
Celebración del 50 Aniversario, el pasado 11 de agosto. Imagen: Punto Pirineos
50 años, que se dicen pronto, se cumplieron el pasado 11 de agosto, desde que Pepito y Ana María decidieron allá por 1976 dar un giro a su vida y montar su propio negocio familiar, con la idea de proporcionar un futuro mejor a sus hijos, José Luis y Anna, y poder quedarse en su territorio. Procedentes de familia de pastores y de constructores, unieron ambos oficios para dar lugar a la carnicería, unos ponían los corderos y los otros hacían la tienda.
Ahora, 50 años después, la aventura continúa y nos juntamos para celebrarlo en la calle lateral de su casa. La entrada principal de la tienda da a la N-230, muy concurrida dirección a Viella. Sin perdida si decide parar y comprar en este emblemático establecimiento de Vilaller. Más de 500 personas, entre clientes, familiares y amigos, no quisieron perderse la oportunidad de acompañar a esta trabajadora familia en la proeza que supone mantener un negocio vivo, y en continua innovación, en estos tiempos en las que las grandes corporativas fagocitan al resto.

José Luis, Ana María y su hija Anna. Imagen: Punto Pirineos
Los asistentes pudieron degustar algunas de las especialidades de la casa, como sus reconocidos embutidos, que desaparecían de las bandejas en un visto y no visto, o las cocas de Forn Codina, acompañados del tradicional poncho (vino quemado) de elaboración casera. Todo ello amenizado por la música de Ribatònics.

Tradicional «Poncho» (vino quemado). Imagen: José Luis Porté
Ana María recuerda con emoción sus inicios, la ayuda de sus padres y suegra, y con especial ternura a su primera clienta, Amalia, quién le dio su primera oportunidad, cuando era joven, sin experiencia y se ponía nerviosa si la miraban. Para finalizar reivindicando el orgullo que supone (ahora, más que nunca) ser de pueblo, ya que todo el mundo quiere venir al Pirineo.
José Luis, también muy emocionado, agradece a sus padres que tiraran hacia adelante con el negocio. Por desgracia, hace 30 años que falta Pepito, su padre, pero con esfuerzo, trabajo y esa energía positiva que desprenden siguieron adelante. Aunando tradición y formación. Preguntando a las padrinas de la Alta Ribagorza (aragonesa y catalana) sus recetas y cursando estudios en la escuela fundación oficios de la carne de Barcelona ha conseguido mantener esta institución en continua evolución.

Celebración del 50 Aniversario, el pasado 11 de agosto. Imagen: Punto Pirineos
No menos emotivo fue el discurso de Anna, quién nos hizo soltar alguna lagrimilla recordando a los que ya no están, pero nos dan fuerza para seguir. Eternamente agradecida a su familia, en especial a su madre y a su hermano. Agradeció a todos los que apuestan por la ganadería y la agricultura, que se quedan en estas comarcas del Pirineo, y mantienen nuestra tierra limpia y libre de fuego a través de los animales. Y a todos los clientes, familiares y amigos que sin ellos no estarían aquí.
Numerosos son los premios y reconocimientos que acumulan. Entre ellos los conseguidos este 2026. Primer Premio del Concurs Nacional de Llonganissa de pagès de Catalunya: Otorgado por la Confraria del Gras i el Magre y la Fundació Oficis de la Carn. Y el triplete conseguido en el Fòrum Gastronòmic de Gerona. Mejor Pilota del País: premio en el Concurso Nacional de pilota y butifarra negra para escudella. Mejor Butifarra Negra: por su aroma, textura y sabor tradicionales. Mejor Combinación/Conjunto: premio al mejor bloque de ingredientes unidos para la receta tradicional.
Sus productos no dejan indiferentes a nadie, en especial a mis pequeños catadores, que no se quieren ir a la cama sin antes comer “chorizo de Vilaller”. Un fuerte abrazo, familia, y a por 50 años más.
Texto: Ana Coscujuela

José Luís Porté Estop en el secadero de longanizas de Vilaller . Imagen Ana Coscujuela


