Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 10

18 May 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 10 de un total de 13. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Los tricornios llevan mostacho. 

Aprovechó la oferta de 2 x 1 para comprarse un 4 x 4. 

Los lapiceros huelen a otoño. 

Las piscinas son “muestras sin valor” envasadas de los océanos. 

La ropa interior tendida se ruboriza al mirarla. 

Las teorías de los astrónomos están a años luz de la realidad. 

Los peluqueros a veces tienen ideas descabelladas. 

¿Quién nació antes?: ¿Las salas de espera de los dentistas o la música que suena en ellas? 

Los volcanes expulsan por sus bocas parte del cosmos que se comieron durante su niñez. 

Los cometas son las varitas mágicas de las hadas del Universo. 

Buscaba a su “media naranja” y encontró un limón entero. 

Micrófono muy pequeño: micro-micrófono. 

Las corbatas poseen instinto estrangulador. 

El agricultor estuvo sembrado. 

Las pinzas de ropa femenina tienen los dedos delicados. 

Las tijeras poseen alma de sastre. 

Los gusanos de seda siempre se visten de Hermés. 

¿Quién confiesa a los curas? 

Se olvidó el memorándum. 

El séquito se mojó. 

Dados esféricos. Rectas elípticas. 

El pueblo botó al gobierno por mayoría absoluta. 

Siempre que abrimos el cajón central de una mesa de despacho se burla de nosotros sacándonos la lengua. 

Los bastones siempre cojean. 

El móvil se paró. 

Antes de salir al mercado los productos farmacéuticos eran cínicamente probados. 

La excarcelación de los pirómanos encendió las alarmas entre la población. 

Llegaron con una exquisita impuntualidad. 

El sereno estaba nervioso. 

Como no tenía nada que contar le escribió una carta en blanco. 

El sacerdote fumador decidió dejar el hábito. 

El carbón siempre está dando la brasa. 

El invidente, por la noche siempre cargaba su linterna con pilas fuera de uso. 

El hostelero pasó sus días de cárcel en régimen de prisión completa. 

El electricista tenía pocas luces. 

Las paracaidistas parece que desciendan sujetándose con hilos a sus faldas. 

Júpiter consiguió el “Premio Planeta”. 

Los sucesos paranormales también afectaron a los que no lo eran. 

Permitido no fumar. 

El hematólogo tenía su cuenta corriente en un banco de sangre. 

Los cepillos siempre llevan bigote. 

Las alcachofas también tienen su corazoncito. 

Los volcanes tienen unas digestiones muy pesadas. 

El otorrino le regaló a su esposa una gargantilla. 

El silbo de los afiladores suena en blanco y negro. 

Concedió una entrevista en exclusiva para más de cien cadenas de televisión. 

El capitán del barco estaba inmerso en un mar de dudas. 

El desactivador de explosivos se lo pasó bomba

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

MENÚ PARISINO 1911

19 Abr 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Gastronomía, Libros, Restaurantes, Viajes, Vinos

Página 3 del menú. París 1911

Sin menospreciar su valor material, el mundo de las antigüedades gastronómicas, nos introduce en historias mágicas. Localizar tesoros en forma de libros, folletos turísticos, guías o menús, es el mejor regalo que puede obtener el buen buscador de antojos, de rarezas… de sentimientos.

Nuestra intención a la hora de escribir estas líneas, era la de mostrarles varias cartas de restaurantes de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Pero como en Lugares con Estrella intentamos que sea una revista amena, nos conformaremos evocando tan solo una de esas cartas, eso sí, curiosa y muy bien editada. Se trata de un menú que adquirimos hace unos años en un anticuario de Biarritz, realizada con motivo de la recepción ofrecida por el ayuntamiento de París, y en su propio edificio, a los alcaldes, concejales y representantes de los ayuntamientos de Bruselas, Amberes, Lieja y Gante, el 6 de abril de 1911.  

Portada del menú

Dicho programa se compone de catorce páginas (portadas incluidas), en las que se detalla con minuciosidad, junto al menú, las diferentes canciones (veintidós en total) con las que se deleitó a los agasajados, no sólo durante la cena, sino antes -en el Salón de los Arcos del Ayuntamiento parisino-, y después del ágape -en el Jardín de Invierno-.

Ayuntamiento de París

En concreto, para la cena fueron seleccionadas seis canciones: “Marcha francesa”, “El primer día de felicidad”, “Serenata húngara”, “Ballet de Hamlet”, “Mi bello regimiento que desfila” y “Les Erinnyes”.

En cuanto al menú gastronómico, nos ceñiremos a la traducción del mismo: Crema renacimiento; consomé a la valenciana; barquitos gastronómicos; suprema de lenguado Amiral; mollejas de ternera al estilo de Arles; setas a la forestière; tordos en salmis a la Gelée; mandarina pilé; sorbete de licor holandés Kummel; brocheta de pulardas trufadas; jamón de Praga con salsa de Jerez; ensalada gala; guisantitos “nouveaux” a la francesa; helado Ambassadeur  y postres  diversos.

Menú completo

Los vinos que acompañaron fueron los siguientes: Chambertin 1877 (Chablis) – Château Haut-Brion 1899 (Médoc) y dos champagnes, servidos en decantadores: Moët et Chandon Brut Imperial 1904 y Veuve Clicquot (etiqueta amarilla).

El opúsculo, fue editado por la imprenta de Edouard Devambez, sin duda el mejor especialista en el arte del grabado, no en vano desde 1873 realizó trabajos para la Casa de Orleáns, la Casa de Bonaparte y el Palacio del Elíseo. 

Texto y fotos del libro/menú: Eduardo Bueso (copyright)

Sala de fiestas

JUEGOS PALABRARES: CAPÍTULO 8

05 Abr 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

 

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 8 de un total de 11. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Las serpientes poseen el alma de las bailarinas orientales. 

En la cena de la asociación de dentistas, todos se disputaban la extracción del corcho de las botellas. 

¿De quién huyen permanentemente los que practican footing? 

El otorrino se hacía oídos sordos. 

¡Corre¡ Nadie te espera. 

El propietario de los Altos Hornos de Vizcaya poseía una salud de hierro. 

El mar más aristocrático es el marqués. 

El negocio del jabón creció como la espuma. 

A los físicos nucleares les encantaba la cocina de fusión. 

Aquella entrevista televisiva sobre la exclusiva del escándalo de un personaje famoso, sólo duró tres mil euros. 

La película de terror fue realizada por técnicos de miedo-ambiente. 

Los cometas huelen a azufre, fósforo y pólvora. 

El doctor, cuando enfermaba, siempre se curaba en salud. 

Los espejos siempre te están observando. 

Las básculas de los baños tienen sus almas perversas. 

El jabón adelgaza con dietas líquidas. 

El veterano tren de vapor, se enamoró perdidamente de una esbelta y joven chimenea. 

¿Para qué figura la palabra diccionario en los diccionarios? 

La azafata iraní llevaba muchas horas de velo. 

El infierno está lleno de almas de bomberos. 

¿Qué fue primero, el reloj de arena o el desierto? 

Si supiera lo que sé y cree que no lo sé. 

El vapor de las antiguas locomotoras en realidad eran los blancos mostachos del viejo maquinista. 

El veneno tiene alma amarga. 

En cuanto vendió el dúplex de lujo, se quitó un buen piso de encima. 

Me encanta ir los lunes a los museos cerrados. 

El abogado en un momento de locura perdió el juicio. 

Al magistrado le extrajeron la muela del juicio. 

En la más terrible oscuridad, siempre brilla el filo de un arma blanca dentro de nuestra aterrada imaginación. 

Hasta que no le confirmaron la noticia, el carbonero estaba en ascuas. 

Tras ser detenido por circular a gran velocidad, el juez le realizó un juicio rápido. 

Los rabos de las uvas, por lógica, deberían ser de corcho. 

La vida es como una noria pero sin música de feria. 

“El tiempo es oro”. (Rolex) 

El cineasta era tan poco inteligente que en Hollywood le concedieron el Óscar al mejor “Corto”. 

Inventó una botella de corcho con tapón de cristal. 

Los globos que llevan los niños en las ferias están llenos de helio e ilusión a partes iguales. 

No recordaba nada de su amnesia. 

¿Quién se oculta dentro de las calculadoras? 

Los cometas siempre van dejando rastro por donde pasan. 

La policía detuvo en una noche a más de veinte estrellas fugaces. 

El obispo se dio un buen golpe y le salió un “cardenal”. 

Menos la moral, todos los parámetros médicos los tenía muy altos. 

En la procesión de Semana Santa, dos cofradías llevaban el paso cambiado. 

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

 

EN COCINA: HÁGALO SENCILLO

01 Abr 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Libros, Restaurantes

Comedor del restaurante Akelarre de Igueldo/Igeldo (San Sebastián/Donostia) (Foto: Eduardo Bueso)

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

Resulta  muy satisfactorio releer una vez más un viejo recetario poco conocido de uno de los personajes históricos más importantes de la gastronomía francesa y al que se le puede considerar como el precursor, -llamémosle un tanto ampulosamente- “ideológico” del movimiento renovador de la “Nouvelle Cuisine”. Habrán adivinado que se trata de Maurice Edmond Sailland, más conocido por su seudónimo de Curnonsky, el cual fue proclamado por sus coetáneos gastrónomos parisinos como Príncipe de los Gastrónomos y “Secretario perpetuo de los psicólogos del Gusto”. Pues bien, con todas estos reconocimientos y honores, el viejo Cur (como se hacía llamar  en  su  vigorosa ancianidad) con casi 76 años, exactamente en 1946, publicó, una pequeña  obra, un recetario comentado  de “Cocina sencilla” titulado Á L´Infortune du Pot.

Quien había comido en las mesas más lujosas y manjares opíparos, quien conocía, como su propia casa, los mejores y más encopetados restaurantes de Paris y de toda Francia (entonces era decir del mundo), quien había tocado el cielo gastronómico, desciende a lo “terrenal” en esta obra y nos habla de los productos sencillos (no por ello menos sublimes), y nos ofrece simples recetas hogareñas, de amigos gourmets  y de aficionados salseros y cocinillas dirigida  a las señoras, a las amas de casa, eso sí, a las más sibaritas como el mismo gastrónomo reconoce.

Curnonsky señala, en el prólogo de la obra citada, las cuatro cocinas francesas que coexisten perfectamente: La alta cocina, la cocina burguesa, la cocina regional y la cocina improvisada.

De la primera afirma algo que incita a la reflexión: “hay que conservar la Alta Cocina sabiendo prescindir de ella”. O dicho de otro modo mucho más directo, no todo se reduce a esta culinaria de relumbrón o de alto copete.

Hotel Iturregi (Guetaria/Getaria) (Foto: Eduardo Bueso)

Es más, el veterano gastrónomo, dirigiéndose a sus potenciales lectoras, les provoca preguntándoles: “¿De verdad le preocupa querida ama de casa francesa, no poner en todos sus platos trufas, foie gras, caviar, supremas, canapés y todas esas maravillas  bautizadas con nombres de batallas o de olvidados diplomáticos? Y Curnonsky reafirma rotundamente, poco después, algo que está de plena vigencia hoy día: ”la cocina sofisticada es un trabajo selecto que no admite el adocenamiento ni la mediocridad y que exige el talento y la erudición de auténticos artistas. Pero la parodia de la cocina sofisticada, lo que me atreveré a llamar la cocina de nuevo rico es lo peor que en el mundo pueda encontrarse”.

El complemento de esta reflexión lo podemos descubrir en aquella pequeña oda que había dedicado años antes a una cocinera popular  Mélani Roaut, en agradecimiento a “su inolvidable tortilla” y que en su parte más esencial se convirtió en el slogan de la renovación culinaria de los setenta : “¿Cocina ?… Es cuando las cosas tienen el gusto de lo que son“

Un artista como Xavier Mariscal dijo algo memorable al respecto: “Ante la duda… sencillez”. Expresión que recuerda a lo manifestado por el  Príncipe Cur en el prólogo del recetario citado: “La Bruyere (escritor galo del siglo XVII) resumió toda la literatura en un par de frases: “¿Quiere decir que está lloviendo? Diga, está lloviendo”. El gran maestro Escoffier condensó toda la cocina en dos palabras “Hágalo sencillo”.

Texto: Mikel Corcuera. Fotos: Eduardo Bueso. Texto y fotos: copyright

Muñeco Bibendum de Michelin, situado en el salón de entrada de Arzak, restaurante poseedor de 3 Estrellas (Foto: Eduardo Bueso)

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