conformaba una masa lenta, coloquiante, más feliz, ante la perspectiva de los misterios gastronómicos encerrados en los callejones umbríos donde brotaban cada día nuevos restaurantes, una muestra más del pluralismo democrático ofrecido a la liberación del paternalismo gastronómico doméstico. En plena crisis de la sociedad patriarcal, los cabezas de familia buscaban nuevos restaurantes con la taquicardia de la aventura galante, de la salsa prohibida con crema de leche y trufas de Olot, plato con liguero y ropa interior negra transparente, platos oralgenitales, para comer a cuatro patas, con la lengua predispuesta a las polisemias de las hierbas aromáticas y los sofritos enriquecidos con picadas apiñonadas.

  • Sorpréndame con algo que me ayude a despedirme memorablemente de esta ciudad durante un cierto tiempo.

El dueño de la charcutería de la calle Fernando señaló un vino rosado:

  • Acaba de llegar. Es de Valladolid y es rosado natural por el tipo de uva.
  • Me lo tomaré con un arroz con escupiñas.

Carvalho intentó comer en Les Quatre Barres reclamado por el «rape al ajo quemado», pero la calle estaba llena de putillas en paro y las cuatro mesas del restaurante iban a ser ocupadas por la cola de funcionarios del Ayuntamiento, de la Generalitat, que iniciaban la reconstrucción de Catalunya a partir de la reconstrucción de sus propios paladares. Inútil también aguardar turno en el Agut d’Avignon, donde las mesas se reservaban con antelación equivalente a la que había exhibido Jane Fonda para conseguir plaza en un vuelo civil a la Luna. Además Carvalho no quería proporcionar al dueño la satisfacción de rechazar clientela, una satisfacción de iraní dando o quitando o aumentando el precio del petróleo. Prefirió, pues, ir caminando hacia la Boquería a comprar dos kilos de escupiñas y pescado para hacer caldo. Luego rescató el coche del parking de La Garduña para irse a tomar un «bacalao a l’hostal» en el figón Pa i Trago, una casa de comidas cercana al mercado de San Antonio, donde los seres humanos civilizados pueden desayunar capipota con sanfaina desde las nueve de la mañana».

Texto y collage: Juan Antonio Díaz (Crítico gastronómico madrileño, habitual colaborador de Metrópoli – El Mundo).

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