Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso Lugares con estrella · Por Eduardo Bueso

RESTAURANTE “EL PUERTO DE SANTA MARÍA”: SABORES DE CÁDIZ EN EL CENTRO DE ZARAGOZA

14 Ene 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

Comedor principal de El Puerto de Santa María. (Foto: E. B.)

Era una deuda pendiente para nuestros lectores. En las casi 600 crónicas publicadas en Lugares con Estrella, ya hemos realizado críticas de varios restaurantes, pero a lo largo de 2019 visitaremos muchos más.

Hoy hacemos un alto en “El Puerto de Santa María”, localizado en pleno centro de la capital maña, concretamente en el paseo de la Mina.

Pulpo sobre “parmentier”. (Foto: E. B.)

Se trata de un local amplio, decorado con ambiente andaluz, provisto una terraza siempre (que el tiempo lo permite) a rebosar. Ya en su interior, nos encontramos con una barra de tapeo que ocupa varios metros de longitud. Junto a ella unas mesas para degustar dichas tapas o incluso para comer o cenar de manera informal. Al fondo se accede a dos comedores: el de la entreplanta superior en nuestra opinión,  el más agradable y en la zona inferior otro, más destinado a celebraciones privadas. En ambos, las mesas están bien equipadas con manteles y servilletas de tela, algo que se valora en estos tiempos del papel de usar y tirar.

Tomate “a la andaluza” (en la imagen media ración). Foto: E. B.

Pero vayamos a su carta; como en el titular ya anticipamos, nada más traspasar la puerta de entrada su decoración nos hace saltar en el espacio hasta la ciudad gaditana que lleva su nombre. Y la carta refleja claramente que allí nos encontramos: entrantes, ensaladas, platos de puchero, pescados, arroces…

Tapa de presa ibérica con jamón de Jabugo. (Foto: E. B.)

De los platos más recomendados figuran el jamón 5J, los “pescaitos”, el tomate a la andaluza, la gamba blanca de Cádiz (plancha, cocida… o al ajillo, pelada pero conservando las cabezas para darle más sabor), el atún en todas sus presentaciones, los callos, el pulpo sobre un conseguidísimo “parmentier”, presa ibérica con jamón de Jabugo y patatas fritas (nosotros lo degustamos en formato de tapa), el bacalao dorado (la influencia portuguesa en la provincia gaditana)… es decir, ocurre lo contrario a lo que sucede en otros lugares: posee una carta muy extensa, pero todo resulta atractivo.

Gambas al ajillo. (Foto: E. B.)

El servicio es profesional y el precio del ticket medio resulta equilibrado (dado el alto nivel del producto que ofrecen). Podemos recomendarlo sin lugar a equivocarnos.

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Mesa del restaurante El Puerto de Santa María, fotogafiada el pasado sábado. (Foto: E. B.)

RESTAURANTE LA TORRE PLAZA

08 Ene 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

Comedor principal de La Torre Plaza. (Foto: E.B.)

Como su nombre indica, este nuevo restaurante se ubica junto a la zaragozana Plaza de toros de La Misericordia, en el local donde hasta hace unos meses se asentaba La Tertulia Taurina.

Repasando su trayectoria profesional, el jefe de sala, Ricardo Arroyo le conocí en Aires del Sur, un pequeño bar restaurante situado en el paseo de La Mina. Allí se degustaban los mejores productos andaluces, con especial énfasis en los jamones, las chacinas… y cómo no, las gambas de Huelva. Ricardo, cortador de jamón de profesión fue el alma mater de ese local. De ahí se trasladó a “La Bella Lola” en la cercana plaza de Los Sitios, donde dirigió con acierto la sala durante unos años. Desde el verano ejerce de maître en La Torre Plaza.

Víctor Marta y Ricardo Arroyo. (Foto: E. B.)

Para que todo funcione a la perfección se ha arropado con un equipo de sala de “primera división” y con un chef de  larga trayectoria profesional al frente de las cocinas de “El Cachirulo” y el “Club Náutico” hasta (tras una temporada fuera de Zaragoza), regresar a su ciudad natal. Nos referimos a Víctor Marta.

La Torre Plaza se trata de un establecimiento que ocupa un local muy amplio, lo cual le otorga la posibilidad de disponer de una terraza muy agradable, una barra para tapear y tres comedores (uno de ellos privado).

Plato de jamón de aperitivo.

La oferta es muy variada, con menús de alta calidad o carta en la que sobresalen los arroces, el ternasco de Aragón o el cochinillo, éste, en nuestra opinión, una de sus mejores creaciones, comparable e incluso pudiendo superar a los que hemos disfrutado en Segovia y su provincia.

Cremosas croquetas de jamón 

Como entrantes, también nos agradaron los langostinos gabardina, las cremosas croquetas, el pulpo, y un exquisito jamón (recordemos que Ricardo además de maître es un experto en este producto).

Langostinos gabardina (tempura)

No vamos a enumerar más platos ya que su carta es muy amplia, pero no nos debemos olvidar del cocido madrileño “en tres vuelcos” que se ofrece solamente los jueves.

Pulpo

No es un AVE, pero es un tren de larga distancia. Estamos convencidos de que “La Torre Plaza” tiene mucho recorrido.

Texto y fotos: Eduardo Bueso (copyright)

Cochinillo, uno de los platos estrella de La Torre Plaza. (Foto: E. B.)

MALAS EXPERIENCIAS: RESTAURANTE CALANOVA DE ZARAGOZA

07 Ene 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes, Sin categoría, Vinos

Imagen de la barra y nuestra mesa a la izquierda

En la vida de un gourmand, es decir en “cristiano”, del que ama la buena cocina, el correcto servicio, y no por ello el más exclusivo, ni por supuesto el más caro, de cuando en cuando se topa con algún que otro de esos establecimientos que una vez aposentado ya piensas… ¿por qué habré venido aquí?

Como editor de esta página, pocas veces me encuentro en esta situación, pero como de todo hay que dar información, en esta ocasión tengo que asimilar que todavía existen restaurantes que te defraudan. Al menos a mí.

Quizás no haya sido el día apropiado (7 de enero, festivo en Zaragoza, tras unos días de muchas vacaciones y todo “a tope”), pero, como tengo la opinión de que los profesionales deben de serlo… y si no es así, pueden optar por dedicarse a otro oficio.

Hoy he “almorzado” (entre comillas) en el restaurante Calanova, en pleno centro de Zaragoza. Un establecimiento bien montado, en el que ofrecen menú, carta y creatividad… “twist & tonics” (según indica Google).

Tomate

Dado que los arroces son los que nos habían aconsejado nuestros amigos… (amigos hasta ahora… es broma), nos hemos decantado por el “Menú arroz” de 30 Euros, sin mantel, con una copa de vino per cápita. Tres entrantes “a compartir”, en el que solo hemos tomado un insípido tomate de temporada… ¿son apropiados para un menú de enero los tomates?… (espero respuestas), una alcachofa (por comensal) y una brandada de bacalao (lo mejor del menú).

Alcachofas (una por persona)

Brandada de bacalao

Tras estos platos hemos “degustado” también entre comillas (que no comidas) un arroz “del señorito”. El arroz estaba más que correcto, dada la calidad del producto y de su punto… si lo hubiésemos encontrado, ya que los calamares y las gambas (no quiero introducirme en arenas movedizas sobre el origen o calidad de ambos productos). Por el precio deduzco que eran (recién traídos del Cantábrico los primeros y “frescas” de Huelva las segundas); el sabor… no lo he reconocido…

Arroz “del señorito”

Postre bastante bueno: torrijas caramelizadas (de un espesor del doble del aconsejado) y un helado. Ojalá hubiese sido así todo menú.

Aquí no acaba “la cosa”: la música (de radio) sonaba a un volumen de discoteca. Hemos reclamado tres veces para que bajasen el volumen… y pese a decirnos que ya estaba bajo… era imposible llevar una conversación. No quisiera opinar más en contra. Solamente diré que hacía frío… mucho frío, pero con el calor humano, se ha templado el ambiente.

Algo a destacar; no todo va a ser malo: el servicio. Han hecho lo que buenamente han podido. Amables. Incluso me han sacado la cuenta (la había solicitado para irme pronto) antes que el postre.

El precio. En este apartado no voy a opinar. Prefiero que lo hagan mis lectores. Adjunto la cuenta.

Texto y foto: Eduardo Bueso (copyright)

PANES MONITORIZADOS

04 Ene 2019 · Escrito por Eduardo Bueso. Posteado en Blog, Gastronomía, Restaurantes

Desde San Sebastián

Por Mikel Corcuera

Premio Nacional de Gastronomía

La pizza es una popular preparación italiana, de origen napolitano, cuya fórmula más simple consiste en cocer, teóricamente en un horno de panadero, una torta de pasta de pan guarnecida con tomate adicionado con parmesano o con Mozarella y aderezada con plantas aromáticas. 

La pizza napolitana ha dado la vuelta al mundo siguiendo el ritmo de las migraciones de los italianos, que han abierto en todas las grandes ciudades de Europa y de América del Norte muchas pizzerías, pequeños restaurantes populares y típicos, que ofrecen como es sabido pastas de todo tipo, pizzas y otras especialidades de la península.

La palabra pizza se deriva de un verbo que significa “poner picante, sazonar.” El mismo verbo ha dado nombre a la preparación “a la pizzaiola”, mezcla picante de salsa de tomate, tiras de pimiento, plantas aromáticas (tomillo, mejorana, laurel) y ajo, que sirve para acomodar pastas, chuletas de cerdo o parrilladas.

El plato en sí, no es tan  antiguo; data de la popularización del tomate en Italia, cosa que ocurrió en el año 1554, que fueron traídos en bajeles españoles.

Según los puristas del plato, éste es perfecto en su sencillez.  Dorada Venus de las empanadas tal y como nos recordaba Néstor Luján en su “Carnet de ruta”, la pizza clásica sólo tiene tres irrefutables normas: alla porta Sant Gennaro, o sea con albahaca, alla marinara y la margherita.

Copas de tinto y blanco en el salón de entrada al hotel Iriarte Jauregia, cerca de Tolosa. Foto: Eduardo Bueso

La de la porta San Gennaro, sazona la harina con aceite, sal, pimienta, queso y cinco o seis pulgadas de albahaca. La marinara demanda aceite y tomate o setas, aceite y tomate o queso y tomate, y va siempre perfumada con orégano y ajo. Hay quien le añade filetes de anchoa en conserva, cosa que se ha convertido en una costumbre muy generalizada. La margherita es como la pizza anterior con mozzarella y debe su nombre a la reina Margherita, esposa del rey Humberto I. Según nos relata la historia, durante el verano de 1889, la real pareja se achicharró literalmente en Capodimonte. Quisieron conocer la pizza, tan popular  y apreciada. La reina era una Saboya, prima de su esposo, princesa altanera, dignísima e intransigente y como era de esperar, no podía soportar el aroma fuerte e insolente del ajo, tan grato por otra parte a otros paladares reales como el de Enrique IV de Francia que olía a ajos a cien leguas a la redonda. Por eso, cuando llegaron a Nápoles, los mayores elaboradores de pizza del momento, decidieron elaborar una variedad sin ajo que no molestase el paladar de la reina. Y así nació la Margherita, hoy universalmente conocida, realizada con harina, tomate, aceite de oliva y queso mozarella. ¡Pero sin ajo¡

Texto: Mikel Corcuera

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