Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

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JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 12

27 May 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura

 

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 12 de un total de 13. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Las camisas tendidas al viento parecen estar eternamente atracadas por un pistolero. 

Se enamoró de una india. Fue un flechazo. 

Emprendió una vieja vida. 

Lo repitió hasta la saciedad, una sola vez. 

Te he comprado un regalo para mí. 

Las pompas de jabón son galaxias de nuestra infancia. 

Los péndulos son bastante indecisos. 

Se casó con un politono. 

Abril: ¡Cómo no va a llover con ese nombre¡ 

A las once y cinco, los relojes parecen levantar las manos siguiendo las órdenes de un atracador. 

Se casó por lo civil. Se separó por incivil.

No recuerdo aquel momento inolvidable. 

Los meteorólogos decretaron en la comunidad valenciana la alerta naranja. 

Durante el invierno las autoridades monetarias congelaron el precio de los helados. 

Los buceadores se emplearon a fondo para rescatar al submarino. 

La azafata de aviación llevaba faldas con mucho vuelo. 

Exclusivo para todos. 

El invierno huele a castañas asadas. 

¡Sé tú mismo¡ ¡Disimula¡ 

Copia al que copia. Alguien también te copiará. 

Tras el cambio de gabinete, el Ministro de Trabajo se quedó en el paro.

La estación de servicio estaba fuera de servicio. 

Si te pones las gafas al revés, los defectos del prójimo parecen virtudes. 

En el restaurante:

– Una mesa para dos, por favor.

– Pero usted viene solo.

– Pues, una mesa para uno.

– Siéntese en ésta de dos. Estará más cómodo. 

Los copos de nieve son confetis que los ángeles juerguistas lanzan desde el cielo para Noche Vieja. 

Las cigarras nunca toman somníferos. 

Los saltamontes se lo piensan mucho. 

Pide la luna. Te darán la tierra. 

Todos los ordenadores del hospital tenían virus. 

Duda en educación: ¿Por qué cuando alguien deja pasar a otra persona en una fila, sólo se lo agradecen a él y no a todos los que están detrás? 

Otra duda en educación: si a una dama la dejamos pasar con gentileza por una puerta giratoria, es ella la que trabaja empujando la puerta… ¿No sería más lógico que el caballero pasase primero? 

Tras la crisis, el sector naviero hizo aguas. 

La guerra comenzó en el Océano Pacífico. 

Las nueces son todo cerebro. 

¿Dónde tengo la chaqueta que llevo puesta? 

Recordad: ilusión viene de iluso. 

¡Camarero¡ ¡Esta mosca tiene una sopa¡ 

El motor de la furgoneta de la prisión nunca tenía fugas de aceite. 

En la farmacia se agotaron las gotas. 

El cabello destiñe con el paso de los años. 

El azafrán es pelirrojo. 

El restaurante era muy limitado: su carta sólo ofrecía sopa, caballo y rey. 

¿Quién inventó los chipirones rellenos de patas de chipirón?… y ¿Por qué le hemos perdonado? 

Los órganos siempre tienen dentro de sí la frialdad de las piedras de las catedrales. 

El dominó fue la primera alianza de civilizaciones: convivencia y multiculturalidad de fichas blancas y negras. 

Los buzones tienen apetito voraz.

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 11

23 May 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 11 de un total de 13. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

“Empresa circense necesita payaso para su espectáculo. Seriedad imprescindible”. 

Asociación cultural “Los Vándalos”. 

Como no sabía leer sólo usaba gafas para hablar. 

Los cónyuges se echaban mucho de más. 

A los pacientes saludables el sabio doctor sólo les recetaba placebos.

Colocó flores artificiales en un florero natural. 

Prohibido morirse en primavera. 

“Muestra no gratuita. Permitida su venta”. 

Los preámbulos de la informática, consistieron en denominar tiza al clarión. 

Terminantemente prohibido escribir terminantemente antes de prohibido. 

El primer hombre que pisó la luna era Armstrong-nauta. 

Fueron establecidas estrictas medidas de inseguridad. 

Cuando un forense visita a un enfermo ya tiene la mitad de su trabajo realizado. 

Las ballenas parece que siempre están embarazadas. 

A los chalecos les gusta el billar.

La almohada y el colchón viven en permanente concupiscencia. 

Paella mixta. Vino con gaseosa. Edulcorantes artificiales. Niños gratis. Media etiqueta. Coitus interruptus. Quitamanchas efectivo. Oportunidad única. 

El tratado sobre cefalópodos no tenía pies ni cabeza. 

El relojero no llegó a tiempo. 

El empresario que fabricaba bombas explotaba a sus trabajadores. 

En la playa nudista había numerosas colillas. 

El anciano fotógrafo en lugar de bastón usaba un trípode. 

Vistas las noticias y la calidad de los alimentos, optó por comerse el periódico y leer el desayuno. 

Los armamentistas lanzaron al mercado bombas de diferentes modelos. 

Paró de llover en seco. 

Apagaron el patio de luces. 

El caracol subió por su escalera. 

El ornitólogo tenía la cabeza llena de pájaros. 

La luna, por la noche, sólo bebe champagne. 

¿Puede una bomba ser inteligente? 

Cumbre de países no alienados. 

El meteorólogo no tenía tiempo para nada. 

La empresa de limpieza siempre ofrecía contratos basura. 

El matrimonio de joyeros celebró sus bodas de oro. 

El forense pasaba sus horas muertas en el tanatorio. 

Con el paso del tiempo, el doctor cambió de tratamiento al paciente. Terminó tuteándole. 

Los espárragos dan la mano “blanda”. 

Las sardinas llevan el brillo de las olas en su piel. 

Los motoristas que no usan casco, no tienen cabeza. 

Al cocinero se le fue la olla. 

Al simio le encantaban los monólogos. 

Pese a no tener el bachillerato, el piloto de F-1 logró terminar tres carreras. 

Tras los malos resultados de ventas de los agentes de Avecrem, su director los puso a caldo. 

En la sala de espera de la morgue instalaron sillones anatómico-forenses. 

Las moscas siempre están tramando algo perverso; que no paran de frotarse las manos. 

La gastronomía tiene dos puntos en común con la astronomía: las estrellas (Michelin) y los precios de los restaurantes. 

El chatarrero siempre le quitaba hierro al asunto. 

Las escobas siempre están despeinadas. 

“Le habla el contestador automático del buzón de voz”. 

En el partido amistoso de fútbol, el equipo de bomberos venció por humo a cero. 

El rifle automático se disparó solo. 

En la tienda de feng shui  vendían “todo a zen”. 

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 10

18 May 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 10 de un total de 13. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Los tricornios llevan mostacho. 

Aprovechó la oferta de 2 x 1 para comprarse un 4 x 4. 

Los lapiceros huelen a otoño. 

Las piscinas son “muestras sin valor” envasadas de los océanos. 

La ropa interior tendida se ruboriza al mirarla. 

Las teorías de los astrónomos están a años luz de la realidad. 

Los peluqueros a veces tienen ideas descabelladas. 

¿Quién nació antes?: ¿Las salas de espera de los dentistas o la música que suena en ellas? 

Los volcanes expulsan por sus bocas parte del cosmos que se comieron durante su niñez. 

Los cometas son las varitas mágicas de las hadas del Universo. 

Buscaba a su “media naranja” y encontró un limón entero. 

Micrófono muy pequeño: micro-micrófono. 

Las corbatas poseen instinto estrangulador. 

El agricultor estuvo sembrado. 

Las pinzas de ropa femenina tienen los dedos delicados. 

Las tijeras poseen alma de sastre. 

Los gusanos de seda siempre se visten de Hermés. 

¿Quién confiesa a los curas? 

Se olvidó el memorándum. 

El séquito se mojó. 

Dados esféricos. Rectas elípticas. 

El pueblo botó al gobierno por mayoría absoluta. 

Siempre que abrimos el cajón central de una mesa de despacho se burla de nosotros sacándonos la lengua. 

Los bastones siempre cojean. 

El móvil se paró. 

Antes de salir al mercado los productos farmacéuticos eran cínicamente probados. 

La excarcelación de los pirómanos encendió las alarmas entre la población. 

Llegaron con una exquisita impuntualidad. 

El sereno estaba nervioso. 

Como no tenía nada que contar le escribió una carta en blanco. 

El sacerdote fumador decidió dejar el hábito. 

El carbón siempre está dando la brasa. 

El invidente, por la noche siempre cargaba su linterna con pilas fuera de uso. 

El hostelero pasó sus días de cárcel en régimen de prisión completa. 

El electricista tenía pocas luces. 

Las paracaidistas parece que desciendan sujetándose con hilos a sus faldas. 

Júpiter consiguió el “Premio Planeta”. 

Los sucesos paranormales también afectaron a los que no lo eran. 

Permitido no fumar. 

El hematólogo tenía su cuenta corriente en un banco de sangre. 

Los cepillos siempre llevan bigote. 

Las alcachofas también tienen su corazoncito. 

Los volcanes tienen unas digestiones muy pesadas. 

El otorrino le regaló a su esposa una gargantilla. 

El silbo de los afiladores suena en blanco y negro. 

Concedió una entrevista en exclusiva para más de cien cadenas de televisión. 

El capitán del barco estaba inmerso en un mar de dudas. 

El desactivador de explosivos se lo pasó bomba

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 9

27 Abr 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Sin categoría

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 9 de un total de 11. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Las puertas de los cementerios son enrejadas para dejar escapar las almas de los despistados. 

Los sastres siempre viven pendientes de un hilo. 

Pese a padecer insomnio, por las noches siempre se le dormía una pierna. 

Lo que decía el cura iba a misa. 

Las primeras nieves otoñales son los sudarios de las hojas caducas. 

Se casaron dos telescopios. Tuvieron unos gemelos. 

Los pisapapeles educados siempre están pidiendo perdón. 

La cerradura de la puerta del Vaticano estaba un poco roma. 

Los hijos del sepulturero, al llegar la noche, siempre jugaban alegremente con globos negros en la oscuridad. 

El trapecista se casó con la internauta. Ambos estaban enganchados a la red. 

El experto yudoca no sabía hacerse el nudo de la corbata. 

El ganadero perdió. 

La película fue muy interesante desde el principio hasta el film. 

El objeto era de un valor incalculable de medio millón de euros. 

El óptico regaló a su esposa un abrigo de visión. 

En la orquesta de cámara, los músicos de violín y de violonchelo, tenían cuerda para rato. 

El enfermo tenía un excelente estado anémico. 

Al punki, del susto, se le pusieron los pelos lacios. 

Los patos odian a las naranjas. 

Los fantasmas de los hoteles en lugar de sábana usan albornoz. 

Los corchos de las botellas de champagne fueron los ancestros de los ovnis. 

¿Por qué los clientes de los estancos siempre tienen prisa? 

Aladino tenía muy mal genio. 

La aeronave se estrelló con total normalidad. 

¿El queso huele a Francia, o es Francia la que huele a queso? 

El cardiólogo tuvo una corazonada. 

El político del PP jamás abría su PC. 

En el tenis y en los restaurantes de lujo, el servicio es muy importante. 

En Copenhague, las ambulancias y los bomberos llevan “sirenitas”. 

La sal gorda, adelgazó. 

La luna es el botón blanco del cuello de la camisa del smoking de la noche de gala. 

El ávido e impaciente lector compraba la noche anterior el periódico del día siguiente. 

Al astronauta se le salían los ojos de sus órbitas terrestres. 

Los dueños de la imprenta no daban muy buena impresión a sus clientes. 

El banquero no daba crédito a lo que veían sus ojos. 

El pasado tiene poco futuro. 

En la cárcel había varios presos del pánico. 

La huelga de panaderos tuvo su miga. 

La raíz del problema del bosque estaba en el subsuelo. 

El vigía del barco se pasó la noche en vela. 

El horizonte es el lugar exacto, desde donde los que nos ven, nos sitúan en el horizonte. 

La azafata se enamoró del piloto automático. 

El barco llegó a destino con una ola de retraso. 

El otro día me vi por la calle. 

La venta de armas se disparó. 

Algo falla en la naturaleza cuando los tomates no tienen colesterol. 

Las negociaciones del tratado de pesca resultaron espinosas. 

Solicita lo que quieras. Te ofrecerán lo que no deseas. 

Piensa lo justo. Los excesos producen depresión. 

Apareció en el fondo de un pozo sin fondo. 

Un banco recién pintado es una incitación a sentarse en él. 

El fabricante de pasta se arruinó. 

Curiosos no abstenerse. 

El yudoca nunca daba su brazo a torcer. 

El hambriento profesor de gramática se comía todos los acentos que podía. 

¿Por qué se siente placer al romper las tarjetas de visita? 

¿Por qué guardamos las tarjetas de visita innecesarias y rompemos las que más tarde necesitamos?  

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

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