Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

LA D.O.P. CARIÑENA PRESENTA LA COLECCIÓN PREMIUM 2020 “EL VINO DE LAS PIEDRAS”, EJE DE LA CAMPAÑA DE SOLIDARIDAD CON LA HOSTELERÍA ARAGONESA

03 Sep 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

Imagen de los doce exclusivos vinos de la D.O.P. Cariñena. Se trata de la «Colección Premium 2020 de «El Vino de las Piedras». 

Doce exclusivos vinos (8 tintos, 2 rosados y 2 blancos) integran la Colección Premium 2020 “El Vino de las Piedras”, que la D. O. P. Cariñena acaba de lanzar. Será la base de la inminente campaña de apoyo a la hostelería aragonesa, que arrancará el próximo lunes día 7 y se prolongará hasta el 31 de diciembre.

La Colección ha sido seleccionada por el prestigioso Master of Wine español Pedro Ballesteros y se ha distribuido ya de forma gratuita –una a cada establecimiento- a los 37 restaurantes que participan en la iniciativa solidaria impulsada por la mayor Denominación de Aragón. De ellos, 28 se ubican en la provincia de Zaragoza, 3 en la de Huesca y 6 en Teruel. Acciones de comunicación en prensa, radio, televisión y sorteos en las redes sociales difundirán al máximo la campaña, que en su primera oleada tendrá como lema central “Cerca de ti” y, en la segunda, “Ahora, el protagonista eres tú”.

La D. O. P. Cariñena ha llevado a cabo durante los últimos años importantes iniciativas de apoyo al sector de la hostelería aragonesa. Este año, cuando el sector está sufriendo gravemente los efectos de la crisis sanitaria del coronavirus, va a redoblar los esfuerzos ampliando la duración y las acciones de promoción y respaldo.

El Vino de las Piedras –marca con la que se conoce la producción de la mayor y más antigua Denominación de Aragón- pretende así  ayudar a bares y restaurantes en la recuperación de su protagonismo como espacios de amistad, convivencia y disfrute de gastronomía y vinos. Siempre dentro de las normas establecidas por las autoridades sanitarias con motivo de la pandemia.

Impresionante aspecto de la Sala Multiusos, lugar donde se celebraron las degustaciones y actuaciones de música en vivo del Festival de las Piedras, en la pasada edición. .

Los 12 vinos que integran la Colección Premium 2020 El Vino de las Piedras son: Particular Garnacha Blanca. Corona de Aragón Garnacha Blanca. Clave de Sol Rosado. Monasterio de las Viñas Garnacha Rosado. Hacienda Molleda Garnacha. Quinta Mazuela. Monasterio de las Viñas Garnacha Viñas Viejas. Las Margas. GHM Cariñena. Particular Garnacha Viñas Centenarias. 8.0.1.  y  Anayón Cariñena.

 Estas marcas pertenecen a: San Valero, Grandes Vinos, Covinca, Hacienda Molleda, Bodem y Quinta Mazuela.

Como aliciente añadido para que el público acuda a los restaurantes, El Vino de las Piedras ha organizado un masivo sorteo“Vidas y vinos”- que se desarrollará en las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter) a partir de las experiencias que transmitan los comensales. Para ello, solo tienen que publicar una foto o vídeo, con un comentario, sobre su comida o cena maridada con algún vino de la Colección Premium. Se sortearán 20 colecciones semanales, en total casi medio millar, para vivir las mejores sensaciones y experiencias con estos vinos exclusivos de la Denominación Cariñena.

Además de la campaña de solidaridad y apoyo a la hostelería, desde finales de noviembre y hasta el 31 de diciembre se llevarán a cabo otras acciones de promoción y marketing, centradas en las fechas navideñas. Así, aunque seguirán los sorteos en redes de la Colección Premium entre los comensales de los 37 restaurantes aragoneses, en ese periodo también podrán participar en ellos el público que lo desee desde sus hogares.

Al final de las diferentes promociones llevadas a cabo en las redes, se elegirán los tres mejores contenidos y cada uno de los ganadores recibirá como premio directo un fin de semana enoturístico guiado para dos personas en la Denominación de Cariñena, con todos los gastos incluidos de desplazamiento, alojamiento y comidas.

El ambicioso plan de la D.O.P. se completa con una campaña nacional que arrancará a finales de noviembre y tiene previsto difundir El Vino de las Piedras a destacados influencers, de diferentes ámbitos.

Todas las acciones están cofinanciadas por el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Agricultura, así como por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural de la UE.

RESTAURANTES Y BARES PARTICIPANTES

En Zaragoza: La Lobera de Martín, La Ostrería, Parrilla Albarracín, La Reserva, Palomeque, El Foro, + Albarracín, La Rinconada de Lorenzo, La Junquera, D´Arte, La Bodega de Chema, Quema, Molino de San Lázaro, Urola, Goralai, Los Xarmientos, El Chalet, Casa Lac, Bodegas Almau, Casa Pedro, Cancook, Los Cabezudos, Tragantúa, El Paradero (Paniza), El Arco (Paniza), La Cantina (Cariñena), La Rebotica (Cariñena), Bako (Cariñena).

En Huesca: Las Torres, Biarritz (Jaca), Venta del Sotón (Esquedas).

Y en Teruel: La Vaquilla, Cielo Mudéjar, El Mercao, Yain, El Batán (Tramacastilla), La Trufa Negra (Mora de Rubielos).

LOS VINOS DE RIBERA DEL DUERO DE DOMINIO FOURNIER EN LA GUÍA PEÑÍN

01 Sep 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Vinos

Dominio Fournier Reserva 2015

Dominio Fournier, una de las principales novedades de la D.O. Ribera del Duero, de este año, triunfa en la Guía Peñín. Lo hace con Dominio Fournier Crianza 2016 y Dominio Fournier Reserva 2015, dos vinos que han logrado 91 y 92 puntos, respectivamente, en la 31ª edición de esta guía.

Vista aérea Dominio Fournier

            Con estos resultados, el comité de cata de esta publicación especializada considerada como una de las principales en España, reconoce la singularidad de los vinos de Dominio Fournier, bodega situada en la Milla Escondida, la zona de la Denominación que, por sus suelos y clima, ofrece viñedos con una fruta de calidad extraordinaria.

Dominio Fournier Crianza 2016

            Desde la viña, Marian Santamaría y Laura Terrazas, enólogas de la bodega, ya imprimen el amor por el detalle desde el viñedo, cuyas cepas cuentan con una media de edad de 37 años, llegando algunas de ellas a más de 60. Desde los primeros brotes de la primavera hasta los otoños de vendimia, su experiencia, pasión y compromiso guían los pasos en la elaboración de estos vinos.

Esta filosofía se materializa en Dominio Fournier Crianza 2016 que, tras 12 meses en barricas de roble francés, se convierte en un tinto elegante y estructurado. Y Dominio Fournier Reserva 2015 que permanece 18 meses en barrica nueva de roble francés, completando su envejecimiento en botella hasta llegar a los 36 para sellar su extraordinario sabor, intensidad y complejidad. Dos vinos perfectos para acompañar quesos curados, embutidos, platos de caza, entrecot o cordero lechal asado.

Dominio Fournier Crianza 2016 y Dominio Fournier Reserva 2015

LA DOP CALATAYUD POSPONE AL PRÓXIMO AÑO LA CELEBRACIÓN DE LA III EDICIÓN DE LOS PREMIOS “VIÑEDO EXTREMO”

31 Ago 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Vinos

La  DOP Calatayud  ha decidido posponer hasta el próximo año la celebración de la III edición de los premios “Viñedo Extremo”, al considerar que no se dan unas condiciones favorables para la celebración de un acto público de estas características.

El Consejo Regulador estableció en 2018 los premios “Viñedo Extremo”, unos galardones que reconocen la labor de personas e instituciones en favor del mundo del vino en distintas facetas sociales y profesionales.

Estos premios que ya se han consolidado en el calendario  de celebraciones en torno al mundo del vino en la CCAA,  se celebraban tradicionalmente a finales de septiembre en Zaragoza.

Con la cancelación de esta tercera edición, los galardones de este año en las diferentes facetas que todavía no se habían dado a conocer, se trasladan a la próxima edición de septiembre de 2021.

El presidente de la Denominación, Miguel Arenas, señala que “no es una decisión agradable el cancelar uno de los actos anuales más significativos de la Denominación, pero ha sido necesario ante la incertidumbre sanitaria de este final de verano”.  Arenas  añade que el objetivo del Consejo Regulador es volver a celebrarlo en las mismas fechas el próximo año con “todas las garantías sanitarias y el espíritu festivo de años anteriores”.  

Fotos: D.O.P. Calatayud y Eduardo Bueso (copyright)

Copa de garnacha de la D. O. P. Calatayud (Foto: Eduardo Bueso)

CINE ALREDEDOR DE LOS FOGONES

24 Ago 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Restaurantes, Vinos

Figura de Alfred Hitchcock en el hall del hotel «Astoria 7» de San Sebastián (Foto: Eduardo Bueso)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

De lo poco que recuerdo gratamente de las fiestas navideñas, al margen de las cuchipandas, cada vez menos pantagruélicas ya que todo el año no paramos de zampar, son las tertulias posteriores que giran en torno al tema culinario, algo que hemos llamado, con algo de cachondeo, ”comida forum”. Es decir, seguir hablando de comida y vinos después de ponernos hasta las trancas. El otro tema, siempre presente, aunque suene pedantillo, es charlar de cuestiones culturales, sobre todo de cine, ya que son los días en que coincidimos familia y amigos de verdad con un cinéfilo de aúpa. Y que lo es desde muy niño, mi hermano Federico.

No se pierdan sus “Divagaciones cinéfilas” http://fcorcu.blogspot.com/ que son, sin pasión fraternal alguna, canela fina. Precisamente, nuestro artículo refleja en gran parte, las inquietudes de ambos y sus conocimientos en algo que Marta Belluscio plasmó en una deliciosa obra, “Comida y Cine: placeres unidos”.  Entrando en materia, me parece oportuno señalar que hay dos divisiones muy obvias en cuanto al film de tema gastronómico: el que focaliza la historia hacia dentro y el que lo hace hacia fuera de los fogones.

Salón Imperial del Hôtel du Palais de Biarritz preparado para una cena ofrecida (hace unos años) por el chef del Hotel Taj Mahal dedicada al cine de la India (Foto: Eduardo Bueso)

Respecto a la primera faceta cabría mencionar “El Festín de Babette” (1987), la cinta de dibujos animados “Ratatouille” (2007), cuyo título evoca una reconocida receta francesa similar al pisto, “Deliciosa Marta” (2001) en la que se nos ponían los dientes largos con su “Paté Maison”, la española “Fuera de carta” (2008), aventuras y desventuras de un chef homosexual hipertenso cada vez que un crítico gastronómico aparecía por su local, o “El Chef, la  receta de la felicidad” (2012), una película en apariencia amable sobre la típica relación maestro-alumno aventajado, pero que da una certera visión sobre todo lo que rodea al mundillo gastronómico.

Respecto al segundo apartado, cabría mencionar: “El Guateque” (1968) y su hilarante comida servida por un mayordomo beodo y torpísimo (interpretado por un genial Peter Sellers); la producción francesa “El Gran Restaurante” (1966)  con  el jefe de sala más histriónico que imaginarse uno pueda, el gran Louis de Funes. Imprescindible a su vez como crítico gastronómico en “Muslo o pechuga” (1976), una desternillante comedia, que ofrece una mirada entre torva y cariñosa hacia esos profesionales del buen yantar. A veces, los críticos son temidos y a veces son utilizados como conejillo de indias para experimentos culinarios. Es lo que acontece, ya en el hogar familiar, con el inspector de policía y su mujer, una aprendiz de  una supuesta “haute cuisine”, en la magistral “Frenesí” (1972) de Alfred Hitchcock, quien no deja títere con cabeza, empezando por la propia noción de Justicia y terminando con la culinaria francesa, a quien la mujer homenajea (es un decir) con una vomitiva bullabesa o unas pringosas manitas de cerdo. Es una película entre espeluznante y tronchante pero que destila sabia armonía. 

Otra imagen de la cena ofrecida en el Hôtel du Palais dedicada al cine de la India. (Foto: Eduardo Bueso)

También, el tema culinario, en cuanto a los comensales, ha tenido presencia en las películas cómicas desde tiempo inmemorial. Desde la clásica e impactante secuencia de la bota hervida, saboreada por un hambriento Charlot en “La quimera del oro” (1925), pasando por las luchas con los espaguetis de Buster Keaton en “El Cocinero” (1918), cortándolos con una tijera, y llegando al Jerry Lewis de “Caso clínico en la clínica” (1964), quien los enrolla de tal forma que le cubren todo el brazo. Mención aparte, merece nuestro venerado Jerry, quien en “El loco mundo de Jerry” (1983) sufre una de las pesadillas inherentes a todo comensal, el permanecer indefinidamente atendiendo una carta cantada por la preceptiva camarera: a cada nueva elección de plato, la empleada enumera un sinfín de variantes. El surrealismo en estado puro. Algo que también sufrió anteriormente otro grande la comedia W. C. Fields en “Never give a sucker and even break” (1941), en la que interpreta a un comensal que es humillado por una oronda y deslenguada camarera en una larguísima secuencia de refinado sadismo. Eso sí, el comensal más desafortunado de la Historia del cine pudiera serlo el marido asesinado por su esposa en el telefilm de Hitchcock, “Cordero para cenar” (1958), quien utiliza para cometer el crimen la gran pata de cordero prevista para la cena, siendo posteriormente asada y ofrecida como un manjar  a la policía, ignorante de estar engullendo el arma homicida… Una idea que, por cierto, “fusiló” Almodóvar  en la película, “¿Que he hecho yo para merecer esto?”( 1984). Y en otro film del mismo director, “Volver” (2006), en donde “homenajea” a “La Soga”(1948), también de Hitchcock, con lo del cadáver en la cámara frigorífica y la comida a su lado.

Pero si hay una cinta que, al margen de  sus valores cinematográfico, es  un tótem para los gastrónomos, se trata de la precitada, “El Festín de Babette”. Escrita y dirigida por Gabriel Axel en el año 1987, que  ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. La historia está basada en un relato de Isak Dinesen, seudónimo de Karen Blixen, autora por cierto de la obra en que se basa “Memorias de África».

En la que se cuenta cómo Babette, una mujer que huye de la represión tras la Comuna de París de 1871,  se refugia en una remota aldea de la costa oeste de Jutlandia empleándose como cocinera en casa de dos hermanas, hijas de un rígido pastor luterano. Un día, Babette gana un importante premio de lotería y decide compartir su suerte ofreciendo a sus patronas y otros invitados de su misma cuerda, una cena en la que servirá lo mejor de la cocina y la bodega parisina de esos años. Los sensuales placeres gastronómicos chocarán frontalmente contra la tradicional sobriedad y rigor religioso de los comensales.

El menú es sencillamente sublime. Una genuina sopa de tortuga; Blinis Demidoff (con caviar y crême fraïche); Codornices en “sarcófago” de hojaldre con foie gras y salsa trufada; Ensalada de endivias con nueces; Surtido de quesos franceses; Babá al ron y ensalada de frutas escarchadas; Fruta fresca (uvas, higos, piña…). Y unos vinazos de quitar el hipo: Jerez amontillado con la sopa, con los blinis, Champagne Veuve Clicquot 1860 (que los comensales que no habían probado nunca un espumoso llaman: ¡el “refresco”!), un mítico tinto borgoñón  Clos de Vougeot 1845 con las codornices y los quesos. Curiosamente, agua con la fruta y de remate, Marc de Champagne. Y todo por el morro. No es de extrañar que la frase más significativa de la obra sea: “Las únicas cosas que nos llevamos de esta vida terrenal son las cosas que hemos regalado”.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Mesa en uno de los restaurantes del Hôtel du Palais (Biarritz), preparada para una cena ofrecida por el equipo de cocina del Hotel La Mamunia de Marrakech. Toda la decoración rememoraba escenas de películas de cine realizadas en África. (Foto Eduardo Bueso)

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