Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

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TARTA TATÍN: UNA GOLOSINA LEGENDARIA

01 Oct 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes

Playa de Ondarreta en San Sebastián, fotografíada esta semana pasada. (Foto: E. B.)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

La tarta Tatín es uno de los pasteles clásicos franceses más afamados, que seguimos encontrando en multitud de cartas de restaurantes, no sólo de toda Francia y sobre todo de los de la ciudad del Sena, sino a nivel mundial. Es curioso, porque esta es una de esas recetas, de las que se ha dicho que su invención fue lo que se dice de pura chiripa. Y tampoco es el único caso, porque del  azar en la cocina, o sea, de lo casual en la creación de muchas recetas y elaboraciones  históricas hay también numerosos ejemplos. La mayor parte de ellos pertenecen a la leyenda y en todo caso es muy difícil demostrar la veracidad de su origen casual. El queso, el vinagre, los ahumados, el empleo de la tinta de los chipirones se les atribuye este origen fortuito. Que sin embargo es rigurosamente cierto en relación al casual “invento” de las patatas soufflé, como ya lo hablamos en otro artículo.

En este caso, la improvisación se la debemos a las hermanas Tatin que a principios del siglo XX regentaban un hotel restaurante homónimo en la localidad francesa de Lamotte-Beuvron. Esta tarta -con manzanas- se  hornea al revés, es decir con  la masa hojaldrada encima para después al desmoldarla, como si de un flan se tratara, queda así la fruta encima y la corteza  en  su base. Se ha dicho que esta invención se debe a un error en la confección de la tarta tradicional. Según esta preciosa fábula las referidas hermanas charlaban, al parecer de  sus amoríos, mientras una de ellas preparaba el dulce en el correspondiente molde. Al concluir de situar la fruta en el mismo, se dio cuenta que había  olvidado colocar la base. Ni corta ni perezosa coloco la masa hojaldrada cubriendo la tarta, la horneo y como si fuera un flan dándole después la vuelta.

Playa de La Concha en San Sebastián (Foto: E. B.)

Es muy curiosa y divertida esta historieta pero de dudosa verosimilitud ya que esta tarta era ya un postre de gran tradición y arraigo en la zona de Orleans. Que se hacían así cuando no había hornos en los hogares, desde luego mucho antes del nacimiento de estas históricas cocineras. Lo  que si  les debemos a las hermanas Tatin es que lograron divulgarla en todo el mundo, con su propio nombre, empezando por el célebre restaurante parisino Maximm´s donde ha sido una de sus postres más notorios.

De hecho, esta especialidad de Orleans no se hacía sólo con manzanas, sino que también era muy afamada la que se elaboraba con peras, también con la misma fórmula, es decir cociéndola podríamos decir invertida. Lo importante de esta tarta es que esté perfectamente caramelizada, de forma que aúne el gusto del caramelo al sabor inigualable de las frutas cocidas en mantequilla, con una corteza dorada y crujiente.

Hoy día, la imaginación y la libertad creativa, han hecho florecer innumerable versiones de esa tarta con distintas frutas (higos, albaricoques, melocotones, las citadas peras, plátanos o fresas) y masas diferentes, no sólo las hojaldradas sino pasta quebrada, e incluso, como es el caso de la curiosa tarta del refinado restaurante donostiarra Ikaitz (en el barrio de Gros)  con bizcocho emborrachado y piña natural.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Detalle de uno de los comedores del restaurante Rekondo de San Sebastián, donde ofrecen una de las mejores tarta Tatín de España. (Foto: E. B.)

RESTAURANTE IZKIÑA EN PASAJES (GUIPÚZCOA)

17 Jul 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

Comedor de clásica decoración del restaurante Izkiña de Pasajes / Pasaia. (Foto: E. B.)

Ya les comenté que poco a poco iré contándoles mis recomendaciones sobre restaurantes del País Vasco. Durante el viaje que realicé hace unos días aparte de comer (y muy bien) en Agorregi, del cual ya les hablé, también almorzamos en otro establecimiento que había visitado hace años y nos apetecía volver: me refiero al Izkiña, recién reabiertas sus puertas, en Pasajes de San Pedro (Pasaia), muy cerca de San Sebastián.

Mikel Corcuera, nuestro “consejero” en Guipúzcoa y guía espiritual gastronómico nos comento lo siguiente:

“Otra novedad en ese sentido ha sido la reapertura del Izkiña, tras escasos cinco meses cerrado tras la jubilación del pater familias, Casiano Olano. Casa dirigida (ahora en solitario) por su hijo Aitor, gran sumiller, eso sí con la complicidad de su madre y cocinera de esta casa desde su fundación, Mari Carmen Otaegui, que pudiéndose jubilar no lo ha hecho y sigue pimpante a pie de fogón.

Delicioso txangurro al horno (“a la donostiarra”), que pudimos disfrutar en el restaurante Izkiña. (Foto: E. B.)

Casiano Olano y la cocinera Mari Carmen Otaegui, ese matrimonio que durante décadas, que desde 1965 ha dirigido primorosamente el restaurante Izkiña de Pasajes/Pasaia, un sancta sanctorum laico y oceánico donde se adoraba el mejor pescado y marisco imaginable. Una casa que ya contaba con una carta de vinos con más de un centenar de referencias de las más variadas denominaciones y en la que ha tenido mucho que ver su hijo, brillante y consagrado sumiller, Aitor Olano.

Casiano Olano nació en el seno de una familia de hosteleros. Su infancia y juventud transcurrió en el negocio que sus padres regentaban en Pasaia, el bar Olano. Fue allí donde conoció a Mari Carmen Otaegui, quien años más tarde se convertiría en su esposa. Aunque su pasión eran las motos y la mecánica, Casiano decidió continuar la saga hostelera que iniciaron sus padres y en 1967 abrió, en Pasajes, más concretamente en Trintxerpe, el bar Izkiña.

Siempre con ganas de innovar, Casiano fue pionero en ofrecer los txikitos en vaso de sidra, mientras que la buena mano para la cocina de Mari Carmen no ha dejado indiferente a nadie: el marisco, los calamares, las cigalitas fritas, las anchoas en vinagreta, el cabrito… Muchos han sido los clientes que han venido hasta Pasaia solo para comer en el Izkiña. Y para Mari Carmen no ha habido nada más gratificante que escuchar, después de una dura jornada de trabajo, lo rico que estaba todo”.

Aitor Olano, actual alma mater del Izkiña. (Foto: E. B.)

En nuestra visita, aconsejados por Aitor, tomamos varios de los platos mencionados, destacando un txangurro al horno de chuparse los dedos. Acompañado por un Contino 2014, un vino que nunca defrauda.

Para los que deseen ir desde San Sebastián y no quieran ir en su coche por el tema del alcohol, tienen dos soluciones: taxi o bus, el E9, que se toma detrás del Hotel María Cristina, os dejará en la misma puerta del Izkiña.

Texto: Eduardo Bueso, excepto el entrecomillado escrito por Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso (copyright).

San Sebastián. (Foto: E. B.)

CON PACIENCIA BENEDICTINA: ARROZ CON LECHE

04 Jul 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Restaurantes

Playa de La Concha el 23 junio 2018. (Foto: E. B.)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Los postres de leche y en especial el más familiar y hogareño de todos ellos, el arroz con leche, posee una receta sencilla pero que exige de una técnica precisa. Son un legado que siempre recuerda a la cocina de nuestras madres y abuelas. Que viene del pasado, pero mira al futuro, porque es una fórmula que nunca  pasa de moda. Siempre y cuando se elabore “como dios manda”.

Al arroz con leche le pasa como a las torrijas, no sólo son hogareñas sino absolutamente internacionales. Eso sí, con elaboraciones tan particulares como singulares en cada zona en la que se prepara. Pero hay un caso muy chocante. La sorpresa radica precisamente porque se produce en una de las “patrias” del arroz, Valencia. Curiosamente, jamás ha logrado implantarse este postre de arroz en esta comunidad,  ni en los hogares, ni siquiera en la restauración pública valenciana, con la testimonial excepción de restaurantes foráneos, casi todos de origen norteño.

El polo opuesto, lo encontramos en la región asturiana, donde junto a la fabada, y sin ser un plato exclusivo, forma parte de las señas de identidad culinaria de esta tierra; eso sí, con una forma de hacerlo especial: el requemao del azúcar que se espolvorea por encima del arroz con leche junto al momento de servir y que recuerda la superficie de la crema catalana.

El secreto de un buen arroz con leche no radica sólo en la intervención de una  mano delicada, llamémosla  femenina, sino en el tener una paciencia propia de los conventos. Como los de de las hermanas Clarisas que en su ya mítico libro: “Cocina conventual” entre otros ingredientes señalan: “Además hay que añadir la paciencia benedictina que hace permanecer durante una o dos horas junto a la cazuela, dando vueltas al arroz con una enorme cuchara de madera, sin dejarla un momento”.

A veces, esta misma paciencia se traduce en largas horas de elaboración. Como es el caso del arroz con leche a la normanda. Se trata de un postre tradicional y campesino francés, llamado también, terrinée y que antaño se dejaba cocer en una cazuela, destapada y sin tocarlo, durante una noche entera en el horno de la panadería (apagado tras la cocción del pan) a muy baja temperatura. El resultado es una crema untuosa, que se consigue al condensar el arroz y el azúcar, dándole un toque acaramelado único.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

San Sebastián. Casa en Miraconcha. (Foto: E. B.)

RESTAURANTE AGORREGI DE SAN SEBASTIÁN

01 Jul 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Viajes, Vinos

Detalle floral en la entrada del restaurante Agorregi (Foto: E. B.)

Hemos pasado unos días en Guipúzcoa. Poco a poco, cuando el tiempo lo permita, iremos contándoles algunos de los restaurantes a los que acudimos. Hoy visitamos “Agorregi”: una gratísima sorpresa en el medio de la nada… es decir, en un polígono industrial, el Igara (en la salida hacía Pamplona y Zaragoza por la zona de las universidades).

El restaurante Agorregi es un establecimiento de los menos mediáticos y al mismo tiempo de los más seductores. Cálido y de una elegante y moderna sencillez, es de los que enamora a primera vista y su cocina, totalmente contemporánea engancha por su perfección y por el delicado sentido gustativo, junto a una enorme sensibilidad y delicadeza; todo ello sin excesivos efectos especiales, pero siempre con respeto al mejor producto y una narrativa culinaria que vale un Potosí.

Comedor interior del restaurante Agorregi (Foto: E. B.)

Su chef, el donostiarra Gorka Arzelus poseedor de un currículo envidiable, extenso e intenso, Martín Berasategui, Arzak, Akelarre de Pedro Subijana, entre otros muchos, ha asentado aquí un estilo inconfundible, dedicándose en cuerpo y alma -como lo hace con elegancia y simpatía en sala su esposa Beatriz Bengoetxea– a la satisfacción de su fidelísima clientela y al comensal en general, que una vez que prueba esta cocina repite, rendido a sus encantos.

Marmitako del Menú del dia. (Foto: E. B.)

Posee varios menús, pero nos decantamos (aconsejados por el gastrónomo Mikel Corcuera) por el Menú del día… es decir el básico,; que se compuso de: marmitako, bacalao plancha, tacos de vaca vieja a la parrilla, postre y vino Castillo de Monjardín, de la D. O. Navarra. No me confundo al indicar el precio por persona (IVA incluido) de 24 Euros.

Media ración de bacalao (tomamos los segundos platos compartidos) (Foto: E. B.) 

Dentro del Menú denominado, “Gourmet”, compuesto por seis platos y que se ofrece diariamente, tenemos- después de un cambiante pica de aperitivo-, una sutil crema ligera de “gazpacho vasco”, con piperrada y anchoa del Cantábrico marinada, seguido por sus reconocidos y etéreos raviolis de jamón ibérico, tomate, albahaca, pompas de aceite de la variedad arberquina. Como plato de pescado, su infalible lomo  merluza de anzuelo con txangurro a la donostiarra y para terminar lo salado unas mantequillosas (sólo de textura) carrilleras de ternera glaseadas, foie-gras asado, y la pincelada dulce de refinada compota de albaricoque, con el colofón de otra finura de órdago: sopa de fresas de caserío( de enorme sabor), queso fresco y crema helada de vainilla.

Media ración de Vaca vieja parrilla. (Foto: E. B.)

Posee otro: el Gourmet Plus. Compuesto por ocho platos de relumbrón, y ofrecido así mismo todos los días. Y en el que, repitiendo sólo el aperitivo y la crema de gazpacho, se ofrece además: un perfeccionista y fluyente huevo asado a baja temperatura con setas de primavera, y crema trufada, un gustoso y preciso de punto, arroz negro de txipirón ligado con Idiazabal y ali-oli liviano, una deslumbrante y moderna versión del bacalao ajoarriero con espectacular gamba roja, y otra gozada gustativa: la paletilla de cordero lechal asada a 70º, crema de patata, ensalada de cebolleta. Para concluir con un selecto queso de Euskal Herria con cereza negra y un aireado bizcochito de almendra, helado al momento, vainilla y limón.

Carta de vinos adecuada con propuestas de caldos de corte moderno. A precios así mismo comedidos. Servicio siempre atento a la jugada y generoso en atenciones.

Nuestro agradecimiento a Mikel Corcuera. 

Fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Detalle del comedor del restaurante Agorregi (Foto: E. B.)

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