Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

FROM OXFORD (INGLATERRA)

13 May 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Viajes

Por Ana Coscujuela Vigo

Esta vez seguiremos los pasos de los profesores J.R.R. Tolkien y C.S. Lewis por la ciudad que inspiró a los dos genios de la literatura fantástica. Sin saberlo habíamos viajado a Oxford en la celebración del “May day”. Y no es porque pidan ayuda precisamente, (“mayday” es una señal de socorro que proviene del francés “m’aider”), sino porque el 1 de mayo celebran la llegada del buen tiempo con un festival en honor a la diosa Flora. ¿Qué tiene de peculiar este día? Pues que a las 6 de la madrugada los coristas de Magdalen College cantan desde la Great Tower, mientras una multitud se reúne en el puente Magdalen. Además, durante la jornada actúan diferentes grupos folklóricos con pintorescos atuendos que no pasan desapercibidos.

Oxford es mundialmente conocida por su Universidad y su competitividad, no sólo en las regatas, con Cambridge… A la hora de solicitar plaza, el alumno debe elegir una de las dos Universidades, ya que si es rechazado por una, ¡cómo iba a ser entonces aceptado por la otra! También son muchos los personajes, tradiciones y anécdotas que la rodean. Presidentes y Primeros Ministros han pasado por sus aulas y por sus bares. En el Turf Tavern se recuerda el record Guinness del ex Primer Ministro de Australia Bob Hawke por beber 1,7 litros de cerveza en 11 segundos. Por cierto, este señor acaba de lanzar su propia marca de cerveza.

Un dato curioso para los amantes de las “Crónicas de Narnia”, es que C.S. Lewis se inspiró en una singular puerta del “St Mary’s passage” para dar vida al mítico león Aslan y al fauno Mr. Tumnus. Además a tan sólo unos pasos está la farola que Susan se encuentra rodeada de nieve en su primer viaje a Narnia. Continuando por el pasaje se accede a la Cámara Radcliffe, diseñada para albergar una biblioteca, también sirvió de inspiración a Tolkien, quien señaló su parecido con el templo de Sauron dedicado a Melkor o Morgoth, el primer señor oscuro. Hoy este edificio forma parte de la biblioteca Bodleiana, donde se encuentran muchos de los manuscritos originales del profesor, entre ellos “El señor de los anillos” y “El hobbit”. Aquí también se rodaron las escenas de la biblioteca de Hogwarts y la enfermería de la saga Harry Potter.

A la hora de almorzar toca hacer una parada en el Eagle and Child, punto de reunión de los Inklings, grupo literario del que formaban parte Tolkien y Lewis. Como era de esperar el rinconcito en el que sentaban estaba ocupado… pero el local mantiene su esencia a la vez que hace referencia con su decoración a sus ilustres clientes. La carta es idéntica a la que ofrecen en el The Chequers, otro de los pubs históricos de Oxford, comida “rápida” a un precio asequible. Por cierto, no esperéis a que el camarero vaya a tomaros nota, tendréis que ir a la barra con el número de vuestra mesa y la comanda. Esto nos ha sucedido en otros restaurantes del Reino Unido, en alguno sólo con las bebidas… por suerte no hay que ir a por los platos.

Siento que hay mucho que contar y poco espacio para escribir, así que rápidamente os recomendaría una visita al Museo de Historia Natural por su arquitectura interior y al Pitt Rivers por la cantidad de objetos inusuales y multiculturalidad que ofrece. Un paseo en barco por los canales y a pie por los jardines del Christ Church, dónde jugaba Alice Liddle la protagonista de “Alicia en el país de las maravillas”. Visitar la inmensa librería Blackwell que tenía el record de kilómetros de estanterías, y justo en frente, en el museo de Historia de la Ciencia, la pizarra en la que escribió Einstein. Por cierto ¿alguien sabe dónde está la pizarra de su paso por Zaragoza? Y para finalizar, al fijarnos en el escudo de armas de la ciudad observamos un bóvido, y es que Oxford significa “vado del buey”.

Fotos: Ana Coscujuela & Néstor Moreno  

FONDA ALCALÁ PREMIO AL MEJOR ESTABLECIMIENTO DE COMIDA FAMILIAR DE ARAGÓN 2017

11 May 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Restaurantes

Ayer miércoles 10 de mayo, miembros de la Academia Aragonesa de Gastronomía entregaron al restaurante Fonda Alcalá de Calaceite, el diploma como “Mejor establecimiento de comida familiar 2017” durante la celebración de un almuerzo.

Con este premio, la Academia distingue cada año al negocio de restauración que atesore una dilatada trayectoria de buen hacer y que en sus cartas recoja los productos distintivos y las formas tradicionales de cocinar de la zona.

La Fonda Alcalá, fundada en 1922, es un referente gastronómico en la comarca. Los hermanos Alcalá, Miguel en la sala y Enrique en la cocina, dirigen esta veterana fonda con sus ya tradicionales elaboraciones locales como las judías con sardina, el Ternasco de Aragón a baja temperatura con puré de patata, la mousse de turrón con chocolate caliente o el mostillo con carquiñolis. Aceite de oliva, verduras, legumbres y carnes o el Jamón de Teruel, son algunas de las materias primas de la clásica cocina aragonesa que se propone en la carta, en la que siempre están presentes los productos de la zona. Sabores de corte popular con cierta personalidad. Una buena propuesta para disfrutar en compañía del sabor que marca la tradición.

En estos momentos la Academia Aragonesa de Gastronomía está inmersa en la organización de Gastromanía 2017 que se celebrará durante los días 15 y 16 de junio en Zaragoza. Se trata de evento gastronómico que reunirá a veteranos del sector y la nueva generación de gastrónomos que ha crecido de la mano de las redes sociales y que tiene las claves para guiar a la industria gastronómica en el nuevo paradigma de la comunicación.

Por otra parte la Academia seguirá con sus habituales charlas en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. Será a partir de septiembre cuando se retome el ciclo “Cocineros aragoneses y sus territorios”.

“BORREGUEROS”, EL LIBRO DE LA HISTORIA DE LOS PASTORES ARAGONESES QUE EMIGRARON A ESTADOS UNIDOS

11 May 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Un centenar de aragoneses cambiaron el paisaje del Pirineo altoaragonés por unas tierras tan lejanas como los estados del Oeste de Estados Unidos. Fueron los Borregueros del libro que saca a la luz este episodio todavía desconocido de la diáspora aragonesa y editado por el autor serrablés Carlos Tarazona se ha presentado en la Diputación Provincial de Huesca. Ha estado acompañado por la responsable de Cultura de la Diputación, Berta Fernández, quien ha hecho hincapié en la necesidad de proteger la memoria en la provincia, haciendo un esfuerzo con los recuerdos que han quedado más olvidados, “recopilar y salvaguardar todo ese patrimonio oral que es tan necesario para mantener nuestra historia”, ha señalado.

Esta edición es el resultado de todos los materiales que Carlos Tarazona también fue recopilando para el documental del mismo nombre, en 2008, y con el que la DPH ya tuvo una estrecha relación. Berta Fernández tiene palabras de elogio para el que ella denomina como un arqueólogo de la memoria: “si hay una palabra que define la obra de Carlos y la de Borregueros es la de compromiso; con el paisaje, con la historia del Alto Aragón, y con las personas de nuestra zona y con su memoria”. 

Borregueros. Desde Aragón al Oeste americano nació como un libro que posteriormente iba a convertirse en un documental, pero la edad de los protagonistas obligó al autor a cambiar los planes. En la actualidad ambos soportes, el audiovisual y el papel, se complementan para lograr un conocimiento profundo y exhaustivo de las vivencias y los destinos de aquellos pastores que decidieron abandonar sus pueblos, los montes del Pirineo aragonés, para poner rumbo a una realidad completamente distinta.

No solo fueron aragoneses los pastores que decidieron emigrar, pero a diferencia de los procedentes de País Vasco y Navarra, estos  aventureros han sido poco estudiados y su historia hoy se desconoce por la mayoría. Es por ello que la obra de Carlos Tarazona escribe una página en blanco de la memoria rural de esta provincia y de la Comunidad en general.

Tarazona ha seguido la pista de unos cien pastores que emigraron entre 1920 y 1960 a alguno de los estados del Oeste y Medio Oeste estadounidense, especialmente California, sobre todo gracias a la información y contactos proporcionados por los Aznárez y los Gorrindo. Por aquel entonces, tal como explica el autor, “eran sobre todo mejicanos los que se dedicaban a este oficio, porque en esos años el oficio de pastor estaba muy mal considerado socialmente en Estados Unidos y nadie, ningún americano, quería trabajar en esto”.

Los pastores españoles vieron la oportunidad y a través de una gestoría en Elizondo y tras pasar un examen de pastoreo partían a América con un contrato de trabajo.

El libro dedica, además, en un capítulo a las mujeres protagonistas de este episodio, desde las que les ayudaron a cruzar el charco a las que emprendieron el viaje ellas mismas. Una historia apasionante y muy singular que puede encontrarse con todo detalle en Borregueros. Desde Aragón al Oeste americano, ya a la venta, por 25 euros, junto al DVD en esta edición.

FROM GOWER (SUR DE GALES)

08 Abr 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Cultura, Viajes

Por Ana Coscujuela Vigo

Esta vez visitaremos la Península de Gower, situada en el Sur de Gales. Gower fue el primer territorio del Reino Unido designado como área de belleza natural destacada (Area of Outstanding Natural Beauty) en 1956. Los acantilados rocosos y las inmensas playas de arena se intercalan en toda la costa. Esta se puede descubrir recorriendo parte del “sendero de la costa de Gales” que rodea todo el litoral (unos 1.400 km), convirtiéndose en el primer país del mundo que dispone de este tipo de travesía.

Entre sus playas destaca Rhossili beach como la mejor del Reino Unido y una de las 10 mejores del mundo. Es muy famosa entre los surfistas, deporte que hemos comprobado “in situ” que practican durante todo el año, a pesar de la fría temperatura del agua. Varado en la arena se encuentran los restos del Helvetia, un barco noruego cargado de madera, que naufragó en 1887. Pero no es el único… entre los acantilados se pueden encontrar otros navíos que sucumbieron a la furia del mar.

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Aquí haremos nuestra primera excursión al “Worm’s head” o cabeza de gusano, aunque no sabemos si exactamente se refieren a gusano o a dragón, ya que antiguamente era la palabra que se utilizaba para designar a estos últimos. Lo primero que hace falta es un buen calzado para caminar entre las rocas… ¡ah! Y lo más importante, mirar la información sobre las mareas, debido a que cuando ésta sube, la “cabeza de gusano” se convierte en una isla. También hay que tener en cuenta la época de anidamiento de aves y, si no podemos pasar (como diría Gandalf), desde los acantilados podemos contemplar multitud de focas flotando en el agua o “tomando el sol”.

Otra de nuestras aficiones es adentrarnos en la historia a través de los castillos. Hasta seis fortalezas se alzan en la península, unas mejor conservadas que otras, pero todas abiertas al público. Aprovecho para contar una curiosidad que nos relató el guía en Weobley, castillo que da a unas marismas en las que pastan pequeños caballos salvajes. Pues bien, cuenta la leyenda que estos animales son descendientes de los que conseguían escapar de las minas. Antaño las caballerías vivían encerradas en el interior de estos laberintos subterráneos y cuando se les permitía salir a campo abierto, algunos huían y nunca más regresaban a su tumba en vida.

En cuanto a la gastronomía vamos a probar una receta tradicional galesa, el “laverbread”, una especie de puré hecho de algas. Estas se arrancan de las rocas, se enjaguan para quitar la arena y se cuecen durante varias horas. Cuando se ha formado una pasta verde oscura, se pican y se sirven como acompañamiento o en el desayuno. La verdad es que me resulta complicado describir su sabor y textura… así que mejor, venid y probadlas.

Y antes de despedirnos, en el interior de Gower visitaremos la “Arthur Stone” (Maen Ceti, en galés), uno de los ocho menhires de la edad de bronce que todavía se conservan en la zona. Llegados a este punto tengo que hacer una mención especial a las carreteras. Si no estáis acostumbrados a conducir por la izquierda, siempre podemos añadir un poquito más de emoción estrechando las vías e incorporando al azar ovejas, vacas y caballos. Pero no os preocupéis, porque las carreteras disponen de apartaderos y los conductores son muy respetuosos.

Fotos: Ana Coscujuela & Néstor Moreno

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