Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

JUEGOS PALABRARES : CAPÍTULO 4

08 Mar 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 4 de un total de 11. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Miró tan fijamente al sol que este optó por ponerse unas gafas de ojos. 

Armani, en un momento de locura, diseñó camisas de fuerza. 

Los pavos reales tienen el alma de chicas de cabaret. 

La triste rosa se suicidó clavándose sus propias espinas. 

En cuanto le tocó la lotería, se puso a trabajar hasta que se arruinó. 

Tanto se asustó la gallina, que se le puso la piel de hombre.

Cuando se despojó del traje de presidiario, se le quedó la piel a rayas. 

Varios melones formando equipos se pusieron a jugar al rugby unos contra otros. 

Le regalaron una máquina de fabricar sueños, pero nunca logró averiguar cómo se ponía en marcha. 

Al entrar a formar parte como académico de astronomía, se dio un golpe en la cabeza y vio las estrellas. 

Aquella limpia astronauta, no paraba de recoger toda la basura espacial que podía. 

¿Por qué se denomina oficina de objetos “perdidos”, en lugar de “encontrados”? 

El egoísta tomó una determinación y nunca la devolvió. 

Al neumólogo le avisaron que en realidad era un neumático. 

Visitando el Vaticano, se le fue el santo al cielo y lo canonizaron. 

En lugar de aguardiente le sirvieron agua templadita. 

Entró a trabajar en eléctricas por enchufe. 

Los soldados en lugar de beberse la botella de un tirón, se la bebían de un tiro. 

¡Sal¡ Pidió el cocinero a su pinche. Y éste se fue. 

Bebo Valdés resultó ser abstemio. Y al “Cigala” no le gustaba el marisco. 

El amor por su novia le rompió el corazón al cardiólogo. 

En cuanto llegó a Murcia se dio cuenta el marciano que se había confundido de letra. 

Al enano del circo lo pusieron de patitas en la calle. 

Aquel paciente le cayó muy gordo al dietista. 

Como fue un toro estupendo, en lugar de banderillas le pusieron unos canapés. 

Las vísceras le resultaron entrañables al cirujano. 

En el partido de fútbol de presidiarios, todos deseaban el puesto de defensa líbero. 

Era un río con todas las comodidades incluida el agua corriente. 

A su regreso del viaje espacial, el astronauta le regaló un anillo de Saturno a su prometida. 

Desde que se pesó en dos básculas a la vez, pudo comer el doble. 

Era un mentiroso increíble. 

Escribía sobre papel negro para que nadie leyese sus obras. 

Por las ventanas de las casas muy pobres… ¿se verá en blanco y negro? 

¿Damos una vuelta? le dijo un aspa de un molino a otra. 

Al fotomatón lo encausaron por múltiples asesinatos. 

Esos palillos tenían muy poca cabeza. 

Al escritor se le acabó la imaginación antes que la tinta. 

Aquellas lesbianas comenzaron jugando al ajedrez y terminaron jugando a las damas. 

Era de tan alta estirpe que no le daba importancia. 

Tan aburrida fue la representación que a la hora de los aplausos el teatro se vino arriba. 

En noches de luna nueva el firmamento se asemeja a un traje de faralaes enlutado. 

El perro es el menos inteligente de los animales, como lo demuestra que sea el mejor amigo del hombre. 

El palillo mató a la aceituna sin querer. 

Los ajos son muy cabezones. 

El óptico no veía nada claro su negocio. 

El muy optimista se pensaba que lo era. 

Era tan puritana que nunca tomaba merluza en salsa verde. 

En las reuniones del partido liberal, jamás tenían orden del día. 

Era un pavo real de ficción. 

La jirafa se escondió detrás de una chimenea.

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

JUEGOS PALABRARES : CAPÍTULO 3

29 Feb 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

Aquí adjunto el capítulo 3 de un total de 11. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

Dijo que sí, pensando como siempre que no. 

Los agnósticos tienen roto el espejo del alma. 

Lo compró tan satisfecho como si lo hubiese vendido. 

Por una letra el seis no es capicúa. 

Escribió sus memorias para poder olvidarse de ellas. 

Regresó al lugar del crimen para cometer el asesinato. 

Era una máquina tan perfecta que acabó estropeándose. 

El enfermo estaba tan sano que nada más llegar el doctor se murió. 

Tenía tanta prisa que siempre llegaba tarde. 

La luna me guiñó un ojo… ¿O no era a mí? 

Soñé que viajaba a una lejana galaxia, y desde entonces aquí vivo. 

Baile de cometas. Danza mágica de chispas. Aquelarre de fuegos artificiales para el regocijo del firmamento. 

Cerró la celda de la prisión por dentro, y no pudieron huir sus guardianes. 

Comenzó a leer la novela por el último capítulo, pero tuvo que llegar al prólogo para averiguar quién fue el asesino. 

Pese a ir a toda velocidad siempre le precedía su mala sombra. 

La víctima se declaró inocente, ganando el juicio a título póstumo. 

¿Quién nunca se olvida de encender la luna todas las noches? 

El acordeón lloraba sin cesar, por carecer de piernas para moverlas al ritmo de su música. 

El piano levantó su tapa, y sonrió enseñando sus dientes alegremente.

 A pesar de pincharse con sus espinas, los claveles se fueron “de rositas”. 

Los soldados mezclaron su munición con algunas balas de fogueo, para que pareciese que actuaban en misión humanitaria. 

Grapé una pareja de folios, y a los nueve meses tuvieron una octavilla de hojas azules. 

El asesino se ensañó con su víctima con la mayor sensatez y educación en todo momento. 

El pobre bicho se comportó como un animal. 

Se fue de su casa para echarla de menos. 

El triunfo mereció la pena de los vencidos. 

Se examinó el boniato y le pusieron un cero patatero. 

Lo fusilaron respetándole hasta el último de sus derechos humanos. 

El acordeón engulle dentro de su fuelle las notas musicales que emite.

¿Te ayudo? Dijo en cuanto se quedó solo. 

El efecto óptico hizo que lo viese tal y como era realmente. 

El reloj siempre da las horas que no necesita para su propio consumo.

Tanto se arrepintió que lo volvería a hacer ahora mismo. 

El buzo se despojó de su indumentaria, quitándose un buen peso de encima. 

Se compró el último modelo para venderlo en su vejez a un anticuario. 

Nada más esposar a los asaltantes, no tuvieron más remedio que casarse. 

Indignado, el director del hotel solicitó el libro de reclamaciones del cliente.

¿Por qué los perros japoneses no tienen los ojos oblicuos? 

Las ovejas en verano son como perros laneros esquilados. 

Los ingleses son rubios de tanto beber cerveza. 

El reloj de sol tiene un defecto: no es sumergible. 

El cielo en noche de luna nueva es como un pueblo pobre: muchas luces pero poco potentes. 

El tiempo es como un taxista en día de lluvia. Lo queremos parar, pero se empeña en no hacernos caso. 

La luna llena es una señal de “prohibido circular” por el cosmos. 

Los extremos se tocan. Los extremistas se llegan a pegar. 

Una vez sobornado, el paraguas dejaba pasar la lluvia sin ningún problema.

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

NUEVO LIBRO DE EDITORIAL ALMOZARA: “2000 – 2020 VEINTE AÑOS DE CERTÁMENES DE HORECA”

28 Feb 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Eventos, Libros

En plena celebración del XXI Certamen Gastronómico de Zaragoza – Premios HORECA, en marzo, verá la luz 2000-2020, veinte años de certámenes de HORECA, nuevo libro de la agencia editora Almozara. El vigésimo aniversario del certamen -cuyos primeros premios se entregaron en enero de 2000– se convierte en el pretexto para recorrer la historia de la Asociación de Empresarios de Restaurantes de Zaragoza, desde su fundación, en 1977, hasta la actualidad.

Prologado por el actual presidente de la asociación y de la CEHTA, Luis Váquer, el libro está dividido en cuatro capítulos que se corresponden con las distintas presidencias: “Echando la vista atrás… cómo empezó todo”. Presidencias de Fernando Pallás, Faustino Martínez, Antonio Mur y Francisco Ledesma. 1977-1987; “Promoción, formación y búsqueda de la excelencia. 1988-2001”. Etapa de Emilio Lacambra; “La Asociación de Restaurantes de Zaragoza, como parte fundamental del sector turístico, se proyecta al exterior”. Etapa de José Luis Yzuel; y “Horeca restaurantes: 20 años promocionando la restauración zaragozana, 43 defendiéndola”. Etapa de Luis Váquer. El volumen concluye con un apartado dedicado a las empresas e instituciones que llevan dos décadas colaborando estrechamente con el certamen.

Editado por Almozara, el libro ha sido coordinado por Miguel Ángel Vicente, diseñado y maquetado por David García, escrito por la periodista gastronómica Cristina Arguilé e ilustrado con imágenes del propio archivo de HORECA, de varios de sus miembros y de Agencia Almozara. La postproducción fotográfica ha corrido a cargo de Cristina Martínez.

Foto: Almozara

JUEGOS PALABRARES : CAPÍTULO 2

23 Feb 2020 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Cultura, Libros

Como ya anticipé a los lectores, recientemente he editado un libro que le di el nombre de “Juegos Palabrares”. Dada su limitada edición, prácticamente no poseo más ejemplares. Como han sido muchos los que no lo han podido conseguir, a expensas de que realice una segunda edición, cada semana subiré un capítulo a este magazine de Lugares con Estrella.

 Aquí adjunto el Capítulo 2 de un total de 11. 

Espero que les resulte agradable su lectura.

 

CAPÍTULO 2 – FRASES 1 – 50

 

Intentó alcanzar la luna subiendo por una escalera sin peldaños. 

Se miró en el espejo para no reconocerse. 

Se comportaba de una forma tan estúpida que a veces daba la impresión de ser un genio. 

La luna siempre duerme sobre el mar. 

La beata sólo miraba los santos de las revistas. 

En el funeral del Rey le pusieron varias coronas. 

Encendió la luz para que no le cegara con su belleza interior.

Lo escribió a fuego para poderlo borrar. 

Era un burro muy listo que portaba a un hombre muy tonto.

Siempre se reía de sí mismo hasta que se apercibió. 

¿Cuántos cosmos se esconden detrás del cosmos para no alarmarnos más? 

Un cometa desenchufó sin querer el cable de la luz de la luna al pasar cerca de ella. 

Nunca te olvidaremos… ¿A quién? 

Sombras de colores. 

Rezad, rezad, benditos. 

El dulce murmullo de la soledad. 

Nada bueno bajo el sol. 

El otorrino enmudeció. 

El pollo no dijo ni pío. 

El hematólogo tenía la sangre de horchata. 

Un cometa se casó con una cometa. 

El payaso hizo el ridículo. 

Los fallecidos se lo agradecieron eternamente. 

No se preocupe doctor. 

El móvil del crimen fue un Samsung. 

De pequeño sabía cantar hasta diez. 

Fueron invencibles hasta que se armaron. 

Me da igual, pero no me da lo mismo. 

Al poco rato de abrir el paraguas se puso a llover. 

¡Esto es una locura¡ Dijo el director del manicomio. 

San Antonio se durmió como un bendito. 

Pasaron varias horas sin su autorización. 

Contreras se enteró de todo. 

El tiovivo falleció. 

Dulce sal. 

Sin comerlo ni beberlo, terminó la dieta. 

El cocodrilo se quedó sin lágrimas. 

Ojeo libros, leo revistas. 

El humanoide era una excelente persona. 

La retama lloró amargamente. 

Era tan tacaño que no daba ni una en el clavo. 

Reservado el derecho de admisión a mí. 

El tiro de gracia no le hizo ninguna gracia. 

Unos segundos antes de tropezar, se cayó. 

El peine, escasamente tenía una púa. 

La almendra salada, bailaba muy graciosa. 

La avellana, a su vejez, se convirtió en esdrújula. 

Las aceitunas lloran aceite.

En El Cairo todo era barato. 

Era un viajero cansable. 

Identificaron al «ovni” antes de despegar. 

Su alma estaba fuera de sí.

 

Texto: Eduardo Bueso (copyright). Prohibida su reproducción total o parcial.

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