Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

COCINA MOLECULAR O INTUITIVA

08 Oct 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Fotos, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Vinos

Red Velvet. (Foto: Eduardo Bueso)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Sin duda que está muy de moda de unos años a esta parte algo que se ha venido en llamar cocina molecular que viene a ser la aplicación de la ciencia a la práctica culinaria y al fenómeno gastronómico.

El término fue acuñado ya hace tiempo por el científico francés Hervé This y por el físico húngaro Nicholas Kurti. Y que según sus autores, “es la ciencia dedicada a desentrañar los procesos científicos que esconde el trabajo diario en la cocina”. El objetivo de esta ciencia -simplificando el asunto- es refutar o confirmar todo aquello tradicionalmente aprendido en el mundo de la gastronomía, y el modo de mejorar las recetas ya existentes, creando otras nuevas. Y algo aún más importante, según el propio This: “llegar a través de la metodología científica a un público diverso, con un tema tan importante como la alimentación”.

Ambos investigadores han trabajado intensamente sobre la preparación científica de algunos alimentos y muchos cocineros de vanguardia han seguido con entusiasmo esta investigación, aplicada a sus creaciones principalmente en temas tan de actualidad como cocinar con nitrógeno líquido, las esferificaciones y la cocción al vacío, por señalar algunos.

De todas formas hay alguna voz crítica sobre este tema de tipo más bien terminológico. Como es la del importante investigador guipuzcoano Juan J. Iruin (Yanko para sus amigos) quien me confesaba hace un tiempo que, “para mí lo que está mal es el término molecular. Porque ello implicaría el controlar el tema gastronómico a nivel de las moléculas, a nivel microscópico. Y la cocina, hoy por hoy, es bastante intuitiva y macroscópica”.

Vistas desde una habitación del Hôtel du Palais de Biarritz. (Foto: E. B.)

Pero conviene señalar hace mucho más tiempo ya existía esta inquietud científica en la cocina. Hay fórmulas culinarias del recetario clásico que avalan lo dicho. Es el caso, por ejemplo, de la “Tortilla Alaska”. Llamada de muchas formas, (Alaska, Noruega o Sorpresa) todas ellas con un común denominador que no es una tortilla en el sentido estricto del término y tampoco es de origen noruego o de Alaska. Sino un invento de un físico americano Benjamín Thompson, que en 1804 quiso demostrar dentro de sus trabajos sobre el calor, que era posible cocer un helado, y fue el chef del hotel de París de Montecarlo: Jean Giroix quien llevo a cabo los deseos del físico americano y realizó esta preparación. El citado científico intentaba demostrar, consiguiéndolo, que la clara de huevo, era mala conductora del calor. Por eso, el plato experimento consistió en esta “falsa” tortilla, sólo elaborada con claras y azúcar. Es decir, un merengue italiano en el que se coloca en su interior un biscuit helado. Pese haberse calentado vivamente al horno y flambeado después con ron, el helado en su interior permanecía sin deshacerse. Hay también otra versión más antigua y no carente de fundamento por la que se atribuye este postre a los cocineros de la embajada china que oficiaron durante un tiempo en el Gran Hotel de París en el año 1866, ya que el helado rebozado y frito es desde muy lejanos tiempos conocido en esa grandiosa culinaria oriental.

Atardecer en el comedor «La Rotonde» del Hôtel du Palais de Biarritz. (Foto: E. B.)

De todas formas durante unos cuantos años, la gastronomía molecular ha buscado introducir la física y la química en la cocina; pero poco a poco se ha visto que esta disciplina no conseguiría “que comiéramos de la química”, ni de la física, ya que buscaba unos objetivos más racionales y lógicos.

Como prueba, el rotundo fracaso del químico Marcelin Berthelot que, en 1894, “profetizó” erróneamente que para el año 2000 la química de síntesis, gracias a las “pastillas nutritivas”, supliría la agricultura y la cocina. El gastrónomo francés Brillat-Savarin fue entonces más clarividente cuando señaló “El creador obliga al hombre a comer para vivir, a comer invita por apetito y lo recompensa por el placer. Una pastilla nutritiva no podría, evidentemente, estimular los receptores como lo hacen los alimentos”

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Torrija con helado de coco. (Foto: E. B.)

 

MEDALLA AL MÉRITO TURÍSTICO PARA LA ACADEMIA ARAGONESA DE GASTRONOMÍA

30 Sep 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Sin categoría

Medalla al Mérito Turístico

La Academia Aragonesa de Gastronomía ha desarrollado a lo largo de este mes diferentes e importantes acontecimientos.

PREMIO DEL GOBIERNO DE ARAGÓN AL MÉRITO TURÍSTICO

Por su trayectoria y el trabajo realizado a lo largo de su creación, el Gobierno de Aragón y su Departamento de Vertebración del Territorio (Turismo de Aragón), ha distinguido a la Academia Aragonesa de Gastronomía con el premio al mérito turístico del presente año. La entrega del premio se realizó esta semana en Teruel coincidiendo con el Día Internacional del Turismo. 

MEJOR ESTABLECIMIENTO DE COMIDA FAMILIAR DE ARAGÓN 2018 

La semana anterior, esta academia otorgó al restaurante de la Hospedería de Roda de Isábena el premio al “Mejor Establecimiento de Comida Familiar de Aragón” de 2018.

Entrega del Premio por parte de Ángel González, Presidente de la Academia al mejor restaurante de Comida Familiar de Aragón 2018, en la Hospedería de Roda de Isábena (Huesca)

El restaurante de la Hospedería, al que se accede por el claustro de la Catedral, está situado en el antiguo refectorio cisterciense y conserva restos de frescos góticos y mobiliario del siglo XVIII. 

Asistentes al acto celebrado en Roda de Isábena (Huesca)

Yolanda Fillat y Alberto Lamora, junto con su hijo Alberto, están al frente de los fogones. Su recetario incluye platos de fuerte tradición en la región junto a recetas más complejas y otras ya clásicas de la cocina española. Su carta ofrece recetas típicas aragonesas, como el ternasco o la longaniza de Graus, junto a platos clásicos de la cocina española. Mención especial merecen las carnes a la brasa, especialidad de la casa, la perdiz escabechada, el jabalí al chocolate o distintas recetas de ciervo.

PREMIOS GASTRONOMÍA 2018

Por otra parte la Academia entregó el pasado martes sus «Premios de Gastronomía 2018″ en un acto académico celebrado en los salones del hotel Palafox de Zaragoza.

Los premiados junto a José Luis Soro, Consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad, Vivienda y Turismo del Gobierno de Aragón 

Este año los galardonados han sido:

MEJOR RESTAURANTE: Restaurante Callizo de Ainsa. MEJOR BODEGA: Bodegas Tempore de Lécera, Zaragoza. MEJOR LABOR GASTRONÓMICA, ámbito de difusión: Eugenio Monesma. MEJOR LABOR GASTRONÓMICA, ámbito de investigación: Grupo Universitario de Investigación Analítica (GUIA) de la Universidad de Zaragoza. MEJOR ALMAZARA: Apadrina un olivo, Oliete, Teruel.

Entrega de Premios en los salones del hotel Palafox de Zaragoza. En la foto, Juan Barbacil, Secretario de la Academia, presenta el acto

La Academia Aragonesa de Gastronomía concede sus premios desde el año 1999.

Fotos: Agencia Almozara y Academia Aragonesa de Gastronomía

Foto de familia de los premiados, junto a José Luis Soro, Consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad, Vivienda y Turismo del Gobierno de Aragón y y varios miembros de la Academia Aragonesa de Gastronomía

HOTEL ITURREGI (GUETARIA) MUCHO MÁS QUE UN HOTEL

14 Sep 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Sin categoría, Viajes

Fachada principal. La habitación del último piso es la mejor (suite Getaria). (Foto: E. B.)

Hemos vuelto a pasar un par de noches en este mágico establecimiento de Guetaria /Getaria cercano a San Sebastián: el hotel Iturregi, dirigido con acierto por la borgoñona, Lucie Leprêtre.

Como ya les hemos hablado de este hotel en otra ocasión, las fotos que ilustran este reportaje no son solamente de sus estancias, sino de su cuidado entorno y sus magníficos jardines repletos de flores en esta época del año (segunda semana de septiembre).

Escaleras del edificio. (Foto: E. B.)

Construido sobre las ruinas de un antiguo caserío en el municipio de Guetaria, combina la magia y la proximidad del entorno rural con la comodidad y los servicios de un gran hotel de lujo.

Inaugurado en 2007, ofrece unas espectaculares vistas al faro de Guetaria y a toda la costa vasca. Consta de seis habitaciones dobles y dos suites, todas decoradas por Daniel Rotaeche.

Suite Getaria

Suite Getaria

Baño de la suite Getaria

Cada una de las habitaciones de este antiguo caserío cuenta con su nombre propio, evocando los paisajes y la geografía de la provincia guipuzcoana. Así, Zarauz, Zumaia, Igeldo o Getaria son sólo algunos de los lugares que dan nombre en euskera a estas amplias y luminosas estancias, en las que, además, se ha cuidado al máximo la distribución, el tamaño y los acabados de los cuartos de baño, de forma que quedan perfectamente integrados con el resto de la habitación.

Piscina del hotel Iturregi. (Foto: E. B.)

Entre otros servicios, Iturregi ofrece, un room service para disfrutar de la cena en la habitación y un suculento desayuno elaborado con productos tradicionales de la zona, como fruta fresca, queso local, yogures caseros o bollería recién hecha.

Jardines del hotel. (Foto: E. B.)

Aunque si algo destaca de los servicios que ofrece este tranquilo hotel, es su piscina construida sobre las ruinas del antiguo caserío del que aún se conserva el arco de entrada. Sus salones (uno interior dotado de chimenea y otro exterior bajo los soportales, con vistas a las praderas que circundan la mansión), son muy atractivos.

Balcón de la suite Getaria. (Foto: E. B.) 

En el interior podemos disfrutar de un cocktail bar, en el que podremos preparar nuestros combinados preferidos a modo de self service, mientras leemos o disfrutamos (en días fríos) de la chimenea encendida junto a nosotros. Y en el exterior tendremos el placer de fumar un buen habano… sin molestar a nadie, mientras, al fondo, más abajo las luces de Guetaria se funden con el mar, bajo la “supervisión” del faro.

Vista nocturna de Getaria desde la habitación del hotel. (Foto: E. B.)

Creo que es un buen consejo el que les anime a pasar unos días. Septiembre y octubre son fechas (climáticamente) idóneas. Ya tenemos realizada la reserva para 2019.

Recepción del hotel Iturregi. (Foto: E. B.)

Foto: E. C. 

Texto y fotos: Eduardo Bueso (ambos copyright)

Fotos de las flores: E. C.  (copyright)

Las tres fotos del interior de la suite son gentileza del hotel Iturregi

Una de las miles de flores de los jardines que rodean al hotel Iturregi (Foto: E. C.)

RESTAURANTE “LA COCINA” DE JACA (HUESCA)

29 Ago 2018 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Hoteles, Restaurantes, Sin categoría

Pepe Pérez Chaparro (Foto: E. B.)

Un nuevo restaurante ha abierto sus puertas este mes de agosto en Jaca (Huesca). Se trata de “La Cocina” (casa de comidas), comandado por el matrimonio formado por Pepe Pérez Chaparro y Maider Abós Aldanondo, quienes durante muchos años ya llevaron las riendas de otro restaurante, “La Cocina Aragonesa” (un sol Repsol) en los bajos del Hotel Conde Aznar en la misma localidad pirenaica.

La ubicación no puede ser más céntrica: calle Zocotín, nº 11 a menos de tres minutos de la Catedral de San Pedro.

Catedral de Jaca. Foto realizada el 25 de agosto 2018. (Foto: E. B.)

Posee todo lo que debe de tener un establecimiento para triunfar: un magnífico y experimentado cocinero, un servicio de sala profesional y unas excelentes materias primas, todas ellas de las llamadas “kilómetro 0”, ya que salvo los pescados que llegan diariamente del Cantábrico, el resto son productos de la zona: tomates, frutos de la huerta, legumbres, carnes del Pirineo…

Entrada (Foto: La Cocina)

Situado en una atractiva esquina, con dos coquetas y soleadas terrazas orientadas a ambas calles adyacentes, ya en su interior nos topamos con una barra en la que se muestran las tapas que tanta fama (y galardones) se ganaron a pulso, con trabajo, tesón y buenas manos. Junto a la comentada barra unas mesas para tapear, así como la opción de probar cazuelas y raciones de platos de más enjundia.

Barra del bar, poco antes de la inauguración. (Foto: La Cocina)

A la izquierda se encuentra un acogedor comedor de mesas de madera de diseño y curiosa decoración. En él se ofrece una carta de las que “todo apetece”, (que variará según mercado y temporada), con el aliciente añadido, como es la posibilidad de solicitar medias raciones en varios de sus platos.

Comedor (Foto: La Cocina)

En el apartado de entrantes, destacan los garbanzos con salsa de chipirones, el ya mencionado tomate de Jaca con ventresca y la “Olla jacetana”, muy solicitada incluso en época estival, de la cual hablaremos con detenimiento en otro artículo, ya que su interés lo merece.

Tomate de Jaca (Foto: E. B.)

Garbanzos con salsa de chipirones (Foto: E. B.)

En pescados: ajoarriero montañés, sapito a la brasa o dados de merluza a la romana con alioli de ajo negro, entre otros. En cuanto a carnes: crujiente de manitas con caracoles, albóndigas de churra tensina en salsa de vino del Somontano, steak tartare o chuletón a la parrilla con piquillos, son buenas elecciones.

Merluza a la romana con alioli de ajo negro (Foto: E. B.) 

Para los más golosos, la sección de postres es asimismo muy atractiva: destacaríamos tarta de queso con coulis natural de frutos rojos o unos sorprendentes helados artesanos de la mítica y centenaria (fundada en 1890) pastelería “Echeto”, que recomendamos sin dudarlo.

Detalle de la vajilla y cubiertos. (Foto: E. C. )

La bodega correcta y suficientemente variada.

Sección de helados artesanos de la pastelería «Echeto», suministradora de este producto al restaurante «La Cocina». (Foto: E. B.)

Y ya que estamos en Jaca, no queremos terminar este artículo sin olvidarnos del alojamiento: siempre que visitamos esta ciudad acudimos al Hotel Conde Aznar. Una imagen de una habitación nos da idea del nivel de sus instalaciones.

Habitación del hotel Conde Aznar (Foto: E. B.)

Texto y fotos: La Cocina, E. C. y Eduardo Bueso (copyright)

Calle Mayor de Jaca (Foto: E. B.)

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