Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

Publicaciones etiquetadas ‘mikel corcuera’

“PATATAS SOUFLÉS” COMO DORADOS GLOBOS

11 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Viajes

“Adornos celestiales”. Imagen realizada con cámara Olympus en el Hôtel du Palais de Biarritz. Foto: E.B. (copyright)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Hablando de la  siempre recurrente patata, el tubérculo más universal y gran tesoro que nos trajeron del otro lado del charco, hemos de recalar necesariamente en una preparación sencilla pero muy curiosa de esta solanácea, como son las patatas souflés. Esas patatas hinchadas, que parecen almohadillas  y que bien hechas (cosa nada fácil en la práctica) son una delicia que, pese a ser una receta nada novedosa, siempre sorprende a los comensales.

No es el primero ni el último caso, pero una vez más hay que señalar, que el “invento” de estas  patatas soufladas se dio por avatares del azar como sucedió en otro terreno, por supuesto mucho más relevante con el descubrimiento de algo tras trascendental para la salud de la humanidad como fue el de la penicilina por parte del Doctor Fleming.

Esperando al vino. Foto: E.B.

Con motivo de la inauguración de la primera línea férrea francesa, la de París a Saint Germain, el día 26 de agosto de 1837, se ofrecía un banquete fastuoso al final del trayecto a los personajes invitados que asistían a la inauguración, entre los que se encontraban los reyes y el resto de la  flor y nata de la sociedad francesa del momento. Al parecer,  en el menú preparado para festejar la ocasión estaban previstos, entre otras lindezas, los solomillos con patatas fritas. Pero, por esas cosas de la vida, luego hemos podido comprobar que es bastante común, el tren de la inauguración sufrió un retraso y el cocinero, apañadito él, que ya había iniciado la fritura de las patatas, para no servirlas frías, se vio obligado a sacarlas del aceite hirviendo, escurrirlas y reservarlas.

Cuando el rey Luis Felipe y la reina Amelia se sentaron en la mesa, el cocinero volvió a echar las patatas reservadas en la sartén con aceite hirviendo.  ¿Qué ocurrió? ¡Oh, maravilla!, éstas se hincharon como si de buñuelos se tratara, quedando ligeras, maravillosas, convertidas en leves y dorados globos que además de una presentación impactante,  resultaban también deliciosas.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

COMER, BEBER, PARRANDEAR

05 May 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Viajes, Vinos

Puerta de un garaje en la “Côte des Basques” de Biarritz (Francia). Foto: E.B.

 

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Siempre me han parecido muy  injustos esos estereotipos simplistas,  tan típicos como tópicos, sobre las virtudes y defectos atribuidos a un país entero o a sus habitantes o bien a los de un pueblo o a una ciudad concreta.

Cuando no se les atribuyen por entero a una raza o un grupo social marginado que entonces además tienen un tufillo, clasista, xenófobo o racista.

Así según estos clichés, los alemanes son todos unos currantes, los sevillanos graciosos, los gallegos retorcidos, los franceses sibaritas, los castellanos de poco palique,  los madrileños más chulos que un ocho, y suma y sigue con los insufribles chistecitos de bilbaínos .Y los no menos insultantes de leperos, los de baturros cabezotas o de los catalanes agarraos.

De todas formas tendríamos que discernir lo que son los estereotipos como creencias ilógicas, de los usos, tradiciones, experiencias y  memoria  colectiva,  incorporados al  modo ser y sentir de un pueblo. Así, a nadie nos pareció una insensatez, cuando el desaparecido escultor Nestor Basterretxea dijo aquello de “Los vizcaínos piensan y hacen y los guipuzcoanos piensan y vuelven a pensar». Era  simplemente poner el dedo en la llaga de nuestra frustrante indecisión colectiva.

Más curiosa es la apreciación de un hombre tan prudente como el inolvidable Federico Lipperheide, con el que hace muchos años compartí gratamente mesa en una sensacional cena, y que, en la tertulia posterior a la misma, me dijo -en tono irónico, pero convincente- algo que nunca antes lo había escuchado: ¿Sabes en que sois de verdad diferentes los guipuzcoanos?. Ante mi cara de extrañeza, prosiguió su reflexión, “En que para vosotros una comida -que implique un mínimo de festejo– no puede ser nunca en el hogar, tenéis que salir fuera a celebrarlo, comiendo en un establecimiento del rango que sea, pero fuera de casa” Coincido con el que fue muchos años presidente de la Academia Vasca de Gastronomía. Lo nuestro es comer, beber y… parrandear.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

UNA RECETA AMOROSA

28 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Viajes

“Agua al cuadrado”. Desde el balcón de una habitación del Hotel de Londres e Inglaterra de San Sebastián. Foto: E.B.

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

El arroz a la milanesa es un plato mítico del país trasalpino, conocido en Italia también como Risotto a lo Zafferano. Un arroz cremoso, untuoso, que se hace con tuétano de vaca, mantequilla y queso parmesano. Es un arroz que se rehoga con cebolla, lo que le aporta melosidad y al que se le va incorporando vino blanco y caldo de carne y muy importante que es la clave el asunto, el azafrán diluido en caldo. Se van añadiendo todos los ingredientes siempre removiendo constantemente y cuando ya está casi hecho se rocía con abundante queso parmesano y mantequilla.

Decir que la clave del plato radica en el azafrán, uno de los condimentos más caros que existen, no ha sido una afirmación ociosa.  Y es que la génesis de esta preparación tiene mucho que ver con esta especia de lujo.

“Llueve en Bilbao”. Desde la habitación 413 del Hotel Carlton de la capital vizcaína.  Foto: E.B. 

Con la especia en cuestión y con el amor, porque muchas recetas universales que luego han pasado a la historia han nacido al calor de los efluvios amorosos. Este es uno de esos casos: según cuentan y hay escritos sobre ello, en 1574 un discípulo del maestro Valerio de Flandes, artista que realizó las vidrieras de la maravillosa catedral de Milán, se enamoró de la bella hija de éste y se casó con ella. El joven que en su profesión ya había utilizado el azafrán para obtener tonos amarillos y tostados, cuando llegó la hora del banquete nupcial hizo preparar un plato de su invención que tuviese arroz coloreado con azafrán, ya que  conocía el poder colorante de dicha especia y sabía que era inocua como alimento, al tiempo que daba al arroz unos especiales aromas. El resultado no pudo ser más impactante, el arroz brillaba como si fuesen pepitas de oro y desprendía una fragancia inmejorable.

Hay una deliciosa costumbre tradicional en Milán, que consiste en hacer unas tortitas muy finas con las sobras del “arroz a la milanesa”, que se aplastan y se saltean con mantequilla y abundante queso parmesano, y que los italianos llaman “Risotto al salto”.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso.

Texto, collage y fotos: copyright

Collage: Juan Antonio Díaz – NONO

 

Y SI NO LAS DEJAS…

15 Abr 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes, Viajes

La Concha de San Sebastián (Foto: E.B.)

Desde San Sebastián

Por: Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Ya en la Biblia se habla de ellas. Esaú, hijo primogénito de Isaac,  acuciado por la hambruna, vendió su primogenitura a su hermano pequeño Jacob,  por un plato de lentejas. Lo cierto es que las lentejas, la legumbre de cultivo más antigua del mundo, han sido injustamente tratadas a lo largo de la historia, y eso que han tenido una enorme importancia en la alimentación humana.

En la España del Siglo de Oro los médicos (que dejaban mucho que desear) dijeron auténticos disparates sobre las mismas. Tales como que: daban melancolía, dolor de cabeza y hasta ¡locura! Incluso el médico del emperador Carlos V, Luis Lobera, soltó otra burrada: que pudieran llegar a producir lepra. También hay que apuntar que su mala fama tiene mucho que ver con la deficiente calidad de antaño. Porque si  hoy día hay unas lentejas, como otras legumbres extraordinarias, en la época de la guerra civil y la posguerra eran lamentables y entre las que pululaban unos bichillos repulsivos como el sapillo negro. Las  gentes de entonces -con más hambre que Carpanta y cierto humor negro– les llamaban lentejas “con guarnición”.

Al margen del nutrido recetario popular, con ellas hay serias incursiones en la Alta Cocina. Así, hay un potaje muy famoso en un restaurante de alto postín de París: La Tour d´Argent, del que hay una anécdota muy divertida. Sucedió poco antes de la guerra del catorce, el gran Duque Vladimiro de Rusia, fue con su esposa a cenar al citado restaurante y pidieron este potaje de lentejas. El gran duque no dijo nada, pero la duquesa probó un poco y no siguió comiendo. El entonces dueño del lujoso establecimiento, Fréderic Delair, que era un personaje muy prepotente y según se cuenta, muy malhumorado, le dijo algo así a la duquesa: “Alteza, cuando no se sabe comer un potaje como este, con el respeto que le debo, lo mejor es no pedirlo“. O sea, más o menos,  como me decían en casa de crío: “Si quieres las comes y si no las dejas”.

Texto: Mikel Corcuera. Collage: Juan Antonio Díaz “NONO”. Foto: Eduardo Bueso. Texto, collages y fotos: copyright

Collage: NONO

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies