Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

MARBORÉ 2007: LA RENOVADA ESENCIA DEL SOMONTANO

17 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Vinos

Bodega Pirineos, fundadora de la D.O. Somontano y perteneciente al Grupo Barbadillo, presenta la nueva añada de su vino tinto, Marboré 2007, la más alta expresión de un vino reconocido desde sus inicios en el año 2000 como “uno de los grandes de Somontano”.

Elaborado con una selección de las mejores uvas de Tempranillo, Cabernet, Merlot, Moristel (autóctona) y Parraleta (autóctona) procedentes de los viñedos más singulares de Bodega Pirineos, Marboré 2007, tiene un intenso color cereza madura y una gran potencia aromática que cambia según el tiempo en copa con distintos bouquet a café, tostados, cuero, mermelada; una gran variedad según el momento elegido.

Marboré 2007 con una crianza en barricas de roble americano y francés de tostados medios durante 14 meses, se ha afinado en botella para desarrollar una expresión aromática de gran complejidad.

Jesús Astrain, enólogo de Bodega Pirineos destaca de este Marboré “la fusión de variedades autóctonas e internacionales, en un vino donde la diversidad aromática, se acompaña de concentración y untuosidad en boca, atributos propios de los grandes vinos. Marboré 2007 posee un perfil más atlántico que en otras añadas, con  sensación de frescor, profundidad y mineralidad”

La nueva imagen de esta añada refleja el Pico Marboré, con 3.248 metros de altura, situado en el Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido en el Pirineo de Huesca.

Este año este Parque Natural cumple 100 años y ha sido el mejor motivo para que la imagen de este pico “presida” el emblemático tinto de Bodega Pirineos en su nueva añada 2007.

“PATATAS SOUFLÉS” COMO DORADOS GLOBOS

11 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Viajes

“Adornos celestiales”. Imagen realizada con cámara Olympus en el Hôtel du Palais de Biarritz. Foto: E.B. (copyright)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Hablando de la  siempre recurrente patata, el tubérculo más universal y gran tesoro que nos trajeron del otro lado del charco, hemos de recalar necesariamente en una preparación sencilla pero muy curiosa de esta solanácea, como son las patatas souflés. Esas patatas hinchadas, que parecen almohadillas  y que bien hechas (cosa nada fácil en la práctica) son una delicia que, pese a ser una receta nada novedosa, siempre sorprende a los comensales.

No es el primero ni el último caso, pero una vez más hay que señalar, que el “invento” de estas  patatas soufladas se dio por avatares del azar como sucedió en otro terreno, por supuesto mucho más relevante con el descubrimiento de algo tras trascendental para la salud de la humanidad como fue el de la penicilina por parte del Doctor Fleming.

Esperando al vino. Foto: E.B.

Con motivo de la inauguración de la primera línea férrea francesa, la de París a Saint Germain, el día 26 de agosto de 1837, se ofrecía un banquete fastuoso al final del trayecto a los personajes invitados que asistían a la inauguración, entre los que se encontraban los reyes y el resto de la  flor y nata de la sociedad francesa del momento. Al parecer,  en el menú preparado para festejar la ocasión estaban previstos, entre otras lindezas, los solomillos con patatas fritas. Pero, por esas cosas de la vida, luego hemos podido comprobar que es bastante común, el tren de la inauguración sufrió un retraso y el cocinero, apañadito él, que ya había iniciado la fritura de las patatas, para no servirlas frías, se vio obligado a sacarlas del aceite hirviendo, escurrirlas y reservarlas.

Cuando el rey Luis Felipe y la reina Amelia se sentaron en la mesa, el cocinero volvió a echar las patatas reservadas en la sartén con aceite hirviendo.  ¿Qué ocurrió? ¡Oh, maravilla!, éstas se hincharon como si de buñuelos se tratara, quedando ligeras, maravillosas, convertidas en leves y dorados globos que además de una presentación impactante,  resultaban también deliciosas.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

ABADÍA SAMITIER: ALGO MÁS QUE UN HOTEL CON ENCANTO

08 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Viajes, Vinos

Detalle de una de las suites de la Abadía Samitier

Abadía Samitier es un pequeño y exclusivo hotelito rural con encanto, ubicado en el Pirineo aragonés, entre dos puntos estratégicos: el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que en 2018 celebra su primer centenario y el Somontano de Barbastro, declarado destino turístico de interés gastronómico en el 2018.

Vistas al jardín

Abadía Samitier reúne las características de un hotel boutique para adultos, ubicado en un edificio del siglo XVII, con tres suites cuyas paredes están llenas de historia y sensibilidad. Dirigido por el periodista gastronómico Arturo Gastón, abre las puertas a sus clientes en la comarca de Sobrarbe, casi rozando con las manos los Pirineos españoles, en un enclave privilegiado situado cerca del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, el indescriptible valle de Pineta, y el sorprendente Cañón de Añisclo.

Cocina de la Abadía Samitier

La pequeña localidad de Samitier se encuentra a 10 minutos de Aínsa, uno de los “pueblos más bonitos de España”. Samitier es un tranquilo pueblecito situado a unos 600 metros de altura. La ascensión a sus vertiginosos castillos medievales -San Emeterio y San Celedonio-, la visita a Santa Valdesca (S.XVI) y la curiosa Fuente de las Calaveras (S.XI) son una visita obligada e inolvidable.

Detalle del salón

Para los amantes de la naturaleza, el arte, la historia, la gastronomía y el vino de calidad, este hotel es un lugar para descubrir, relajarse, disfrutar de la privacidad que ofrece, con el aliciente de un trato personalizado.

Una de las suites de Abadía Samitier

Abadía Samitier se encuentra rodeada de agua cristalina, en la que es posible practicar el kayak o pasear en silencio observando aves de especial relevancia. Sosiego, gastronomía, contacto con los pequeños productores agroalimentarios de la zona, catas de vino, cenas maridadas… Abadía Samitier disfruta enseñando a sus huéspedes los pequeños tesoros gastronómicos que se encuentran en su entorno. Además, ofrece los productos ecológicos de la huerta de la Abadía; directos del campo a la mesa.

Agradable cenador de verano

Otros puntos de interés en las proximidades son la visita privada a la Iglesia de San Miguel (S.XVII) o la ascensión a la torre defensiva de San Vicente (S.XVI).

Castillo de Samitier

Más información en: www.abadiasamitier.com

Fotos: Carlos Santana

Biblioteca de Abadía Samitier

COMER, BEBER, PARRANDEAR

05 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Viajes, Vinos

Puerta de un garaje en la “Côte des Basques” de Biarritz (Francia). Foto: E.B.

 

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Siempre me han parecido muy  injustos esos estereotipos simplistas,  tan típicos como tópicos, sobre las virtudes y defectos atribuidos a un país entero o a sus habitantes o bien a los de un pueblo o a una ciudad concreta.

Cuando no se les atribuyen por entero a una raza o un grupo social marginado que entonces además tienen un tufillo, clasista, xenófobo o racista.

Así según estos clichés, los alemanes son todos unos currantes, los sevillanos graciosos, los gallegos retorcidos, los franceses sibaritas, los castellanos de poco palique,  los madrileños más chulos que un ocho, y suma y sigue con los insufribles chistecitos de bilbaínos .Y los no menos insultantes de leperos, los de baturros cabezotas o de los catalanes agarraos.

De todas formas tendríamos que discernir lo que son los estereotipos como creencias ilógicas, de los usos, tradiciones, experiencias y  memoria  colectiva,  incorporados al  modo ser y sentir de un pueblo. Así, a nadie nos pareció una insensatez, cuando el desaparecido escultor Nestor Basterretxea dijo aquello de “Los vizcaínos piensan y hacen y los guipuzcoanos piensan y vuelven a pensar». Era  simplemente poner el dedo en la llaga de nuestra frustrante indecisión colectiva.

Más curiosa es la apreciación de un hombre tan prudente como el inolvidable Federico Lipperheide, con el que hace muchos años compartí gratamente mesa en una sensacional cena, y que, en la tertulia posterior a la misma, me dijo -en tono irónico, pero convincente- algo que nunca antes lo había escuchado: ¿Sabes en que sois de verdad diferentes los guipuzcoanos?. Ante mi cara de extrañeza, prosiguió su reflexión, “En que para vosotros una comida -que implique un mínimo de festejo– no puede ser nunca en el hogar, tenéis que salir fuera a celebrarlo, comiendo en un establecimiento del rango que sea, pero fuera de casa” Coincido con el que fue muchos años presidente de la Academia Vasca de Gastronomía. Lo nuestro es comer, beber y… parrandear.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

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