Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 13

31 May 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 13 de un total de 13.  (Final del libro)

Espero que les haya resultado agradable su lectura.

 

Los faros y los girasoles siempre están dándole vueltas a su cabeza. 

A los orangutanes les gustan los monólogos. 

¿Por qué el “Día del Trabajo” es festivo? 

Por su deficiente higiene, el club decidió nombrarle socio de olor. 

La cerveza inglesa tiene buena pinta. 

Las fuerzas de paz mataron a cuarenta inocentes. 

Las ventanas cuando se les suben las persianas, bostezan. 

Dentro de los botes de miel vacíos siempre queda el sonido del zumbido de las abejas. 

Los pimientos se ruborizan con facilidad. 

Los pimientos rojos siempre están poniendo verdes a sus primos. 

Las sandías usan ropa interior de faralaes. 

Los pañuelos siempre están acatarrados. 

A los pañuelos les encanta ir a los toros. 

Los pañuelos desplegados siempre se están despidiendo. 

Las gomas de borrar poseen mala memoria. 

Los enchufes y los búhos siempre nos están mirando. 

Los menús de los restaurantes son cartas de amor dirigidas a nuestros estómagos. 

Las cubiertas de los libros suelen ser caraduras. 

Esto es un trampantoído. 

Los gatos en lugar de columna vertebral tienen una raspa. 

Los agujeros de los quesos son pensamientos de ratones. 

En la puerta del banco colgaron el cartel de “no hay billetes”. 

Las navajas pocas veces tienen coartada. 

El tambor se casó con una caja de sombreros de copa. 

Los bongos tienen manos mulatas. 

Los violines poseen buena educación desde pequeños. 

El “Premio Planeta” se lo concedieron a Marte. 

Las facturas del cardiólogo eran de infarto. 

La fila interminable acabó en pocos minutos. 

El cariño hace el roce. 

Era feliz pero desgraciadamente no lo sabía. 

¿La sordera de muchos camareros es genética o la han aprendido en algún cursillo?

Poseía una vasta y profunda incultura. 

Al terminar la jornada, cuando un joyero retira del escaparate las piezas expuestas, da la sensación de que es un ladrón de guante blanco. 

Ese vale no vale. 

El croupier barajó varios nombres para su futuro hijo. 

El panadero resultó ser un “mendrugo”. 

La objetividad siempre es subjetiva. 

Era un gimnasio tan elitista que sólo impartían clases de 24 pilates. 

¿Estado civil?: casado y sin compromiso. 

Debido a la crisis, el peluquero recortó sus precios.

 Pasada la crisis, el peluquero no se cortaba un pelo a la hora de subir los precios. 

Estaba ensimismado en los temas de los demás. 

La vida del fallecido no corrió peligro en ningún momento. 

A algunos ingleses los hipódromos les dan ascot. 

Nadie miraba pero todos lo vieron. 

TV: “No se vayan. Volvemos a la publicidad en 5 minutos”. 

El banquero no daba crédito a lo que veían sus ojos. 

“Éranse dos veces”… así comenzaba el cuento de los hermanos gemelos. 

El modisto no soltaba prenda. 

La reclusa huyó a toda presa. 

En todo momento se respetaron estrictas medidas de inseguridad. 

“Prohibido fijar carteles, excepto éste”. 

El instruido chef siempre contestaba: “¡Leído cocina¡”. 

El chef de la prisión siempre contestaba: “¡Huido cocina¡”. 

“El mundo es un pañuelo”. (Hermés). 

El buzón se quedó con la boca abierta. 

Las cerillas son hijas efímeras de las farolas. 

El rey no paraba de decir soberanas tonterías. 

La televisión retransmitió desde la bodega en vino y en directo. 

El robo del collar le vino “de perlas” al ladrón. 

Los domingos por la mañana me encanta comprarme un coche y luego ir a lavar el periódico. 

El extintor se quemó. 

El presidente de los cirujanos plásticos fue elegido por mayoría de botox a su favor. 

Me gusta mucho contar a mis amigos cosas que no les importan nada.

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

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