Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

BODEGA PIRINEOS PRESENTA ALQUÉZAR ROSADO 2018 Y EL NUEVO ALQUÉZAR BLANCO

04 Dic 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Eventos, Gastronomía, Viajes

Manuel Zorita, Silvia Arruego y Jesús Astrain brindan con el Alquézar Rosado 2018. (Foto: E. B.)

Bodega Pirineos, perteneciente al Grupo Barbadillo, ha presentado la nueva añada de uno de sus vinos con mayor éxito en Aragón: Alquézar Rosado 2018, conocido como #elrosadoconmáschispa perteneciente a la DO Somontano.

Manuel Zorita (Jefe de Ventas de Aragón y Cataluña) presenta el acto en la “Gastroteca” del Mercado Gastronómico Puerta Cinegia de Zaragoza. (Foto: E. B.)

Casi tres décadas lleva la bodega produciendo este vino suave y elegante con un sorprendente color rosa fresa que le ha hecho especial y muy reconocido en esta región. La sorpresa de esta temporada es Alquézar Blanco, un nuevo vino elaborado con la variedad de uva Gewürztraminer, procedente de los viñedos de Salas Altas, Bajas y Barbastro.

Los dos vinos Alquézar presentados. (Foto: E. B.)

 

Estos dos vinos se han dado a conocer en Zaragoza, en la Gastroteca de Puerta Cinegia. Jesús Astrain, enólogo de Bodega Pirineos, ha sido el encargado de presentar ambos vinos jóvenes y frescos con los que disfrutarán tanto el público experimentado como los recién llegados al mundo de la enología.

Equipo de Bodega Pirineos. (Foto: E. B.)

Alquézar Rosado es un rosé de un bello color “rosa fresa” elaborado con las variedades de uva Tempranillo y Cabernet Sauvignon. Uno de los vinos más jóvenes, frescos, frutales y fáciles de consumir con una ‘chispa’ que lo hace realmente especial entre su público. Según Jesús Astrain “es una fiesta de color, aroma y sabor en una explosión de juventud y fruta. Haciendo gala a su nombre, transmite toda la luz y la naturaleza y el frescor de la Sierra de Guara.” Es la referencia indiscutible del rosado con más éxito en la D.O. Somontano, con un precio inferior a los 5€.

Jesús Astarin, enólogo de Bodega Pirineos. (Foto: E. B.)

Se trata de un vino ideal para acompañar platos tradicionales como arroces, pastas o fideuá, pizzas, verduras salteadas o el delicioso  tomate rosa de Barbastro con ventresca de bonito.

Botellas de Alquézar Rosado. (Foto: E. B.)

Según Astrain con “Alquézar Blanco recuperamos una tradición en Bodega Pirineos de blancos con un poco de aguja, esta vez con la variedad Gewürztraminer que lo lleva a un perfil de una gran finura y elegancia, comparable a la de ciertos espumosos europeos, con un suave dulzor y una fruta deliciosa.” Este vino joven es un blanco con un color amarillo muy pálido y brillante, donde los aromas de rosas y flores se funden con cítricos y jengibre.

Silvia Arruego (Directora de Bodega Pirineos) cerró el acto de presentación. (Foto: E. B.)

En cuanto a su entrada en boca es elegante con un suave dulzor y una fresca sensación frutal muy persistente impulsada por una suave burbuja que lo hace muy apetecible. Ideal para aperitivos y mariscos, percebes e incluso quesos tipo “parmesano” o “grana padano” y pastas o pizzas.

Fotos: Eduardo Bueso (Copyright)

Brindis del equipo de Bodega Pirineos. (Foto: E. B.)

EL COCINERO EXIGENTE: DUCASSE – ARZAK – SUBIJANA

10 Nov 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes, Viajes, Vinos

Elena y Juan Mari Arzak en su restaurante del Alto de Miracruz de San Sebastián. (Foto: Eduardo Bueso)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Cuando se habla -hasta el aburrimiento- de la cocina tecnoemocional y de las novísimas técnicas que emplea la culinaria mas rompedora y futurista, muchas veces se hace tabla rasa de valores esenciales de lo que es una cocina con mayúsculas. Que no tiene otra clave para el restaurante que la practica, que el mantenimiento de la calidad  (sobre todo una calidad media constante de las materias primas).

Han pasado unos cuantos añitos, cuando con motivo de su presentación en el Certamen de Alta Cocina de Vitoria el rutilante chef francés Alain Ducasse contestaba a distintas preguntas dentro de un programa radiofónico. Alguien de los contertulios le instó a que pusiera un apellido a su perfeccionista culinaria y a modo de test le sugería en la propia pregunta posibles respuestas: ¿Cocina de los sentidos? ¿Del rusticismo lujoso? ¿De plenitud  mediterránea? y otras lindezas por el estilo. El astro francés sin pestañear contestó lacónicamente: “La cuisine des fournisseurs”, es decir la cocina de los proveedores. Poco antes él mismo se había paseado por la pescadería del mercado donostiarra de la Bretxa y extasiado ante ese espectacular escaparate,  no sólo sus “olalás” resonaron por los cuatro costados, sino que decidió adquirir allí mismo todo el pescado para la cena que ofrecería al día siguiente  en la capital alavesa.

Alain Ducasse y Eduardo Bueso en Madrid Fusión hace varios años. (Foto: E. C.)

El propio Arzak nos lo expresaba hace ya un tiempo como vivencia personal, de forma más directa y sencilla: “Recuerdo como si fuera hoy y aún siendo un niño, que cuando llegaba el pescado al restaurante, mi madre lo revisaba y si en alguna ocasión, había alguna merluza que no le hacía “tilín”, llamaba inmediatamente al propietario de la pescadería y con voz suave, pero firme le recriminaba: “Entre las merluzas hay dos que no son de las que a mí me gustan”. Y sin dejarle responder, colgaba el teléfono. A los pocos minutos dos tersas y plateadas merluzas sustituían a las menos agraciadas”. Esta exigencia define a un cocinero.

Pedro Subijana (Akelarre, San Sebastián) acude personalmente al mercado donostiarra de San Martín para adquirir lo mejor de lo mejor.

Producto, producto y… producto. Esa es la clave.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: E. C. y Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Histórica foto de Pedro Subijana oficiando en el Aula de Gastronomía del año 2004 celebrada en el Gran Hotel de Zaragoza. (Foto: Eduardo Bueso)

MAR Y MONTAÑA: EL PASTOR Y LA SIRENA

28 Oct 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes, Viajes, Vinos

Playa de La Concha en San Sebastián (Foto: E. B.)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Uno de los mayores conocedores de la cocina catalana es curiosamente un norteamericano, el periodista Colman Andrews, que, en uno de los mejores tratados (primera edición de 1989) que existen de esta culinaria dice: “Si la región del Empordá (formada por las dos comarcas del Alt y del Baix Empordá, al nordeste de Cataluña) nació en efecto, como quiere la leyenda, de la unión de una sirena y de un pastor, entonces el Mar i Muntanya debió ser el plato principal del banquete de bodas”.

No se trata como puede parecer una mezcolanza arbitraria el unir todo tipo de frutos de mar con animales terrestres (conejo, pato, pollo e incluso caracoles), ya que de lo que queremos lograr es que, dentro de la heterogeneidad de estos componentes, se casen y se cedan gratuitamente entre ellos los sabores con un resultado de una enorme gustosidad, siempre y cuando sea la elaboración basada en una perfecta técnica.                                                                  

Si bien la leyenda expresa lo antes dicho, la realidad es que parece que esta creación del mar y la montaña tiene su origen en la población costera de Calella de Palafruguell, cerca de Palamós.

Caserío – sidrería en Albiztur (Guipúzcoa). Foto: E. B.)

También es cierto que ya nada menos que en la época romana se asociaba la idea de unir el marisco y las carnes de corral. Y no solamente en la culinaria francesa hay ejemplos de esta conjunción, como el pollo a la Nantua con salsa de cangrejos, sino también en la cocina española y, sobre todo, en la mediterránea: la paella es un ejemplo muy conocido de mezcla de carnes y productos del mar. Esta filosofía se basa en aprovechar por parte de las cocinas más rústicas todos los elementos que tiene más a mano, tanto en vegetales como en animales.

Es francamente curioso también que un chef gallego de alta cocina tradicional como fue el orondo Picadilllo, Manuel María Puga y Parga (Santiago de Compostela 1874 – La Coruña 30 de septiembre de 1918), nos presente una receta -ya centenaria- que es el capón (símbolo de la riqueza de las aves galaicas) relleno, nada menos que ¡de ostras!

Copas de champagne en el “Resaka” de San Sebastián (Foto: E. B.)

Por otra parte, en estos platos de mar y montaña ha habido una evolución en cuanto a la consideración del elemento más lujoso de la receta, ya que antaño, para los habitantes de las zonas cercanas al mar lo costoso eran las aves de corral criadas lentamente y de forma natural, y no los frutos del océano, los mariscos, que los “hurtaban” del cercano mar. No en vano, la palabra mariscar tiene que ver mucho con el arte de la rapiña.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Caseríos de Bidania (cerca de Tolosa) Guipúzcoa. (Foto: E. B.)

RESTAURANTE EL CHURRASCO DE CÓRDOBA

15 Oct 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Fotos, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Sin categoría, Viajes, Vinos

La Mezquita de Córdoba a través de un móvil. (Foto: E. B.)

Recientemente, con temperaturas propias de agosto nos hemos acercado a Córdoba, ciudad a la que siempre nos apetece visitar una vez al año.

Para alojarnos tenemos la (buena) costumbre de acudir al hotel Eurostars Palace, más concretamente en la habitación 501, ya que es muy amplia y posee las mejores vistas.

Hotel Eurostars Palace. He indicado la que considero mejor habitación. (Foto: E. B.)

Se trata de un establecimiento moderno, con personal muy joven y sumamente agradable y profesional. En la terraza se ubica una espléndida piscina con un amplísimo bar… al aire libre y cubierto (según zonas) que se puede utilizar hasta la madrugada.

Piscina del hotel. (Foto: E. B.)

En la planta baja un restaurante para disfrutar de platos andaluces de calidad, junto a un gran ventanal desde el que se divisa la Puerta de Almodóvar que da acceso a la Judería.

Restaurante del hotel, en la planta baja. (Foto E. B.)

Nuestra primera visita la realizamos al restaurante El Churrasco, dirigido por su propietario Rafael Carrillo. El que conoce a Rafael, sabe de sus cualidades empresariales, gastronómicas y, sobre todo, humanas de esta gran persona, institución de la ciudad de Córdoba. Para el que no tiene el placer de conocerle, añadiría, que la amabilidad, el trabajo y la incesante e incansable actividad, son algunas de sus características fundamentales.

Rafael Carrillo, propietario del restaurante El Churrasco, en la bodeguilla. (Foto: E. B.)

Nos acompaña a visitar la bodeguilla, ubicada en una preciosa, enorme y perfectamente restaurada casa judía. A la entrada, en la penumbra, una jarrita de fino, casi helado, acompaña a unas copas de cata, alineadas milimétricamente, sobre un antiguo mantelito bordado de hilo. Recorremos las diferentes estancias, comedores, bodegas en las que conserva las joyas (enológicas) de la corona. En una enorme mesa, nos esperaba un plato de jamón y unas rebanadas de pan, sobre las que Rafael vierte con soltura y esplendidez aceite de oliva virgen, que sirvieron para acompañar al fino que portábamos en nuestras copas.

Rafael Carrillo vierte el aceite. (Foto: E. B.)

Nos asomamos al pozo, subimos hasta la terraza, desde donde casi se puede acariciar con la mano la torre de la Mezquita, espectáculo siempre grandioso.

Regresamos al restaurante, orillados por el lado de la sombra, ya que el sol, a esas horas, vuelve a picar. Allí nos aguarda una mesa en el comedor principal en la plata baja. Es uno de los muchos espacios que posee El Churrasco, distribuidos en ésta, su casa matriz y en varias aledañas. Antes de sentarnos, tenemos tiempo de visitar todas las estancias y sorprendernos del buen gusto y del mimo que se ha observado año tras año, para mantener la decoración auténtica, con sabor a historia.

Comedor de El Churrasco. (Foto: E. B.)

Allí degustamos un menú que se compuso de: berenjenas fritas acompañadas por salmorejo, gazpacho blanco de piñones, riñoncitos de cordero lechal a la plancha, rabo de toro (una de las especialidades) y lomo de buey de Los Pedroches al carbón de encina. Los postres: crustillante de gin-tonic helado con sorbete de limón y (algo imprescindible) tocinillo de cielo con una copa de Pedro Ximénez. 

Tocinillo de Cielo de El Churrasco. (Foto: E. B.)

Por la noche cenamos en un restaurante más desconocido, pero que recomiendo sin dudarlo: Casa Luque. Si están interesados pueden localizarlo en Google. Siempre con reserva previa (posee pocas mesas). Les gustará.

Diminuto comedor del restaurante Luque. (Foto: E. B.)

Otro día les hablaremos de Bodegas Campos. Otro templo cordobés de la alta gastronomía, que no hay que dejar de visitar… aunque algo “turistizado”… ¡Tiempos modernos¡

Comedor “de carta” de Bodegas Campos. (Foto: E. B.)

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Inconfundible imagen de la Mezquita de Córdoba. (Foto: E. B.)

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