Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

HÁGALO SENCILLO

19 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Vinos

Restaurante Txuleta de San Sebastián (Foto: E.B.)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

El precursor, -llamémosle un tanto ampulosamente- “ideológico” del movimiento renovador de la “Nouvelle Cuisine” que tanta influencia tuvo en la trasformación de nuestra cocina de los años setenta del pasado siglo y de todo lo que ha venido después, no es otro que Maurice Edmond Sailland, más conocido por su seudónimo de Curnonsky, que fue proclamado por los gastrónomos parisinos, coetáneos del escritor, como “Príncipe de los Gastrónomos” y “Secretario perpetuo de los sicólogos del Gusto”.

Pues bien, a punto de cumplir setenta y seis años, exactamente en 1948, publicó, una pequeña obra, un recetario glosado de “Cocina sencilla” titulado Á l´infortune du pot . Quien había comido en las mesas mas lujosas y los manjares mas opíparos, quien conocía como su propia casa, los mejores y más encopetados restaurantes parisinos y de toda Francia (entonces era decir del mundo, con entidad culinaria) quien había tocado el cielo gastronómico… desciende a lo “terrenal” en esta obra y nos habla de los productos más sencillos -no por ello menos sublimes- con recetas hogareñas. Y en donde, recalca  especialmente, que “hay que conservar la Alta Cocina sabiendo prescindir de ella”. 

O sea, que no todo se reduce a esta culinaria de alto “standing”. Es más, dirigiéndose a sus potenciales lectoras, les formula esta interrogante: “¿De verdad le preocupa querida ama de casa francesa, no poner en todos sus platos trufas, foie gras, caviar, supremas, canapés y todas esas maravillas bautizadas con nombres de batallas o de olvidados diplomáticos?”

Collage: NONO

Curnonsky reafirma poco después, algo que esta de plena vigencia hoy día: “la cocina sofisticada es un trabajo selecto que no admite el adocenamiento ni la mediocridad y que exige el talento y la erudición de auténticos artistas. Pero la parodia de la cocina sofisticada, lo que me atreveré a llamar la cocina de nuevo rico, es lo peor que en el mundo pueda encontrarse”.

Por ello preconizaba para la cocina algo que resumió en dos palabras: “hágalo sencillo”.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Fotos: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

“Negroni”, servido en el “Bar Imperial” del Hôtel du Palais de Biarritz (Foto: E.B.)

ABADÍA SAMITIER: ALGO MÁS QUE UN HOTEL CON ENCANTO

08 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Viajes, Vinos

Detalle de una de las suites de la Abadía Samitier

Abadía Samitier es un pequeño y exclusivo hotelito rural con encanto, ubicado en el Pirineo aragonés, entre dos puntos estratégicos: el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que en 2018 celebra su primer centenario y el Somontano de Barbastro, declarado destino turístico de interés gastronómico en el 2018.

Vistas al jardín

Abadía Samitier reúne las características de un hotel boutique para adultos, ubicado en un edificio del siglo XVII, con tres suites cuyas paredes están llenas de historia y sensibilidad. Dirigido por el periodista gastronómico Arturo Gastón, abre las puertas a sus clientes en la comarca de Sobrarbe, casi rozando con las manos los Pirineos españoles, en un enclave privilegiado situado cerca del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, el indescriptible valle de Pineta, y el sorprendente Cañón de Añisclo.

Cocina de la Abadía Samitier

La pequeña localidad de Samitier se encuentra a 10 minutos de Aínsa, uno de los “pueblos más bonitos de España”. Samitier es un tranquilo pueblecito situado a unos 600 metros de altura. La ascensión a sus vertiginosos castillos medievales -San Emeterio y San Celedonio-, la visita a Santa Valdesca (S.XVI) y la curiosa Fuente de las Calaveras (S.XI) son una visita obligada e inolvidable.

Detalle del salón

Para los amantes de la naturaleza, el arte, la historia, la gastronomía y el vino de calidad, este hotel es un lugar para descubrir, relajarse, disfrutar de la privacidad que ofrece, con el aliciente de un trato personalizado.

Una de las suites de Abadía Samitier

Abadía Samitier se encuentra rodeada de agua cristalina, en la que es posible practicar el kayak o pasear en silencio observando aves de especial relevancia. Sosiego, gastronomía, contacto con los pequeños productores agroalimentarios de la zona, catas de vino, cenas maridadas… Abadía Samitier disfruta enseñando a sus huéspedes los pequeños tesoros gastronómicos que se encuentran en su entorno. Además, ofrece los productos ecológicos de la huerta de la Abadía; directos del campo a la mesa.

Agradable cenador de verano

Otros puntos de interés en las proximidades son la visita privada a la Iglesia de San Miguel (S.XVII) o la ascensión a la torre defensiva de San Vicente (S.XVI).

Castillo de Samitier

Más información en: www.abadiasamitier.com

Fotos: Carlos Santana

Biblioteca de Abadía Samitier

VISITA AL PÉRIGORD (y II)

19 Mar 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Sin categoría, Viajes

Jardín del Hôtel Le Vieux Logis, proyectado por Laure Quoniam

La semana pasada les comentaba la vista al Hôtel Le Moulin de L´Abbaye, en Brantôme. Hoy seguimos ruta por esta preciosa región del Périgord. 

HÔTEL LE MOULIN DU ROC 

Si se desea disfrutar de un hotel exquisito y una buena gastronomía, en el cercano pueblecito de Champagnac-de-Bélair (a tan sólo 2 kilómetros de donde ayer pernoctamos) se encuentra Le Moulin du Roc, uno de los primeros “Relais” de Europa, aunque actualmente ejerce de independiente. Se trata de otro molino del siglo XVII, similar al de Brantôme, adquirido y restaurado en 1969 por la familia Gardillou.

Entrada al Hôtel Le Moulin du Roc

Su restaurante, con dos comedores interiores (algo sombríos) y uno exterior (terraza), ofrece a través de su carta toda la riqueza de los productos del Périgord, con una cocina precisa, fruto de una milagrosa mezcla de matices de altura y de simplicidad.

A la hora de pernoctar, regresamos al Moulin de L´Abbaye, de idéntica categoría, pero dotado de mejores instalaciones y especialmente bastante más animadas; eso sí, el que desee huir del mundanal ruido, en el Moulin du Roc tiene su lugar idóneo.

Salón y al fondo el restaurante del Le Moulin du Roc

Para finalizar la visita al Périgord, nos desplazamos setenta kilómetros al sur, dejando a un lado las ciudades de Périgueux y Bergerac, hasta llegar a Trémolat, diminuta y coqueta villa de aires ingleses, en plena región de Dordogne, en la que se encuentra una de los hoteles fundadores de la mítica cadena de Relais & Châteux: Le Viux Logis.

Relais & Châteux Le Viux Logis

HÔTEL LE VIEUX LOGIS

En efecto, nos tenemos que remontar al año 1952, cuando el matrimonio Giraudel, deciden dejar a sus hijos los negocios que poseían en la ciudad de Bergerac (por cierto, cuna del arquitecto Jean Nouvel), e irse a descansar a una propiedad agrícola, que anteriormente había sido una cartuja de la orden de San Benito.

Entrada principal

Atraídos por la belleza del lugar, numerosos amigos de la familia acudían a visitarles, quedándose varios días. Es el momento en el que nace la idea de poner las diferentes estancias (el edificio familiar, la casa de invitados y la casa de la abuela) a disposición de los turistas que por aquellas épocas comienzan a descubrir el Périgord y su gastronomía, respetando la decoración y distribuciones arquitectónicas originales.

Comedor (y cenador) del Relais & Châteux Le Viux Logis

Uno de sus primeros visitantes fue el escritor Henry Miller, quien acudió a pasar una semana y se quedó un mes, hechizado por el idílico marco de este hotel de lujo.

Zona de habitaciones independientes, tipo “suite”

Tras fallecer el señor Giraudel, su esposa ofrece el hotel a sus hijos y es uno de ellos, Bernard, el que decide adquirirlo, volverlo a reformar, ampliarlo y dotarlo de unos servicios de alta categoría, como son la piscina, tres nuevos jardines, dos restaurantes y otros tantos salones de reuniones.

Para realizar estos trabajos, no se escatimaron medios económicos ni profesionales. La decoración fue dirigida por Jean Dive, fundador y propietario de la Galería “Maison et Jardin”, mientras que para los jardines, confiaron los proyectos y realización a Laure Quoniam, diplomada por la universidad de Harvard en arquitectura de jardines.

Recepción

Hace unos años se ha vuelto a redecorar y actualizar, interviniendo para ello desde Manuel Cánovas, que creó una tela especial (llamada Trémolat), hasta Christian Lacroix, que celebró su boda en los salones de Le Vieux Logis.

Nuestra habitación

En el apartado gastronómico, destacamos sus tres puntos fuertes: a la hora de almorzar, no debemos dejar de visitar su Bistrot d´en face, espacio desenfadado, rústico y rural (con pequeña, pero muy agradable terraza).

Bistrot d´en face, a dos minutos del hotel

Para cenar, elegiremos su comedor principal, ubicado en el antiguo secadero de tabaco, o si el tiempo lo permite, la terraza del jardín.

Comedor principal

Y algo realmente inolvidable: desayunar bajo los tilos, rodeado de césped, arbustos y jardines impecablemente mimados.

Mermeladas del desayuno bajo los tilos

Un exquisito placer en el que su unen los aromas del café, de las mermeladas, del pan y croissant recién hechos, junto con el matinal perfume de los tilos en todo su esplendor.

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Bar del Relais & Châteux Le Viux Logis

VISITA AL PÉRIGORD (I)

14 Mar 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Viajes

Abadía de Brantôme

Los seguidores habituales a Lugares con Estrella, se habrán apercibido de que los temas habituales de gastronomía y enología los voy espaciando en el tiempo, para ir viajando por lugares apetecibles (y diferentes) de cara al añorado (tras este duro invierno y lluvioso marzo) próximo buen tiempo.

Cuando estudiamos la historia de Francia, descubrimos que existe una zona geográfica que fue habitada por el ser humano antes que el resto de Europa (península ibérica incluida). Se trata de la Dordoña y más concretamente del Périgord, tierra cuyos paisajes son adornados por iglesias, bastidas, castillos y viñedos, como los famosos de las Côtes de Bergerac.

Río Dronne a su paso por Brantôme

Esta región ha sido codiciada en innumerables batallas durante siglos y siglos. La presencia inglesa se hizo notar durante la guerra de los Cien Años (1345 – 1453), al luchar por la Aquitania, sin lograrlo, pero consiguiendo que las edificaciones mantengan todavía en nuestros días, ese estilo inconfundiblemente británico.

Así pues, decidimos acercar a los lectores de Lugares con Estrella, a los más emblemáticos hoteles del Périgord, y para ello hasta aquí nos desplazamos, con la grata misión de realizar “labor de campo”.

Brantôme

El primero de ellos está asentado en la ciudad de Brantôme, una pequeña Venecia, rodeada por todas las partes por el río Dronne, y plagada de unas curiosas cuevas, que sirven para ubicarse los mejores establecimientos de antigüedades, delicatessen y vinos.

Salón del Hôtel Le Moulin de L´Abbaye

Todo ello presidido, dominado, por su maciza abadía, coronada por un ornamentado campanario del siglo XI (también el más antiguo del territorio galo).

La Maison du Meunier

HÔTEL LE MOULIN DE L´ABBAYE    

Visitamos el Hôtel Le Moulin de L´Abbaye, bello establecimiento que ofrece una estancia cargada de historia y de refinamiento, al que le acompañan dos mansiones cercanas, como son la Maison de l´Abbé… o la recientemente reformada y redecorada Maison du Meunier, en la que nos alojamos.

Entrada al Hôtel Le Moulin de L´Abbaye

Habitación de la Maison du Meunier

A la hora de las comidas, la oferta de este hotel es amplia, ya que se puede acudir al “Fil de l´Eau”, una arrebatadora taberna de pescadores situada a escasos quinientos metros del molino.

Comedor interior

…O bien disfrutar de una tranquila cena en el propio restaurante del “château” con una terraza veraniega en plena ribera del comentado Dronne. 

Importante: el hotel reabre sus puertas tras las vacaciones el próximo 23 de marzo.

En esta imagen se puede ver el hotel y al fondo a la derecha la Maison du Meunier, donde nos alojamos. Es más moderna y las habitaciones son más amplias. A la izquierda la terraza del restaurante “Au fil de l´eau”

Salón de lectura del Hôtel Le Moulin de L´Abbaye

En otra ocasión (muy pronto), visitaremos otros dos hoteles muy cercanos dentro de la misma región. Se trata del Hôtel Moulin du Roc y del Hôtel Le Vieux Logis. Tengan paciencia y en unos días se los mostraré.

Ventana de nuestra habitación

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Foto del salón del Hôtel Le Moulin de L´Abbaye, por la mañana

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