Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

EL HORTAL DE BRUNO (BAGÜES, HUESCA)

24 Jul 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Viajes

Por Ana Coscujuela Vigo

Con los calores estivales azotando la Península Ibérica qué mejor que una escapada al prepirineo para respirar y descansar del asfalto. Hemos elegido el Hortal de Bruno, porque sus propietarios, Pilar y Joaquín, “abandonaron” la ciudad de Zaragoza, para cumplir un sueño, tener su propia casa rural y poder vivir rodeados de la tranquilidad y naturaleza que ofrecen los pueblos. Mucho se habla de la despoblación y de las medidas para evitarla, por eso quería visualizar esta historia, la de dos valientes emprendedores que hicieron el camino contrario, volver al pueblo. La senda no es fácil, sino todo el mundo la tomaría… por eso hablo de valientes, que con determinación y dedicación han “tirado hacia adelante” para conseguir su objetivo. Pero para que esto ocurra, también se necesita el compromiso y la confianza de las empresas en sus trabajadores. Me refiero concretamente a empresas que realizan parte de su trabajo online y que permitirían que la gente viviera más feliz trabajando desde cualquier rincón, grande o pequeño, del mundo.

El Hortal de Bruno se encuentra situado en Bagües, un pueblo de las Altas Cinco Villas que está a menos de 50 km de Jaca y de Sos del Rey Católico, dos destinos que tampoco debes perderte. La casa se construyó en el año 2000 respetando la arquitectura de piedra tradicional de la zona. Dispone de cuatro habitaciones, todas exteriores y con todas las comodidades, baño privado, wifi, televisión y se pueden ampliar a triples y cuádruples… Como curiosidad, cada estancia lleva el nombre de una joya arquitectónica de Bagües. Si quieres conocerlas, sólo tienes que entrar a “dar una vuelta” por el Hortal http://elhortaldebruno.com y podrás elegir la que más te guste, siempre y cuando se encuentre disponible. El precio es único y fijo según el número de ocupantes e incluye el desayuno. Así que ya puedes reservar puentes y festivos, temporadas altas, etc. sin llevarte la desagradable sorpresa de ver incrementados los precios.

La casa dispone de una gran sala común con salida directa a un porche cubierto y un jardín, ideal para relajarse al final del día tomando una copa, conversando o simplemente admirando el paisaje. También se ha pensado en los aficionados al mundo de las motos, que podrán aparcarlas a resguardo y protegidas. En cuanto a la gastronomía, el Hortal ofrece cenas elaboradas con productos típicos de la zona y con suerte, de postre, podréis degustar la tarta de queso casera realizada con la receta de la madre de Pilar. En cuanto a las comidas, podéis pedir que os preparen una bolsa de picnic para llevar en vuestras excursiones. Conociendo a los propietarios, os aseguro que con hambre no os vais a quedar, ¡y con sed tampoco!

El entorno de Bagües cuenta con joyas del románico lombardo aragonés y además está muy cerca del monasterio de San Juan de la Peña, del de Leyre y de castillos como el de Biniés. Los amantes de la naturaleza y la fotografía también pueden disfrutar de otros rincones como la selva de Oza, que para el que no la conozca es todo un espectáculo en otoño… y hablando del otoño, Bagües está rodeado de pinares, así que los aficionados a las setas no podéis olvidar vuestras cestas. Si vosotros también queréis contribuir a que los pueblos sigan vivos, basta con que visitéis esta u otras casas rurales. Además de colaborar en su mantenimiento os llevaréis un recuerdo inolvidable de sus anfitriones. ¿A qué estáis esperando?

Fotos: Pilar Pérez y Joaquín Ventura

HOTEL IRIARTE JAUREGIA (GUIPÚZCOA)

20 Jun 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Hoteles, Restaurantes, Viajes

Este fin de semana de tórridas temperaturas, viajamos hacia el norte en busca de un clima más benigno. Lo hacemos al hotel Iriarte Jauregia. 

Jauregui, vocablo vasco, se traduce al castellano como palacio. Así, el Palacio de Iriarte (Iriarte Jauregia), construido en el siglo XVII, es desde 2009 un reluciente hotel de cuatro estrellas situado a ocho kilómetros de la nacional que conecta Madrid con Irún, en Bidania – Bidegoian, muy cerca de Tolosa.

El palacio Iriarte lleva siglos unido a la historia de Bidania. La que fuera la primera edificación de la localidad se cree que data de antes del año 1600. Así como la casa Iriarte, sus ocupantes también han sido protagonistas de la historia de su pueblo En 1997, los sobrinos de Lizasoain (propietarios de este palacio desde mediados del siglo XX) vendieron la casa a los Muñoa, familia con arraigo histórico en esta localidad. Entre 1997 y 2008, el Palacio Iriarte se utilizó como finca de uso privado.

El robusto armazón de piedra con cubierta de teja y blasón en el frente, sobre la hilera de balcones, se asienta sobre una llanura de la que aprovecha siete mil metros cuadrados de espacio ajardinado, provistos de árboles centenarios dentro de los límites de la finca. Al otro lado del muro de piedra, un puñado de caseríos y el paisaje de bosques y montañas propios del interior de la provincia.

De noche, un vistoso juego de luces ilumina fachada y jardín. Un pórtico acristalado de tres arcos conduce a la entrada principal, empedrada, y de ésta al atrio columnado, justo antes de pasar por recepción. Desde ella se advierte el resultado de la rehabilitación, respetuosa, pero también algo intervencionista para airear el paso del tiempo. Los salones nobles y señoriales, y el recorrido por las zonas comunes, no saben a rancio, muy al contrario, en ellos priman la luminosidad y la exhibición de contadas piezas de anticuario, seleccionadas para no empalagar, combinadas con recursos resueltos con materiales actuales como el cristal o el hierro. Eso sí, no falta una buena chimenea de piedra, cálidas alfombras, piso de madera crujiente… En la biblioteca, maderas nobles, lámparas de cristal, espejos y cuadros de marcos dorados.

En las habitaciones se siente el peso de la historia, pero se enjuaga con colores neutros, texturas más contemporáneas o cuartos de baño transparentes. Algunas exhiben camas con dosel vaporoso, otras con tremendo baldaquino de madera labrada. Unas forran sus paredes con papel, otras las pintan de color salmón. Unas son clásicas, otras más modernas con líneas rectas y vistas muy presentes al entorno exterior. En casi todas se deja ver la viguería de los techos, sobre todo las buhardillas. La suite, de 75 metros cuadrados, ocupa las antiguas dependencias de los señores del palacio.

El desayuno es impecable en cuanto a productos y hechuras, servido en el comedor principal de la mansión, junto al salón de lectura. También ofrecen cenas en su restaurante denominado Bailara, acompañadas por una equilibrada carta de vinos.

Fotos: Eduardo Bueso

FROM PEMBROKESHIRE (SUROESTE DE GALES)

30 May 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Viajes

Por Ana Coscujuela Vigo

Esta vez descubriremos algunos de los sitios más singulares del condado situado al suroeste de Gales, Pembrokeshire. Comenzaremos explorando el castillo Carew, pero antes nos detendremos a observar una enorme cruz celta del siglo XI, decorada con abundantes motivos celtas y escandinavos. Ahora sí, nos adentramos en la imponente fortaleza de origen normando, que fue heredada por diferentes familias nobiliarias. Cada linaje plasmó su huella en la arquitectura del castillo. Un ejemplo son los tres escudos de armas del periodo Tudor, bajo una de las ventanas principales, que datan aproximadamente del año 1500. Uno pertenece a Catalina de Aragón, prometida desde su infancia con Arturo Tudor. El príncipe falleció a los pocos meses de casarse. Catalina, la princesa viuda de Gales, fue entonces desposada con el hermano menor, Enrique, que pasaría a la historia como Enrique VIII. Otro de los detalles que destacamos es el respeto a los actuales moradores del castillo, los murciélagos. Durante todo el recorrido encontramos pequeños carteles que explican las características de estos mamíferos voladores. Además, también disfrutan de una torre en exclusividad para que los visitantes no perturben su descanso.

A pocos kilómetros se encuentra el impresionante castillo de Pembroke, rodeado en tres de sus partes por una ría. Otra población que cuenta con castillo es la pintoresca ciudad costera de Tenby. Curiosamente, estos castillos se erigieron tras la invasión y conquista normanda, para defenderse de los galeses. En el caso de Tenby, el casco antiguo está amurallado y cuenta con estrechas calles repletas de comercios y pubs. En la misma línea de playa se encuentra el fuerte de la isla de Santa Catalina, con la peculiaridad de que cuando sube la marea, el bastión queda aislado. En cuanto a la gastronomía, el principal producto local es el pescado fresco. De hecho, en el puerto hay un puesto en el que venden berberechos servidos en tarrina, para ir picando, como el que se toma un helado. Otro plato estrella es el cordero asado con salsa de menta, que proviene de las verdes praderas que rodean este territorio.

Seguimos nuestro camino para pasear por una de esas playas de película, Marloes sands. Y no, no nos equivocamos, ya que aquí se rodó la carga a caballo de Blancanieves y la leyenda del cazador. Entre abruptos acantilados y largas playas de arena cuesta imaginar cómo accedieron con todo el equipo de rodaje y la caballería a este recóndito lugar. Entre los impresionantes estratos verticales destacan las denominadas “tres chimeneas”, consideradas como área de interés para los geólogos.

Y lo mejor lo reservamos para el final, un viaje en barco a Skomer Island para ver a los carismáticos frailecillos, los también denominados puffins. Por cierto, ¿Sabéis qué tienen en común los frailecillos y los conejos? Pues resulta que ambas especies habitan en madrigueras. Este es un motivo suficiente para no salirse del camino, puesto que la isla parece un queso gruyère. También es un paraíso para otras aves marinas, como el alca o el arao. Aunque si hay que destacar una, esta sería la pardela pichoneta, debido a que aquí anida la población más importante del mundo. La educación y el respeto hacia la naturaleza nos dejan imágenes y momentos únicos. Poder contemplar estos ejemplares en su hábitat natural, a tan apenas unos metros, es una sensación indescriptible.

Fotos: Ana Coscujuela & Néstor Moreno            

            

FROM OXFORD (INGLATERRA)

13 May 2017 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Viajes

Por Ana Coscujuela Vigo

Esta vez seguiremos los pasos de los profesores J.R.R. Tolkien y C.S. Lewis por la ciudad que inspiró a los dos genios de la literatura fantástica. Sin saberlo habíamos viajado a Oxford en la celebración del “May day”. Y no es porque pidan ayuda precisamente, (“mayday” es una señal de socorro que proviene del francés “m’aider”), sino porque el 1 de mayo celebran la llegada del buen tiempo con un festival en honor a la diosa Flora. ¿Qué tiene de peculiar este día? Pues que a las 6 de la madrugada los coristas de Magdalen College cantan desde la Great Tower, mientras una multitud se reúne en el puente Magdalen. Además, durante la jornada actúan diferentes grupos folklóricos con pintorescos atuendos que no pasan desapercibidos.

Oxford es mundialmente conocida por su Universidad y su competitividad, no sólo en las regatas, con Cambridge… A la hora de solicitar plaza, el alumno debe elegir una de las dos Universidades, ya que si es rechazado por una, ¡cómo iba a ser entonces aceptado por la otra! También son muchos los personajes, tradiciones y anécdotas que la rodean. Presidentes y Primeros Ministros han pasado por sus aulas y por sus bares. En el Turf Tavern se recuerda el record Guinness del ex Primer Ministro de Australia Bob Hawke por beber 1,7 litros de cerveza en 11 segundos. Por cierto, este señor acaba de lanzar su propia marca de cerveza.

Un dato curioso para los amantes de las “Crónicas de Narnia”, es que C.S. Lewis se inspiró en una singular puerta del “St Mary’s passage” para dar vida al mítico león Aslan y al fauno Mr. Tumnus. Además a tan sólo unos pasos está la farola que Susan se encuentra rodeada de nieve en su primer viaje a Narnia. Continuando por el pasaje se accede a la Cámara Radcliffe, diseñada para albergar una biblioteca, también sirvió de inspiración a Tolkien, quien señaló su parecido con el templo de Sauron dedicado a Melkor o Morgoth, el primer señor oscuro. Hoy este edificio forma parte de la biblioteca Bodleiana, donde se encuentran muchos de los manuscritos originales del profesor, entre ellos “El señor de los anillos” y “El hobbit”. Aquí también se rodaron las escenas de la biblioteca de Hogwarts y la enfermería de la saga Harry Potter.

A la hora de almorzar toca hacer una parada en el Eagle and Child, punto de reunión de los Inklings, grupo literario del que formaban parte Tolkien y Lewis. Como era de esperar el rinconcito en el que sentaban estaba ocupado… pero el local mantiene su esencia a la vez que hace referencia con su decoración a sus ilustres clientes. La carta es idéntica a la que ofrecen en el The Chequers, otro de los pubs históricos de Oxford, comida “rápida” a un precio asequible. Por cierto, no esperéis a que el camarero vaya a tomaros nota, tendréis que ir a la barra con el número de vuestra mesa y la comanda. Esto nos ha sucedido en otros restaurantes del Reino Unido, en alguno sólo con las bebidas… por suerte no hay que ir a por los platos.

Siento que hay mucho que contar y poco espacio para escribir, así que rápidamente os recomendaría una visita al Museo de Historia Natural por su arquitectura interior y al Pitt Rivers por la cantidad de objetos inusuales y multiculturalidad que ofrece. Un paseo en barco por los canales y a pie por los jardines del Christ Church, dónde jugaba Alice Liddle la protagonista de “Alicia en el país de las maravillas”. Visitar la inmensa librería Blackwell que tenía el record de kilómetros de estanterías, y justo en frente, en el museo de Historia de la Ciencia, la pizarra en la que escribió Einstein. Por cierto ¿alguien sabe dónde está la pizarra de su paso por Zaragoza? Y para finalizar, al fijarnos en el escudo de armas de la ciudad observamos un bóvido, y es que Oxford significa “vado del buey”.

Fotos: Ana Coscujuela & Néstor Moreno  

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