Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

PARA OCASIONES MUY ESPECIALES: SOMMOS COLECCIÓN (DO SOMONTANO)

29 Dic 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Sin categoría, Vinos

Familia Sommos Colección

Como ya les informamos en su momento (hace menos de un mes) Bodega Sommos, presentó una nueva línea de vinos bajo el paraguas Sommos Colección. Se trata, como su nombre indica, de una colección única de cuatro monovarietales nuevos -Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Chardonnay fermentado en barrica-, que se unen al Gewürztraminer y Merlot que ya elaboraban con anterioridad.

Cinco de estas variedades de uva procedentes de los viñedos de la Finca Torresalas que rodean a la bodega. Variedades conducidas en Cordón Unilateral, con suelos de textura franco-arenosa, cuya densidad de plantación ronda las 4.114 cepas por hectárea y con producciones comprendidas entre los 3.100 y 5.000 kilos por hectárea.

Momento de la cata en el restaurante Absinthium. (Foto: Eduardo Bueso)

Para crear estos vinos, se han dejado llevar por varias ideas o estilos, pero teniendo siempre presente valores cómo el respeto y la fusión. Respeto a la sencillez, al trabajo bien hecho, a la honestidad. Fusión del Nuevo Mundo y el Viejo Mundo, modernidad y clasicismo, lo foráneo con lo autóctono. Respeto al suelo, la viña y la añada.

El enólogo José Javier Echandi, director técnico de la bodega, desgranó durante la cata celebrada el mes pasado, las características y bondades de cada uno de los vinos. Del gewürztraminer, sus originales notas salinas por las características de la parcela donde se crían las uvas. Del chardonnay, su elegancia y altas prestaciones por basarse en la selección de las uvas y en el método de elaboración.

Los cuatro tintos de Sommos Colección son de la añada 2017. (Foto: Eduardo Bueso). Fondo: cuadro «Caminantes» de Victor Mira

Los tintos, todos de la añada 2017, reflejan el carácter varietal de cada uva con una frescura poco habitual en una zona tan expuesta a los rigores del sol. Espectaculares el cabernet -con notas balsámicas embriagadoras- y el syrah, tal vez el menos clásico pero, a la vez, el más internacional. A título personal me decanto por este vino que me sorprendió gratísimamente (junto con el chardonnay, del que ya hemos hablado en el párrafo anterior).

Los dos blancos de Sommos Colección: Gewürztraminer 2018 y Chardonnay 2018. (Foto: Eduardo Bueso)

Por último recordemos que Carlos Sáenz, gerente de Bodegas Sommos, destacó el importante esfuerzo de todo el equipo por poner en marcha el nuevo proyecto, cuyo trabajo se ve ratificado con estos seis varietales, en los que se concentra la expresión de las mejores parcelas de la bodega.

LOS VINOS

Gewürztraminer 2018. Varietal 100%. Un tercio del vino estuvo cuatro meses en barrica francesa. 13,5% de alcohol. Cuesta 9,90 euros.

Chardonnay 2018. Sólo se hicieron 4.000 botellas. Estuvo un año en barrica francesa nueva. 13% de alcohol. 29 euros.

Tempranillo 2017. Crianza de 18 meses en barricas. 15% de alcohol. 25 euros.

Merlot 2017. 18 meses de barrica. 14,5% de alcohol. 17,50 euros.

Cabernet sauvignon 2017. 15% de alcohol. Barrica: 18 meses. 25 euros.

Syrah 2017. Crianza de 18 meses. 14,5% de alcohol. 25 euros.

Fotos: Bodega Sommos y Eduardo Bueso (copyright)

Sommos Colección en el restaurante Absinthium (de Zaragoza), lugar donde se celebró la cata a primeros de diciembre. (Foto: Eduardo Bueso)

ADAMÁ: UN RIBERA DEL DUERO MUY DIFERENTE

27 Dic 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Sin categoría, Vinos

Varias añadas de Adamá 2005, 2007 y 2009. (Foto: Eduardo Bueso)

Muy de cuando en cuando, nos encontramos con un vino que nos sorprende… de verdad.

Recientemente tuve el placer de conocer a Ernesto Franco, en un almuerzo programado pare tres comensales, gracias a la experta gastronómica madrileña, Laura Diaz.

Ernesto es el Director Técnico de un proyecto (P. Sanctus), si no único… al menos poco habitual en el sector vinícola.

Me explico: en lugar de construir una bodega o adquirir un viñedo determinado, el proyecto en su fase inicial consistió en la elaboración en equipo (junto con la bodega Alto de Miraltares) del concepto de vino que debería representar mejor las características vitivinícolas de la Ribera del Duero y que el mercado mejor podría recibir.

A partir de ahí, se seleccionan los viñedos de más de 60 años, que la familia García Calvo, viticultores profesionales, dispone en Quintana del Pidio, con un total de 22 hectáreas. La producción de la explotación de la familia García Calvo es de 110.000 Kg de uva de los cuales un máximo de 35.000 los adquiere P. Sanctvs para elaborar Adamá, mientras que el resto se comercializan como Miraltares.

La vinificación y crianza de se realiza en la bodega Alto de Miraltares, para lo cual se establece el protocolo de vinificación necesario para buscar un vino genuino, diferente y de calidad, que alcance las expectativas establecidas. Para la crianza se adquieren barricas (cada año con proporciones de maderas diferentes, de acuerdo a la añada). El vino se cría entre 12-36 meses dependiendo de las características de la añada.

Así se consigue un peculiar vino de Tinta del País procedente de los mismos viñedos con una antigüedad superior a los 60 años; se elaboran únicamente entre 13.000 a 30.000 botellas dependiendo de la producción y de las condiciones de madurez de la uva de cada año. El vino refleja las características de la zona con plena libertad y se convierte en trasmisor de los sentidos que la tierra y las condiciones agroclimáticas de cada año ofrecen. Estas circunstancias hacen que el vino obtenido en cada cosecha sea diferente y por ello comercializan varias cosechas al mismo tiempo.

Cuando se dan en el viñedo las condiciones óptimas para obtener un vino de gran carga frutal, completando el ciclo de maduración en su totalidad, es decir, la piel madura correctamente aportando tanino dulce. Solamente se vendimian dos parcelas con un 7% de pendiente y con un racimo por sarmiento, haciendo el fruto espectacular, entonces nace Adamá, y se acaba de criar solo en barrica de roble francés.

Como he anticipado, los valores fundamentales en torno a los cuales gira su idea de negocio son la calidad, la innovación y la distinción a todos los niveles.

En un próximo artículo cataremos las diferentes añadas y les ofreceremos más información sobre ellas.

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

SUGERENCIAS DE TEMPORADA EN EL FORO: “SABORES DE INVIERNO 2019”

12 Dic 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Eventos, Gastronomía, Restaurantes, Sin categoría, Vinos

Equipo del restaurante El Foro, bajo la atenta y experta mirada fotográfica de Gabi Orte «Chilindrón». De izquierda a derecha: Pedro Martín (chef), Nacho Machín (responsable de El Foro) y Antonio Tejero (jefe de sala). (Foto: Eduardo Bueso)

A punto de entrar en la estación más fría del año, el zaragozano restaurante El Foro (Eduardo Ibarra, 4, junto al campo de fútbol de La Romareda), va a organizar a lo largo del presente mes de diciembre unas interesantes jornadas dedicadas a los “Sabores de Invierno”.

Nacho Machín, responsable del establecimiento, convocó ayer a un grupo de periodistas especializados en gastronomía para presentar las sugerencias que saldrán a la mesa a lo largo del último mes del año y que tienen como protagonistas exquisiteces auténticamente invernales.

Pedro Martín, chef del restaurante, comentó que en la confección de este menú se ha basado en los platos que se realizaban hace décadas los días de celebraciones de las Fiestas de Navidad. A continuación detallamos dichos platos, servidos con profesionalidad por el equipo de sala de El Foro, comandado por Antonio Tejero:

Aperitivo: Bloody Mary. Ensalada de mango verde, aliñado, ligeramente picante, con langostinos y mousse de foie con gelatina de vino dulce 

 

Salmón marinado con remolacha sobre crema de pastel de cabracho

Daditos de mero de altura en “tempura coreana” con caldo de patatas guisadas con bacalao 

“Mar y Montaña” de pularda y bogavante en salsa de carabineros con gambitas 

Costilla de ternera caramelizada en dos temperaturas, con salsa oriental. (Confitada a 85º durante 12 horas y asada a 180º durante 15 minutos)

Para finalizar un goloso postre: Torrija de brioche con helado de turrón y crujiente de guirlache

El precio es de 33€ por persona (cocktail de Bloody Mary y 6 platos para compartir al centro), IVA y vinos incluidos. Válido para las noches de jueves, viernes y sábado. (Resto de días, reserva previa).

El vino que acompañará a este menú será el “3404” (blanco o tinto) de Bodega Pirineos (DO Somontano). En la fotografía Antonio Tejero (maitre de El Foro) con un doble magnum de «3404».

Fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Uno de los comedores de El Foro, anoche, previo al servicio de cenas. (Foto: E. B.)

VISITA A LA BODEGA LAS MORADAS DE SAN MARTÍN (DOP MADRID)

27 Oct 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Sin categoría, Vinos

Detalle de la bodega «Las Moradas de San Martín». (Foto: Eduardo Bueso)

Recientemente tuvimos el placer de visitar una de las bodegas más distintas de las que a lo largo de mis treinta años de periodismo gastronómico (y enológico) he acudido: “Las Moradas de San Martín” situadas en un idílico paraje cercano a San Martín de Valdeiglesias (próximo a las provincias de Segovia y Ávila).

Botella de «Initio» (garnacha 100 %). Foto de archivo. (E. B.)

La Bodega Las Moradas de San Martín, se acoge a la DO Vinos de Madrid), pertenece al grupo Enate desde hace varios, pero el proyecto, nació a finales del siglo XX. Una de las características de Las Moradas es la garnacha (variedad que no elabora Enate en el Somontano); precisamente fue la “razón de ser” desde el principio de la bodega, ya que se fijó el objetivo de recuperar viñedos centenarios de esta variedad que se cultiva desde hace más de ocho siglos en esos pagos de la Sierra de Gredos, en los que se encuentra.

Isabel Galindo nos muestra un racimo de Albillo Real en los terrenos de «Las Moradas de San Martín». (Foto: E. B.)

Desde los comienzos, dirige este atractivo proyecto la enóloga Isabel Galindo, enamorada de su trabajo, de las garnachas y de los parajes de estas montañas de San Martín de Valdeiglesias. Esa ilusión con la que vive el día a día de su labor, la trasmite desde el primer instante y durante todo el tiempo que duró nuestra visita, en la que contamos con la presencia de Javier Sancerni, director general de la bodega y de Ana Gallego, directora de comunicación, marketing y enoturismo de Enate.

De izquierda a derecha: Javier Sancerni, Ana Gallego, Isabel Galindo y el periodista José Luis Solanilla. (Foto: E. B.)

Lo primero que nos sorprende es la ubicación de las viñas, situadas en pleno bosque, junto a pinos (con algunas diferencias, nos recordó el Pirineo), enhebros y carrascales.

Vides de «Las Moradas de San Martín». (Foto: E. B.)

Otra característica es que dada la altura a la que están situados los campos, nada más comenzar a pasear por sus caminos nos llegan aromas de hierbas mediterráneas, como pueden ser el tomillo, el romero… sobresaliendo la cantueso (de la familia de las lavándulas), planta sumamente balsámica (con cierta similitud a la lavanda), que embarga el ambiente y que dada su abundancia y potencia aromática se convirtió desde los inicios en el logo de la bodega.

Detalle otoñal en «Las Moradas de San Martín». (Foto: E. B.)

Los tintos (todos ellos de la variedad garnacha) poseen una mineralidad, profundidad y perfil de fresca acidez que los suelos de composición arenosa granítica otorgan a las uvas. Todo ello junto al silencio y las condiciones de clima y altitud en que llevan a cabo su crianza en la recogida sala de barricas de la bodega, marca la diferencia con otros vinos. La elaboración se realiza de forma netamente artesanal, de acuerdo a criterios de agricultura ecológica.

Garnacha. (Foto: E. B.)

Junto a estas parcelas, entremezclándose entre sí, nos encontramos con unas viñas (también) muy singulares y poco conocidas en otras regiones. Nos referimos a la albillo real, uva autóctona de la zona, que ofrece unos vinos, lógicamente, singulares, originales y de gran expresividad. Isabel Galindo pone todo su empeño (que es mucho) en recuperar la elaboración de un monovarietal muy delicado en cuanto a sus parámetros gustativos. Se trata del único vino blanco que se elabora en dicha bodega.

Botellas de «Albillo Real». (Foto: E. B.)

Tuvimos el honor de catar el primero de los mostos de la añada 2019, en pleno comienzo del proceso de crianza en barricas. He calificado de honor, pero debería de haber añadido de placer, y de sorpresa, ya que esas podrían ser las palabras apropiadas dada la calidad, intensidad y categoría de lo allí probado, que nos da una idea de lo que será una vez embotellado.

Zona de crianza. (Foto: E. B.)

Allí permanecerá hasta primeros de 2020, para que clarifique sin ningún tipo de proceso que no sea el natural. 

Las Moradas de San Martín. (Foto: E. B.)

Otra singularidad que nos proporciona esta bodega del grupo Enate es su vinculación con el arte. En este caso, el ‘maridaje’ es con la literatura, que se plasma en la inclusión de fragmentos de relatos que destacados escritores crean exclusivamente para los vinos de Las Moradas. Lorenzo Silva, Marta Rivera de la Cruz, Ramón Acín, Óscar Sipán, Ángeles Caso, Luis Zueco o Luz Gabás son algunos de los artistas de la palabra que han llenado de cultura las etiquetas de los vinos de Las Moradas.

Fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Isabel Galindo junto a una de las rocas que caracterizan al paraje donde está ubicada la bodega «Las Moradas de San Martín». (Foto: E. B.)

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